miércoles, 6 de mayo de 2009

Caso Madeleine McCann - Cocido a la portuguesa

Correio da Manhã

El lunes por la noche, asistí a la entrevista que el matrimonio McCann concedió a Oprah, retransmitida por SIC. Dos años después de la desaparición de su hija, el matrimonio sigue su cruzada emocional por el rapto. Oprah les hizo, además, un excelente servicio, vertiendo incluso, aquí y allí, alguna lágrima amiga. Con todo, no les hizo algunas preguntas que resultaba pertienentes.

No le preguntó a Kate cómo fue posible que dejara a sus dos gemelos durmiendo en una habitación de donde habría sido “raptada” su hija, habitación que tenía una ventana abierta, yendo a llamar a los amigos que estaban a más de cien metros de allí!

No les preguntó por qué ellos, ante la “desaparición” de su hija y habiendo dicho una amiga del matrimonio que había visto un hombre con una niña en brazos minutos antes, no hablaron inmediatamente con la policía, habiendo tardado más de hora y media en hacerlo! Tampoco les preguntó qué piensan de la familia irlandesa que vio al padre de Maddie con una niña igual que ella en brazo, a la misma hora que ella supuestamente habría sido “raptada”! Y, por último, no les preguntó si son amigos del primer ministro inglés, Gordon Brown, y si él intervino directamente en el caso.

Así, le resultó fácil al matrimonio McCann mostrar su imagen, sufrida aunque siempre empeñada en el milagro de la reaparición de su hija. Desgraciadamente, no creo que esto sea posible. Sigo, desde el primer momento, incluido en el grupo de aquellos que sospechan fuertemente de los padres, y que crearon la convicción de que ellos saben que la niña murió en el apartamento.

No tome esta convicción a la ligera. Leí todo sobre el caso y sigo sin saber cómo, con tantos indicios que apuntan hacia la culpabilidad del matrimonio McCann, el Ministerio Público decidió archivar el caso. Es lamentable que no se haya investigado a ciertos personajes que podrían haber ayudado a los McCann, como el padre anglicano de Praia da Luz, Haynes Hubbard y su mujer, Susan.

Creo sinceramente que, siendo Gerry McCann amigo personal del primer ministro inglés, Gordon Brown, este utilizó su poder para ayudar al matrimonio y para poner a la PJ en una situación difícil. Sin duda que se trató de un archivo político, evitando así al Gobierno portugués una crisis de relación con el Gobierno inglés. Una vez más, reavivando un pésimo hábito histórico, nos agachamos antes los ingleses. Es lamentable que haya sido así y que, con tantos indicios contra ellos, los McCann en vez de ir a dar entrevista a Oprah no estén siendo juzgados por un tribunal portugués.

Domingos Amaral

Traducción de Mercedes

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