sábado, 18 de abril de 2009

Caso Madeleine McCann – Maddy: dos años de dolor y oraciones

Independent.ie

Ha aparecido un pequeño banner en la página Web oficial Madeleine McCann. Reza: Pronto, nuevas camisetas “Nunca Te Rindas”. Dos años después de la desaparición de la niña de tres años del apartamento turístico familiar en Portugal, esto se ha convertido en el mantra de sus padres.

Las cámaras de los informativos se han ido y la investigación policial se ha cerrado. La familia de Madeleine parece funcionar bajo una aparente normalidad. Gerry McCann ha regresa a su trabajo como consultor cardiólogo y él y Kate han celebrado recientemente el cuarto cumpleaños de los gemelos Sean y Amelie. Kate McCann nunca regresó a su puesto como Médico de Cabecera, una decisión probablemente motivada por algunos factores, no menos importante el deseo de estar en casa con sus otros dos hijos.

Al aproximase el segundo aniversario de la desaparición ocurrida el 3 de mayo de 2007, está claro que la campaña Madeleine sigue lentamente y continua provocando fuertes reacciones. Los McCann están citados en el Show de Oprah Winfrey el próximo 9 de mayo, tres días antes de lo que sería el sexto cumpleaños de Madeleine. Esta aparición en el show más popular del mundo pondrá el punto de mira sobre los McCann.

La moderada investigación de Oprah Winfrey está destinada a ser favorable a la campaña de los McCann. Gerry McCann se encontró con una recepción bastante menos hospitalaria cuando regresó con un equipo de cámaras al lugar de la desaparición de su hija el pasado 4 de abril para grabar una reconstrucción de la desaparición para un documental de Channel 4.

Los lugareños de Praia da Luz, según informan, lo abuchearon durante su visita –el efecto Maddy está siendo culpado en parte del descenso del negocio turístico en la zona. En efecto, 21 empleados del Ocean Club de donde ella desapareció han sido despedidos, con una carta de despido que destaca como motivo la publicidad negativa del caso McCann. Una valla publicitaria pidiendo información que ayude a encontrar a Madeleine fue emborronada con pintura solo un día después de que fuese colocado el cartel este mes.

Un ex jefe de policía que estuvo al frente del caso Madeleine por parte de la Policía Judiciaria portuguesa (PJ) también ha estado alimentando el fuego. Gonçalo Amaral fue destituido de la investigación en octubre de 2007 después de afirmar que la policía británica estaba haciendo todo lo que querían los McCann. Se retiró y escribió un libro sobre el caso, Maddie: La Verdad de la Mentira, que afirma que Madeleine murió en el apartamento vacacional de la familia. El libro vendió cientos de miles de copias cuando fue publicado en Portugal el pasado julio, pero todavía tiene que ser publicado en Reino Unido bajo amenaza de acciones legales por parte de los McCann. Un documental basado en el libro de Amaral, donde repite su ataque contra los McCann, fue emitido esta semana en la televisión portuguesa.

Mientras que todos estos incidentes sirven para marcar los dos años desde la desaparición de Madeleine, ninguno de ellos arrojan más luz sobre lo que ocurrió a la pequeña niña aquella noche. Hay una notable desproporción entre la publicidad y las teorías más que hechos, puros y duros.

Así que ¿qué sabemos realmente sobre el 3 de mayo de 2007? Aparte de los varios miles supuestos avistamientos de Madeleine desde el norte de Europa hasta África durante los meses que siguieron a su desaparición, el último avistamiento confirmado de la niña fue la tarde del 3 de mayo, cuando el gerente del restaurante costero vio a Gerry McCann bailando con su hija mientras la familia comía reunida en una terraza veraniega (Inciso: Este Sr. está bastante mal informado. El último “avistamiento” confirmado es por parte de los camareros del Tapas que dicen que estaba merendando a las 17h30 con los restantes niños de la guardería).

A las 18h00, Kate y Gerry llevaron a los gemelos y a Madeleine de vuelta al apartamento familiar en el Ocean Club para prepararlos para ir a la cama. A las ocho y media, Kate y Gerry salieron a cenar con siete amigos en el Tapas Bar situado a unos 120 metros de distancia, dejando a los niños sin supervisión con la puerta de acceso al apartamento abierta. Los McCann y sus amigos dicen que se turnaban para control a los niños cada 20 ó 30 minutos. Cuando le llegó el turno a Kate McCann a las 22h00, Madeleine había desaparecido y la ventana del dormitorio estaba abierta de par en par. Dio la alarma, gritando “¡Se la han llevado! ¡Se la han llevado!” y la policía estaba en el lugar de los hechos a los 10 minutos. Empezaba la pesadilla. (Inciso: Versión del periodista...)

Casi todos los descubrimientos del caso Madeleine desde ahí en adelante han sido objeto de especulación y conjeturas. La única pista sólida parece llegar de Jane Tanner, una de las amigas de los McCann que estaba cenando con ellos aquella noche y que recordó haber visto un hombre transportando una criatura en una calle cercana al apartamento de los McCann a las 21h20 la noche que desapareció. Motas de sangre seca fueron encontradas en el apartamento mucho después de iniciarse la investigación han sido utilizadas para añadir credibilidad a la teoría que Madeleine murió en el apartamento 5A antes de que su cuerpo fuera movido.

La PJ ha hablado de pistas creíbles en lugares tan lejanos como Argentina, pero incluso la fiscalía portuguesa, ha admitido que sin el cuerpo de la pequeña niña, todo es extremadamente complicado. Se hicieron duras críticas al trabajo de la policía portuguesa en el escenario y la consiguiente investigación de tal manera que el Director Nacional de la PJ Alipio Ribeiro dimitió el 7 de mayo del pasado año, poco después del primer aniversario de la desaparición de Madeleine, citando la presión de los medios.

Ciertamente el estrecho escrutinio de los medios de comunicación sobre el caso se convirtió en inextricablemente ligado a su progreso. La sugerencia de que el luso-británico Robert Murat fuese interrogado llegó a la policía por parte de una periodista de un dominical. Él, los McCann y los llamados Tapas Siete, con quienes Kate y Gerry cenaban aquella aciaga noche, han ganado todos indemnizaciones por libelo pagadas por varios periódicos. Hubo demasiadas –supuestamente deliberadas- filtraciones de informes policiales supuestamente confidenciales así como interrogatorios de la policía a los McCann.

También estaba la confusión causada por el sistema judicial y penal portugués, que funciona de una forma algo distinto del nuestro. Permitió a Kate y Gerry McCann ser nombrados oficialmente arguidos o sospechosos a principios de septiembre de 2007, una etiqueta que no fue levantada hasta el siguiente julio, junto con el estatus de arguidos de Robert Murat. Antes de eso, el abogado de los McCann había solicitado que les fuese dado el estatus de demandantes en la investigación, más que de meros testigos, para que así pudieran tener más acceso a la información sobre cómo estaba progresando el caso.

Había tantos comentarios sobre los McCann, como había sobre el destino de su hija desaparecida. Algunos eran sobre el hecho de que hubiesen actuado negligentemente con sus hijos al dejarlos solos en el apartamento, mientras que otros argumentaban una defensa “por el amor de Dios”. Fueron duramente criticados por salir a correr durante los días que siguieron a la desaparición, por cogerse la mano de camino a las misas, por parecer demasiado íntegros, arreglados, serenos – pobres acusaciones que pronto alimentaron alegaciones más siniestras.

Incluso la premiada Anne Enright fue arrastrada en la refriega después de escribir un ensayo para el London Reviuw of Books, que parecía atacar a los McCann por no ser suficientemente agradables. De hecho, ponía de relieve cómo la obsesión por los McCann se había convertido en un pasatiempo nacional; “Detestar a los McCann es un deporte internacional,” escribió.

El enfado que Gerry McCann inspiró al volver a Praia da Luz indica que la desaparición de Madeleine se encuentra todavía ensombrecida por respuestas emocionales. Por lo menos cinco investigadores privados, las investigaciones oficiales de la policía británica y portuguesa y la campaña financiada por el público y ricos donantes como Richard Branson aun no han aportado nueva información vital.

Por otra parte, el único propósito de la campaña de los McCann es mantener el nombre de su hija y su imagen en las noticias por cualquier medio posible. El mes pasado, Madeleine McCann estaba todavía entre los cinco nombres más buscados en los motores de búsqueda británicos. Por motivos equivocados o no, la historia de la pequeña niña que desapareció en el aire durante unas vacaciones continúa siendo una fuente de fascinación. Sin embargo, la posibilidad de que esta obsesión, se convierta en pistas sólidas sobre su paradero es extremadamente escasa.

Pero para Kate McCann, la lógica es simple: la publicidad mantiene la alerta viva. Y si una persona ve a la pequeña niña con un defecto en forma de lágrima en la pupila de su ojo derecho, y piensa que es Madeleine, entonces podría convertirse en uno de los pocos niños desaparecidos afortunados que consiguen volver a casa.

Traducción de Mercedes

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