domingo, 6 de abril de 2008

Caso Madeleine McCann: en Praia da Luz, ni siquiera hay guardias de tráfico.

The Guardian

Ned Temko

La mayoría de los carteles de “desaparecida” han desaparecido. Los hoteles se están preparando para los primeros turistas de la temporada. La policía aún está interrogando a los testigos, pero hay un sentimiento creciente de que la desaparición de Madeleine McCann nunca será explicada.



Las buenas noticias para la recepción del Ocean Club en Praia da Luz es que tienen todos los boletos para un lleno para finales de abril y comienzos de mayo. Este año este hecho es particularmente bienvenido, ya que el número de turistas había descendido por la debilidad de la libra con respecto al euro y al caer la Semana Santa tan pronto.

La parte negativa es que muchos de sus huéspedes no llegarán con sus bañadores, raquetas de tenis y crema solar, si no con sus portátiles, micrófonos y cámaras de televisión. Y su objetivo será el apartamento que ha permanecido vacío durante 11 meses en el Complejo de Mark Warner: El apartamento 5-A de donde desapareció Madeleine McCann durante la tarde del 3 de mayo de 2007, pocos días antes de su cuarto cumpleaños.

El primero aniversario de la invasión de los medios no ha comenzado en serio aun. La semana pasado solamente unos cuantos reporteros de periódicos británicos, un curioso fotógrafo y equipo de la televisión al-Jazeera eran la prueba. En el exterior del apartamento donde fue vista Madeleine por última vez, no había señal alguna de la policía judiciaria, el equivalente portugués del CID, ni siquiera un simple policía de tráfico. Solamente una cadena que impide el paso al jardín posterior recuerda la tragedia, el esfuerzo agónico para encontrar a Madeleine que se convirtió en una campaña mundial y el profundo misterio que rodea el caso después de que sus padres, Kate y Gerry, fueron interrogados y declarados arguidos, o sospechosos formales, por las autoridades portuguesas el pasado mes de agosto. (Fue en septiembre).

Los carteles de Madeleine que habían ocupado los escaparates de cada tienda durante las semanas posteriores a su desaparición han desaparecido. Solamente se puede encontrar expuesta una simple imagen desvaída suya en el tablón de anuncios de la iglesia, donde los católicos locales y la comunidad anglicana celebraran una misa cada viernes para remarcar el caso de Madeleine y de otros niños desaparecidos a través del mundo.

Puntualmente, un cartel recientemente colocado en la entrada del supermercado Baptista, a unas docenas de yardas del apartamento donde Madeleine abrazó a su madre por última vez, ruega en portugués: “No te olvides de mi”.

En las semanas posteriores, a la alarma que causó el regreso a su casa en Leicestershire un pueblo de Rothley de los padres de Madeleine, la búsqueda activa de su hija desaparecida por parte de la policía y cientos de residentes locales en la playa, jardines, olivares hace mucho que finalizó.

La policía, y la agencia de detectives en Método 3 contratada por los McCann y con sede en España, todavía están investigando “avistamientos” o reivindicaciones de nuevas pruebas de lo que le pasó, pero estos se han ido haciendo menores y menos frecuentes. Una declaración reciente de un taxista del Algarve, cerca de la frontera con España, acerca de que había llevado a Madeleine y cuatro adultos a un hotel cercano la noche de su desaparición parece que ha quedado en nada. Así como también lo ha hecho la búsqueda independiente llevada a cabo por un abogado de Madeira en un lago en las afueras del Algarve.

La investigación policial, y los frecuentes titulares de los periódicos locales que los acompañaban también se han silenciado. El pasado mes de octubre fue puesto al frente de la investigación un nuevo oficial. El portavoz oficial de la investigación fue sustituido por dos oficiales en Lisboa que la semana pasada contestaban educadamente a todas las preguntas de la prensa diciendo: “Los siento. Nuestra política es no comentar nada sobre el caso”.

De hecho, ahora hay señales de nuevos movimientos en la investigación –y posibilidades de que durante los próximos días cercanos al primer aniversario de la desaparición de Madeleine, su caso será nuevamente portada en las noticias de Portugal, Gran Bretaña y a lo largo de todo el mundo.

A principios de esta semana un equipo de la policía portuguesa viajará a Inglaterra para re-interrogar a los testigos conocidos como los “Tapas Nueve” –los siete amigos que junto con los McCann, estaban cenando en el restaurante Tapas junto a la piscina del complejo y a solo 50 yardas del apartamento 5-A la noche de la desaparición de Madeleine. Especialmente en base a un comentario realizado por el Ministro de Justicia Portugués, Alberto Costa, que hace dos meses afirmó que la investigación estaba próxima a su final, se espera que esta misión sea crítica para determinar en qué dirección y hacia donde, se dirige la nueva etapa de la mayor investigación policial de la historia de Portugal.

La única otra persona nombrada como sospechoso en este caso parece que quedará libre de culpa, para tranquilidad de su familia, pilares veteranos de la comunidad británica de Praia da Luz. Robert Murat, de 33 años, estaba de visita en casa de su madre Jenny, a solo unas yardas del apartamento 5-A, cuando desapareció Madeleine. Pero canceló su vuelo de regreso, se quedó en Praia da Luz, y ayudó de forma extra oficial a los investigadores haciendo de traductor cuando una periodista de un periódico dominical británico le dijo a la policía que ella pensaba que él actuaba de forma sospechosa.

Lo interrogaron y –fuentes policiales portuguesas han dicho que en gran medida, se basaron en los informes de los criminólogos británicos que realizan los perfiles –para nombrarle arguido hacia mediados de mayo. El pasado mes de enero la policía prorrogó su estado de arguido durante tres meses, pero recientemente le han devuelto su ordenador, su ropa y otros objetos que fueron confiscados en la casa que Murat comparte con su madre.

Los McCann, también, han puesto sus esperanzas en la visita a Inglaterra por parte de la policía portuguesa. Clarence Mitchell, dijo ayer que mientras la pareja había mostrado su disponibilidad para hablar con los investigadores, o incluso de volver a Portugal si se lo pedían, “no ha habido ninguna petición/solicitud para hablar con ellos”. También reveló que, contrariamente a la especulación de los medios durante los últimos meses, los investigadores no han realizado planes para llevar a cabo ningún tipo de registro/búsqueda en Gran Bretaña, para confiscar el diario personal de Kate, o el Cuddle Cat –el juguete favorito de Madeleine –que Kate llevaba siempre consigo durante las semanas posteriores a la desaparición.

Pero en una declaración sin precedentes durante los días y semanas posteriores a la desaparición de Madeleine y que partieron de una fuente policial portuguesa, quien sugirió que después de numerosas gestiones infructuosas idas y venidas de la investigación, y la ausencia de “cuerpo o confesión” –la policía está centrada en las declaraciones de los McCann y sus amigos para averiguar lo que le pasó a Madeleine la noche que desapareció.

La fuente no ha sugerido que hubiera pruebas de que los padres de Madeleine estuvieran involucrados en la desaparición, o posible muerte, de su hija –sugerencia que tanto Kate como Gerry han negado vehementemente, incidiendo en el hecho de que el mes pasado se alcanzó un acuerdo de medio millón de libras con el del grupo Express por la publicación de artículos que sugerían que estaban implicados. Sin duda, debido a las prisas de la información dada el pasado mes de septiembre sugiriendo que había pruebas de ADN que relacionaban a los padres con la muerte de Madeleine, la misma fuente policial hizo énfasis que las muestras de ADN habían resultado demasiado degradadas, incompletas, posiblemente contaminadas y no concluyentes. Pero la misma fuente dijo que, casi desde el principio, especialmente desde el momento en que fue creciendo el escepticismo de la policía portuguesa en relación con la implicación de Murat, la “llave” de la investigación se había centrado en desenmarañar lo que la PJ sentía que eran “dificultades y contradicciones” en las declaraciones de los hechos dadas por los McCann y sus amigos en los momentos inmediatamente posteriores a la tragedia.

Una parte de la preocupación de la policía, dijo, está relacionada con detalles de las primeras declaraciones de Kate y Gerry –si la ventana trasera y persiana del apartamento se habían encontrado abiertas o cerradas, por ejemplo, y si Gerry había entrado por la puerta delantera o la trasera y exactamente cuando los padres o sus amigos habían realizado los controles para asegurarse de que Madeleine y sus hermanos gemelos que en aquel momento tenían dos años, Sean y Amelie, estaban seguros y bien.

Igualmente crucial de alguna manera para resolver el caso, dijo, eran las declaraciones de los “Tapas 9” –y particularmente la de Jane Tanner, quien a principios de año concedió al programa Panorama de la BBC una entrevista en la que contó haber visto a un hombre portando una niña con un pijama rosa como el de Madeleine en las afueras del apartamento de los McCann a las 9,15pm.

Al principio Jane no mencionó el pijama, insiste la misma fuente. Él dice que este detalle y varios otros sobre el hombre que supuestamente llevaba a la niña se dieron a conocer en declaraciones posteriores a la policía. Dijo que la primera declaración de los McCann y cada uno de sus amigos nunca “había cuadrado” y que la policía era especialmente escéptica cuando, después de que el grupo hubiera tenido tiempo de hablar entre ellos unos días después, pareció emerger un “time-line acordado”.

Mitchell dijo ayer que, lejos de estar en contra de los últimos movimientos realizados por la policía portuguesa de incidir sobre el testimonio de los “Tapas Nueve”, los McCann, Tanner y sus otros amigos, era bienvenida la oportunidad, con la esperanza de que al final esto lleve el proceso legal a su fin y se centre en “lo que realmente importa – Madeleine”. Algunos de los amigos, dijo, había incluso considerado volver a Portugal para intentar acelerar el final de la investigación.

Mitchell dijo que él no estaba sorprendido por las inconsistencias iniciales sobre los hechos. “Había nueve personas en un bar sin relojes, sin teléfonos móviles, en un estado de pánico cuando se dieron cuenta de lo que había pasado. Corrían de un lado a otro y entonces después de varias horas fueron obligados a sentarse y dar cuenta de sus movimientos con detalle cuando estaban aun muy confusos por lo que había pasado… Podríamos decir que, si la policía hubiese conseguido un time line perfecto de nueve personas, eso hubiese sido una mala señal, aun más sospechosa que la dada.

Y aunque Mitchell no estuvo en Praia da Luz durante los primeros días de la desaparición de Madeleine, dijo que su contacto personal desde entonces con Tanner y los otros amigos le habían convencido de que no había “nada furtivo o sospechoso” en el time-line dado a la policía. “Todo lo que vi y escuché en privado, mi inteligencia me dice que es un grupo inocente de personas que se han visto envueltos en esta terrible situación y están haciendo todo lo que pueden para intentar ayudar a sus amigos en un nivel decente.”

Luis Maia, un periodista destacado en Portugal que es coautor del primero de los cinco libros publicados sobre Madeleine en Portugal, dijo ayer que su intuición era que –salvo un descubrimiento importante e inesperado, o una petición formal por parte de la policía para re-interrogar a Kate o a Gerry- las investigación se acercaba inevitablemente a su fin, sin estar la resolución del misterio de la niña desaparecida más cerca.

Para los padres, los próximos días y semanas parece que serán difíciles, con la llegada del primer aniversario de la desaparición de su hija tan cerca de su quinto cumpleaños- especialmente en Rothley, en casa Kate había dicho que no podría soportar vivir otra vez sin tener a Madeleine de vuelta.

“Algunos días, ambos Kate y Gerry, están mejor que otros,” dijo Mitchell. Pero aun creen en la posibilidad de que esté viva. No se han encontrado pruebas que demuestren lo contrario.

Cada día que pasa sin haberla encontrado les hace pensar que debe estar en alguna parte, muy bien escondida, y que alguien debe tenerla.

Cómo ha cambiado la vida para aquellos que se han visto envueltos en este caso.

Los padres.

Tal como se va acercando el primer aniversario de la desaparición de Madeleine, sus padres están de regreso en su casa de Leicestershire un pueblo de Rothley. Gerry ha regresado a su trabajo a tiempo completo como cardiólogo, de guardia. Kate, una médico de cabecera, ha decidido no volver a trabajar en la clínica local hasta que la suerte de su hija esté resuelta. Lleva a Sean y Amelie a la escuela infantil todos los días y contacta frecuentemente con por teléfono o e-mail con los organizadores de la campaña “Find Madeleine”, organizaciones benéficas, el abogado de la familia y la policía.

“Hay días buenos y días malos”, dice Clarence Mitchell portavoz de los McCann, pero sacan esperanzas de la creencia de que, en ausencia de cualquier prueba en contra, su hija todavía está viva. (Inciso: Cualquier RP que se precie hubiera dicho: “Hay días malos y días peores”… Pero claro para eso habría que ser bueno y Mitchell, digan lo que digan, no lo es)

Mientras tanto, se han volcado en urgir a Gran Bretaña y resto de Europa que mejoren la coordinación al tratar con niños desaparecidos y que adopten una “alerta amber” al estilo americano para acelerar los intentos para encontrarlos.

Este será el mensaje central del documental para la televisión británica en el que planean tomar parte en el primer aniversario de la desaparición de Madeleine. “Creen que si, Dios no lo quiera, no encuentran a Madeleine, será un digno legado para ella”, dice Mitchell.

El primer portavoz de los McCann

A las pocas horas de la noticia sobre la desaparición de Madeleine, Mark Warner pidió a Alex Woolfall de la agencia de RP Bell Pottinger con sede en Londres, que volara a PDL como parte de un equipo de “crisis” para ayudar a sus traumatizados padres a lidiar con los medios.

“La gente olvida que en ese momento aun había mucha esperanza y pensamos que si distribuíamos fotos alguien llamaría y diría: “Sí, la acabo de ver.”

Woolfall dice que cree que el modo en que actuaron los medios fue “único y extraordinario – y destaco el hecho de que muchos de los periodistas que están allí, estaban cubriendo la noticia primero como padres y después como periodistas. Estaba: ahí, pero por la gracia de Dios, vamos.”
Con el llamamiento del aniversario de la desaparición de Madeleine, dice, que se ha visto inevitablemente reflejado con la agonía de sus padres. “Este año un buen amigo ha tenido un bebé, y le visto crecer durante los últimos 12 meses. Se ha convertido en un individuo más que un bebé.

“Y simplemente no puedo imaginar cómo sería tener un hijo y criar un hijo y que después ese hijo te sea arrebatado. Solo me siento profundamente, profundamente triste por Kate y Gerry. No creo que nadie pueda realmente imaginar lo que supone salir de vacaciones con tres niños y volver con dos”. (Inciso: Lo que no nos imaginamos los padres corrientes y molientes es salir de vacaciones con tres niños y jartarnos de Neozelandés mientras estamos de fiesta con nuestros amigos, mientras nuestros tres bebés están solos en un apartamento turístico abierto).

Robert Murat

“Un año en el infierno” es como describen los amigos de Murat la experiencia del británico, criado en Portugal, que había estado ayudando a la policía con las traducciones del caso y se encontró repentinamente nombrado sospechoso oficial solo una semana después de la desaparición de Madeleine McCann.

En los meses siguientes, él, su madre y otros familiares en PDL y el pueblo costero de Burgoa tuvieron que pasar por interrogatorios policiales. La madre de Murat, Jenney, 72 años, dice que ella, su hijo y otros en la familia han intentado mantenerse positivos y han llevado un diario de su odisea en un esfuerzo para ayudarles a hacer frente.

Ahora, una vez que la policía ha devuelto las pertenencias de Robert y accedido a que vaya a Inglaterra, dice que mantienen la esperanza de que pronto será liberado de su condición de arguido. “Cuando todo esté dicho y hecho”, dijo ella, “eso es lo que aun importa – la suerte de esta pobre niña.”

Los investigadores privados

Método 3 es una agencia con sede en Barcelona que ha construido su reputación en la investigación del fraude corporativo antes de que los McCann los contrataran durante seis meses el pasado años para seguir los avistamientos de la niña desaparecida a través de Europa y en Marruecos.

Pero con su director ejecutivo, Francisco Marco Fernández, haciendo observaciones cada vez más optimistas sobre las perspetivas de un avance en la búsqueda de Madeleine – la más polémica, una afirmación a finales del año pasado de que “Si Dios quiere, esperamos que esté en casa por Navidad” – la agencia ha aceptado ahora que todos los comentarios deberán ser realizados a través del portavoz de los McCann, Clarence Mitchell.

Método 3 permanece con un anticipo mensual de 8.000 libras, dijo Mitchell. “La Agencia es muy buena sobre el terreno. Son muy apasionados y comprometidos en la búsqueda de Madeleine.” De hecho, le dijo a The Observer, que el deseo de la familia es que la policía portuguesa cierre la investigación y pase todo los documentos relevantes a Método 3 para revigorizar la búsqueda.

Un amigo de la familia

Jane Tanner ha sido perseguida por el pensamiento de que podía haber evitado la desaparición de Madeleine. Tanner, de 38 años, estaba entre los siete amigos que se encontraban con los McCann en el restaurante la noche en cuestión. Había vuelto para controlar a sus hijas y está segura que vio un hombre llevando una criatura de pijama en brazos en los alrededores.

Generalmente, Tanner ha evitado hacer declaraciones públicas pero, en el reciente Panorama de la BBC, dijo: es importante que la gente sepa lo que vi, porque yo creo que Madeleine fue secuestrada”.

- El artículo ha sido corregido el lunes, 7 de abril. Originalmente pusimos “Brugão” cuando queríamos decir “Burgoa”. Esto ha sido corregido. (Inciso: ¿Y Tanner no ha corregido nada?)

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