lunes, 6 de abril de 2009

Caso Madeleine McCann - El padre de Maddie “triste” con los abucheos del pueblo

Diario de Noticias

por JOSÉ MANUEL OLIVEIRA

Gerry McCann estuvo ayer en la iglesa de Luz, antes de la misa dominical, y no se libró del abucheo popular. El padre de la niña desaparecida se sintió incómodo con la aversión de los algarvianos. Y regresó a Inglaterra.

“Me siento triste, pero no estoy enfadado (Inciso: Esto debe tratarse de algún tipo de narcisismo enfermizo ¿Cómo cree este espécimen que se sienten los empleados que han sido despedidos por sus mentiras?). Esta fue, según pudo saber DN, una de las reacciones de Gerry McCann, hacia quien lo acompañaba durante la grabación del documental para el canal de televisión inglés Channel Four, sobre la reconstrucción, según su propia versión, de la desaparición de su hija Madeleine, la noche del 3 de mayo de 2007, del resort The Ocean Club en Praia da Luz (Lagos), donde la familia pasaba las vacaciones, después de haber sido enfrentado, el sábado, con abucheos por parte de algunos residente que se concentraban en el lugar gritando “¡Vete a casa!”.

“Después de los sucedido, Gerry cambió su postura, habiéndose mostrado más callado y reservado. Al fin y al cabo, perdió allí a una hija y encima fue abucheado (Inciso: Perdió a una hija en circunstancias que él mismo se niega a aclarar, luego debe enfrentarse a las consecuencias de sus actos. Entiendo que esto es algo a lo que Gerry no está acostumbrado, pero así es la vida, todo acto tiene una consecuencia). Incluso en 2007, ya se produjeron escenas con personas que le preguntaban a él y su mujer, Kate, por qué no se iban a casa. Ahora, cuando volvió a la habitación en donde dormía Maddie con sus hermanos gemelos aquella noche e incluso durante otras grabaciones en el Ocean Club, casi lloró, sintiéndose bastante emocionado al recordar lo sucedido hace dos años”, contó a DN una de las personas que seguían al padre de Maddie en este retorno al Algarve para una de las campañas con motivo del segundo aniversario de la desaparición de la niña británica (Inciso: Qué raro, porque cuando desapareció su hija hace dos años parecía estar en plena forma, jugando al tenis, corriendo, dando paseos por la playa, con una sonrisa de oreja a oreja ante la Casa Blanca…)

Tal como estaba previsto, Gerry McCann regresó, ayer, a Inglaterra, después de haber estado, por la mañana, entre las 8 y las 8h45, en la iglesia de Luz, en compañía del padre anglicano Haynes Hubbard, su amigo, anticipándose de esta forma a la presencia de los periodistas (y de más de una reacción popular), que tenían indicaciones de que el padre de Maddie asistiría a la misa de las 9h30. “Fue culpa vuestra que Gerry no asistiera a la misa, ya que podría perturbar el ambiente de la comunidad. Él no quiere más fotos ni grabaciones (Inciso: Que se diga esto sobre alguien que está grabando un documental que no sirve absolutamente para nada y que será emitido a nivel internacional ya tiene bemoles)”, justificó el portavoz del matrimonio McCann, Clarence Mitchell (Inciso: Quién si no podría decir una estupidez semejante). Sobre los abucheos del día anterior por parte de quienes consideran a los progenitores de Maddie implicados en su desaparición, ese representante de la familia dijo que “hay personas que piensan así, aunque la mayor parte de los portugueses aun apoya a los McCann (Inciso: Este hombre había bebido ¿no?)”.

Al final de la misa, la mayor parte de los residentes no quisieron hablar con los periodistas. “No, gracias, Estoy celebrando el Domingo de Ramos”, responde una señora. Otra, aun se para y dice: “¿Maddie? Ya. No tiene ningún sentido que el padre vuelva ahora a Praia da Luz.”

Jerónimo Veiga, sin poder contener su sentimiento de enfado dijo, a DN, que “la grabación de Gerry McCann no pasaba de ser una payasada en esta tierra, donde el turismo, que es sobre todo inglés, está desapareciendo por culpa de ese matrimonio, que solo piensa en la publicidad y el dinero. El destino de Maddie es un secreto suyo y de los amigos que estaban con ellos la noche en que la niña desapareció”. En opinión de ese residente, “esto es un cúmulo de poca vergüenza. Por culpa de la grabación, dos miembros de la GNR incluso tuvieron que quedarse plantados junto al Ocean Club. Esta es una localidad donde es necesario asegurar la mayor seguridad de sus habitantes y turistas.”

Traducción de Mercedes