miércoles, 16 de enero de 2008

Caso Madeleine McCann - ENTREVISTA EXCLUSIVA A MADELEINE MCCANN

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Mi mesa Cojea

16 de enero de 2008

“Si todo el mundo piensa igual es que alguien no está pensando.”
General George S. Patton

No os lo vais a creer.

Estaba yo en la cocina, haciéndome un café y reflexionando, como cada mañana, en una forma rápida para acabar con el conflicto vasco, cuando he notado un resplandor proveniente del salón. Lo primero que he pensado es que una de esas malditas bombillas de bajo consumo había estallado en llamas. He salido al salón con el móvil en la mano, marcando ya el 112, pero me he detenido en seco antes de llegar al 2. En el centro del salón, subida a mi mesa Stockholm blanca, había un pequeño cuerpecito translúcido, envuelto en un resplandor blanquecino y con actitud chulesca. No parecía tener más de 5 años, era rubita y me sonreía.

JOSE: ¿Maddie? ¿Madeleine Mccann?

MADDIE: La mizma.

J: ¿Pero qué cojones…? ¿En serio eres Madeleine Mccann?

M: Ey, tranquilízate, vaquero, cualquiera diría que eztáz viendo un fantazma.

J: ¡Estás viva!

M: Bueno, en realidad zoy un fantazma.

J: ¡No me digas más! ¡Acudes a mí para que te ayude a resolver tu crimen!

M: No. Vengo a tomarme un Cola-Cao. ¿Tienez?

J: Eh… ¿Te vale Nesquik?

M: Me vale.

Le preparo un Nesquik. Ella se sienta a mi lado en la cocina. Es una chiquilla muy educada. Le pregunto si puedo grabar la conversación y ella me dice que adelante.

J: Así que realmente estás muerta, ¿eh?

M: Zí, chico, un azco.

J: Pues lo siento mucho. Perdona que te lo pregunte, pero… ¿Por qué, de todos los habitantes de la Tierra, te apareces a mí precisamente?

M: Bueno, erez de los pocoz que trata a mis padrez como ze merecen. Ezo me guzta de ti.

J: O sea, que te mataron tus padres.

M: No ezactamente, pero no hablemoz de ezo, me deprime un poco, ¿zabez?

J: Sí, claro, lo entiendo. Esto… Eh… ¿Has dicho no exactamente?

M: Vaquero…

J: Vale, vale, perdona. Oye, quiero que sepas que estoy encantado de que te me aparezcas, y que me encanta desayunar contigo y eso, pero… Creo que soy la persona menos indicada del mundo para esto. Porque cada vez que hago un chiste sobre ti, todo el mundo se me echa encima.

M: Oh, a la mierda con todoz. No zon máz que una panda de mojigataz.

J: Sí, tal vez, pero ahora todos creerán que me he inventado que tú y yo hemos hablado, y volverán a acusarme de usar tu nombre para provocar gratuitamente.

M: Al infierno con eza gente. Yo zoy la primera que ze ríe con todo ezto. ¿Zabez lo único que me molezta? Lo de Beckham. Yo admiraba a eze tío, ¿por qué ha hecho campaña por miz padrez?

J: Bueno, Maddie, él cree en su inocencia.

M: Venga, por favor, ¿de qué eztamos hablando? ¡Miz padrez han contratado a los mayorez ezpertoz mundialez en relacionez públicaz! ¡Han uzado el fondo zolidario para acabar de pagar la hipoteca, por el amor de Dios! ¿Qué claze de imbécil puede fiarze de elloz?

J: El Papa.

M: Zí, eze ez otro imbécil. Zoy el negocio del ziglo, chico. Ze han vendido máz camizetaz con mi cara que con la de Mickey Mouze, y hazta han empezado a negoziar los derechoz de MI hiztoria con Hollywood. ¿Y todo para qué? Para que mi mamá pueda dejar el trabajo y dedicarze a jugar a la Wii 12 horaz al día.

J: Eres un encanto, Maddie. De verdad que me da pena lo tuyo.

M: Oh, no te pongaz zenzible o me haraz llorar. Muchaz graziaz por el Nezquick.

J: Gracias a ti por visitarme. Y vuelve cuando quieras.

M: Graziaz, vaquero. Cuidate.

Y, puf, se va. Como os decía. Una chiquilla encantadora.

Por Jose A. Pérez

Comentario de Mercedes:
Ningún medio británico nos callará!!!