sábado, 28 de marzo de 2009

La Fisionomía y el delito de facies

El Blog de Georges Moréas

22 de marzo de 2009

Ante un desconocido, nos formamos pronto una opinión: "Es un buen hombre" o "parece imbécil." Y adaptamos nuestro comportamiento dependiendo de si la persona tiene buen aspecto, malo, honrado, taimado, etc. Sin ni siquiera darnos cuenta, acabamos de definir a un hombre en función de las características de su rostro. Una "ciencia" tan vieja como el mundo: la Fisionomía.

Fue hojeando un libro de 1956, Les révélations du visage (Las revelaciones del rostro), de Jean des Vignes Rouges, cuando caí en la cuenta de algo obvio: juzgamos a las personas antes de conocerlas, sobre su facha. Por consiguiente, aplicamos cotidianamente lo que reprochamos a la policía de hacer a menudo: el delito facial.

Sin embargo, ¿es posible adivinar los rasgos del carácter a través de los rasgos de la cara? Debo admitir que hay cosas turbadoras en este libro. Es un poco como los signos del zodíaco: aunque uno no crea en ellos, a veces nos sorprendemos de los resultados...

"De hecho, el lenguaje de la cara humana desempeña en la vida social, un papel tan importante como el lenguaje hablado, pero como es menos ruidoso, no nos damos cuenta", nos dice el autor. En eso estamos de acuerdo. Pero para ser más concreto, yo tengo unas grandes napias, con bollos, ligeramente torcidas... ¿Qué significa eso?


Ay ay ay! huy huy huy ! como mucho pertenezco al tipo de "degenerado superior.

Degenerado superior! Yo, que estoy diplomado en Criminología Clínica, por la Facultad de Medicina de Lyon... Y allí no me dijeron nada!

Vale!, pero para no desvalorizarme demasiado, he examinado el caso de otras personas. He encontrado, por ejemplo, una frente en forma de trapecio que me hace pensar irremediablemente en alguien... Uh... tengo su nombre en la punta de la lengua... Bueno, no importa quién es. (Nota de Mila: yo juraría que piensa en el Presidente de la República Francesa LOL, según el dibujo de abajo, el posesor de una frente trapecio, es un hervidero de ideas confusas…).


Hay otro montón de cosas en este libro, pero supongamos que se puede determinar los aspectos más destacados de un carácter según el tamaño de la nariz, del mentón, de los ojos, etc.; y supongamos que introducimos estos datos en un ordenador conectado a una cámara de vídeo-vigilancia biométrica...

Saben, esas sofisticadas cámaras que ya se encuentran en los casinos, los aeropuertos, los estadios... y que permiten identificar a una persona al instante sobre la base de ciertas características de la cara. O que alertan de un comportamiento sospechoso. Y ateniéndose a las noticias actuales podríamos hasta incluir estadísticas étnicas automáticas, lo que arreglaría los asuntos de un tal Yazid Sabeg, el Comisionado a la Diversidad que actualmente está perdiendo los papeles en un proyecto de ley para cuantificar a las "minorías visibles".

Luego mezclamos todos estos datos, y algunas que otras sorpresas de esas que aun nos guardan los investigadores (como la foto en 3D), y, así se obtiene por fin un medio eficaz de vigilar a la gente para protegerla mejor y detectar a los criminales potenciales. De esta manera, se les excluiría de la sociedad por delito de intención.

Y ya no faltaría más que fichar las almas.

Traducción de Mila

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