domingo, 7 de junio de 2009

Los padres de dos estudiantas francesas asesinadas por hombres que deberían haber estado detenidos están indignados...

The Independent

Al igual que deberíamos estarlo nosotros

A menudo es necesario un el extranjero para ver cosas no sólo más claramente sino de forma diferente; para que nosotros entendamos quienes somos; para reconocer nuestros puntos fuertes así como nuestras debilidades. Y también a menudo es necesario un extranjero para hacer que nos sintamos avergonzados de cosas que hemos aprendido a sufrir pasivamente. Reflejados en sus ojos, de repente cosas que simplemente habíamos apartado nos llenan de horror.

La semana pasada, los británicos sólo teníamos que ver las caras de Guy Bonomo y Françoise Villemont, los padres de las estudiantas francesas salvajemente asesinadas en Londres el año pasado, y leer sus solemnes y emotivas declaraciones, para sentir repugnancia por las deficiencias del sistema judicial británico. Tal y como ha admitido Jack Straw, los dos asesinos “podían y debían haber estado en la cárcel en el momento de los asesinatos”. Una serie de inimaginables y terribles errores en todos niveles del sistema judicial –la policía, los tribunales, la cárcel y la libertad condicional- permitieron a los asesinos torturar y asesinar a dos científicas de investigación con brillantes futuros.

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Muchos portugueses debieron sentirse del mismo modo cuando desapareció Madeleine McCann del idílico resort costero y aparentemente su policía perdía el tiempo durante los primeros días cruciales de la investigación. Tengo muchos amigos italianos avergonzados tanto por el asesinato de la estudiante británica Meredith Kercher en Perugia y gran parte de lo que ha ocurrido desde entonces.

Por supuesto, pueden producirse malentendidos agravados por las diferencias culturales. Recuerden como, en el caso de la desaparición de Madeleine McCann, la prensa británica atacó violentamente al sistema judicial portugués y a sus representantes, a menudo solo por pura ignorancia. La policía portuguesa reaccionó nombrando a los padres “sospechosos oficiales”.

(Inciso: Ni los portugueses se sintieron avergonzados de su policía, ya que no tuvieron ningún motivo para ello, ni la PJ nombró a los McCann sospechosos por venganza. Quizás la venganza la practiquen los policías británicos, pero los demás países democráticos no permiten a sus fuerzas policiales este tipo de actitudes. Los McCann fueron nombrados sospechosos oficiales por las pruebas encontradas en su contra. Debo aclarar que estoy totalmente de acuerdo que la prensa británica mostró ignorancia, mucha ignorancia. Lo triste es que la siguen mostrando.)

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Traducción de Mercedes

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