domingo, 6 de julio de 2008

Caso Madeleine McCann: El factor Maddie que perseguirá este año las vacaciones familiares

THE GUARDIAN – 6-7-08

Barbara Ellen
The Observer, Sunday July 6, 2008

El plan era simple. Necesitábamos reservar unas vacaciones adecuadas para niños pequeños. Así es como me encontré escudriñando la red en busca de una empresa vacacional familiar. Y ahí, entre las piscinas relucientes, “bobbing lilos” y “spas”, que prometían derretir la el estrés acumulado de Mamá y Papá, incluso con el precio añadido, estaba Mecca, un club infantil totalmente equipado.

Mi sentimiento inicial fue: “De ningún modo.” Entonces pensé –quizás tengan alguna actividad que ella quiera hacer. Pero no quiero que ella vaya sola. Solo para estar en el lado seguro, yo iré con ella. Podría sentarme en un rincón leyendo una revista, siempre que al personal de la guardería no le importe. Si eso no puede ser, podría sentarme en la entrada durante ese tiempo, así podría ver quien entra y sale.

Fue en este punto, ante la pantalla del ordenador, que mi mente zumbaba con mi instinto maternal, lo que me chocó –¿por qué estoy pensando así, por qué estoy planeando sentarme ante el Kids Club, un establecimiento específicamente diseñado, y oficialmente capacitado, para cuidar de tus hijos? Es de locos –cancelando una cena para quedarme en casa con la niñera. Pero quizás es una indicación triste de lo que serán las primeras vacaciones de los británicos post-Maddie.

¿Ha configurado Madeleine McCann una nube que cuelga sobre los turistas británicos este año? ¿Están abocados los padres-turista a volar con Air Paranoia como nunca antes lo habían hecho, quizás incluso más ya que el año pasado cuando el creciente sentimiento de shock hizo todo parecer un poco surrealista?

Si he de ser sincera, yo nunca he dejado a mis hijos en un Kids club. No porque sea una madre maravillosa, sino porque soy una madre neurótica. No me importa que mi hijo/a de cinco años tenga momentos de ocio, siempre que esté delante de mí mientras lo hace.

Más aun, mientras que yo nunca he comido en un restaurante a 100 yardas de la habitación de mis hijos, he pasado muchas tardes de vacaciones borracha colgada en los balcones de las villas bebiendo vino local peleón y escuchando música con el volumen a todo trapo en mi iPod hasta el punto en que un intruso probablemente hubiese podido entrar demoliendo el edificio entero detrás de mí, llevándose a un niño dormido.
(Inciso: dejo el texto original por si alguien quiere proponer una traducción más adecuada. “I have spent many a drunken holiday evening lolling about on villa balconies, drinking rough local wine and blasting loud music through my iPod, to the point where an intruder could probably have got away with demolishing the entire building behind me, never mind taking one sleeping child.)

Os cuento esto para dejar claro que yo no tengo intención de unirme a la letanía que todavía hace las delicias atormentando a los McCann con lo que se ha convertido en la más cuestionada, poco original pregunta de los últimos 12 meses: “¿Por qué la dejasteis sola?”

Es poco enriquecedor, ya que, cuando, la semana pasada, los McCann fueron liberados de sus estatus de arguido y el aire sonó con lamentos de que “Portugal debe una disculpa”! (¿Así que solo Portugal debe hacerla?) De todos modos, el tema que me concierne aquí es más amplio, básicamente que con este último murmullo del efecto-Maddie, ¿podríamos encontrarnos ante el amanecer de otra dimensión del temor parental?

Me parece que el temor parental, sin apuntar con el dedo o con extraños peligros, siempre ha sido el verdadero latido del caso Maddie. Explicaba por qué le importaba tanto a todo el mundo, como el rescate de una pequeña niña se convirtió en la fantasía favorita. Al principio, cuando Madeleine desapareció, yo me alojaba en la campiña francesa y todavía deseaba, algo irracionalmente, ser quien la divisaba. Lo que le pasó a Madeleine dominó mis vacaciones por completo. Juzgando mi reciente experiencia con la Web vacacional, puede que incluso las dos próximas.

Esto es lo que uno piensa –si, de algún modo, Maddie estará presente durante las vacaciones de todos nosotros este año, por lo menos en las de aquellos padres paranoicos como yo misma. Esa pequeña figura enfrentándose a un gigante, ha hecho mella en nuestra sensación de seguridad, inadvertidamente arrojando una sombra sobre el sol.

Uno desea que no, ni tampoco tiene sentido. Madeleine no desapareció de la guardería en PDL. La amplia mayoría de vacaciones familiares, algunas de las cuales muy posiblemente se alejan mucho del estándar parental de los McCann, se desarrollen sin incidentes. Lo más importante, playas y piscinas no son los motivos habituales de fatalidad/muerte ni debería permitirse que se convirtieran en ello.

Después de todo, incluso cuando Gerry y Kate anunciaron recientemente que, por el bien de sus gemelos, ellos tenían intención de irse de vacaciones otra vez. En ese momento, pensé, está bien. Maddie, la situación vil, no esa niña querida, lo abarcaba todo, cada tormenta mediática. Si alguien necesitaba escapar, aunque solo fuese para (termina así)


Comentario dejado en The Guardian sobre este artículo

¿Barbara Ellen, de qué demonios estás hablando? Los McCann NO han sido liberados de su estatus de arguido.

Incluso, para tu información, los archivos del caso NO han sido “cerrados” o “dejados” han sido enviados al fiscal para que tome una decisión de si presenta cargos o no. Esto es un procedimiento legal normal en Portugal.

La PJ no tiene control sobre si se presentan cargos contra los McCann. Todo lo que pueden hacer, y lo han hecho de forma diligente, el recoger y presentar sus pruebas y esperar una decisión. Esta decisión recae únicamente en la fiscalía.

Parecería poco probable que se llevase adelante una acusación por homicidio, no porque la PJ no tenga pruebas de que Madeleine está muerta, sino porque han sido incapaces de conseguir pruebas que apoyen cómo, dónde y por qué murió. Si no se presenta un cargo por homicidio el caso permanecerá en una estantería esperando la posibilidad de que en el futuro puede llegar a la luz alguna otra prueba.

Una acusación por abandono, o negligencia, es una posibilidad real aunque es más difícil de llevar adelante un cargo semejante en Portugal que en UK. En Portugal debe demostrarse que los padres “tenían intención” de dejar a sus hijos, por lo tanto los pusieron bajo riesgo.

El hecho de que los McCann ya hayan admitido que Madeleine lloró en noches anteriores, Y AUN ASÍ salieron dejando a las criaturas solas podría demostrar un abandono premeditado/intencionado. Pero, por supuesto, está en manos de los jueces lusos decidir, si deben presentar cargos contra ellos.

Dudo mucho que “El facto Maddie” persiga a muchos padres este año. ¿Por qué debería? No hay absolutamente ni una sola prueba de que Madeleine hubiese sido secuestrada salvo la palabra de un testigo sin ninguna credibilidad cuya descripción del supuesto “secuestrador” es tan vaga que encaja con todo el mundo y con nadie. Incluso, Martin Brunt, el corresponsal de Sky News, ha afirmado que, en su primera declaración policial, la Sra. Tanner no estaba segura ni siquiera de que el hombre que vio estuviese portando algo!

Hay demasiadas personas en los medios, con muy poco o ningún conocimiento de este caso, que se han erguido como duchos en el tema. Ellos inevitablemente se dan de bruces. Me temo, con todo mi respeto, que tú estas dentro de esa categoría.

Si realmente no sabes de lo que estás hablando siempre es mejor mantener un digno silencio.

O coger un libro para las vacaciones.

© Traducción de Mercedes