lunes, 13 de abril de 2009

Caso Madeleine McCann - ¡Vete a Casa!

O AlgarveEdición impresa

9 de abril de 2009

por Mendes Bota

Más allá de la desafortunada pequeña Maddie McCann, el caso sobre la niña desaparecida más famosa del planeta no deja de cobrarse víctimas. Empezando por la credibilidad de la justicia portuguesa en si misma, que es tan inepta al decidir sobre las Casas Pias, Freeports y Golden Whistles y tan rápida para cerrar la investigación y archivar el proceso de Praia da Luz. Arrastrado por este caldo de promiscuidad entre políticos y Justicia, la brillante carrera de Gonçalo Amaral, el incómodo inspector que no se conformó con la mentira de la verdad que le estaba siendo impuesta, fue interrumpida.

En esta película de ficción mentirosa, nadie va a explicar cómo consiguió el supuesto secuestrador entrar en un apartamento sin forzarlo y cómo pudo ser tan estúpido de escaparse a través de una ventana que era de difícil alcance (Inciso: Por no hablar que era tan pequeña que no cabría por ella), mientras transportaba a la niña. Vinieron 15 actores, pero hay personajes indispensables que no estarán en la película emitida. Echaremos de menos a la amiga Jane Tanner, explicando cual de las versiones dadas debe ser seguida. Echaremos de menos a la familia Smith, que reconoció a Gerald McCann transportando una niña aquella desgraciada noche, pero que nunca fue citado en Portugal para dar sus declaraciones. Estaremos expectantes para conocer cual de los sistemas de vigilancia que todos aquellos padres declararon – dos listas diferentes y contradictorias- será elegida. Con el segundo aniversario de la trágica desaparición de su hija muy cerca, es casi una afrenta ver a una sonriente Gerry McCann, pretendiendo ser un asesor televisivo, intentando venderle al mundo una reconstrucción de los hechos, cuando él se ha negado a hacerla antes, bajo las órdenes de la investigación policial.

Esta no es la Comisión de Cine del Algarve que la Oficina de Turismo del Algarve había imaginado. Es una charada, que debería merecer una profunda repugnancia. Es una afrenta contra la región y una mofa a una población que fue conmovida por la niña. La gente de Praia da Luz son fáciles de entender: “¡Vete a casa!”

Traducción de Mercedes – Basada en la de astro

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