miércoles, 6 de mayo de 2009

Caso Madeleine McCann - ¿Por qué permite la PJ que hablen por ella?

Destak.pt


En la madrugada de ayer vi, en SIC, la entrevista que Oprah le hizo al matrimonio McCann. Senti que, al hacer esta emisión, ese canal de televisión estaba, por primera vez desde hace mucho tiempo, reequilibrando los platos en la balanza.

Durante los últimos meses, una parte de los medios de comunicación parece completamente condicionada con la tesis de que los padres mataron a su hija y simularon un rapto, por más absurda que sea, ¿qué llevaría a alguien que tuviera, según esta teoría, cometido el crimen perfecto, a seguir llamando la atención sobre sí mismo



Incluso presumiendo que fuese gente sin escrúpulos, mentirosos compulsivos y otros epítetos con los que han sido tildados, sin que quien los hace sea capaz de fundamentar las acusaciones, convengamos que hasta para un manipulador esto sería llevar la cosa demasiado lejos.

Pero más allá de la angustia que cualquier padre o madre siente solo de imaginar una situación semejante, lo que más perplejidad me sigue causando es ¿por qué tanta gente parece preferir creer que los padres son culpables, la posibilidad más débil de todas, sobre todo después de que la investigación más cara de la historia de Portugal no hubiese conseguido averiguar fuera lo que fuera contra cualquiera de ellos, obligando incluso al levantamiento del estatus de arguido y al archivo del caso? 

Y no, por favor, que no se hable de nuevo del grave error de haber dejado solos a los niños, por el cual además ya se les ha fustigado tantas veces, porque no equivale a convertir a alguien en asesino, ni merece ciertamente un castigo como este.

Solo hay dos explicaciones. La primera nos llega a través de los sociólogos y se llama Síndrome del Mundo Justo, resultado de nuestra imposibilidad de soportar la creencia de que pueden sucederle cosas malas a las buenas personas. En otras palabras, preferimos abandonar a la víctima, creyendo que ella tiene lo que merece. O sea, nosotros, que no dejamos que nuestros hijos solos, podemos dormir tranquilos y no pensar más en eso.

La segunda está relacionada con el papel que el ex investigador de la PJ Gonçalo Amaral ha tenido. Me sorprende sinceramente que tanto el procurador de la República como el director de la PJ se mantengan en silencio, mientras un ex agente, destituido del caso, hace acusaciones taxativas, casi como si fuese él el portavoz de la policía portuguesa. 

¿Con qué propósito y hasta cuándo?

Isabel Stilwell

© Traducción de Mercedes

Artículo distinguido con el "Premio urinālis