sábado, 13 de junio de 2009

Los violadores de adolescentes son criminales muy mal conocidos

Universidad de Montreal

6 de febrero de 2006

Sophie Desjardins firma una tesis sobre los hebéfilos

El pediatra Jocelyn Lussier, condenado en 2005 a tres años de prisión por agredir sexualmente a tres adolescentes, y Mario Bastien, declarado culpable en 2001 por la violación y asesinato de un muchacho de 13 años son "hebéfilos" (del griego hêbê, que significa "adolescente" y philein, que significa "amor"). Debido a su atracción por los adolescentes, estos delincuentes sexuales son de un tipo especial, distinto de los pedófilos y los violadores. "Los hebéfilos constituyen una realidad clínica inquietante y, sin embargo, están prácticamente ausentes de la literatura científica", dice Sophie Desjardins, autora de una tesis sobre este tema recientemente presentada en la UdeM (Universidad de Montreal).

En su opinión, las tendencias del empresario Guy Cloutier, quien está cumpliendo una condena de 42 meses de prisión por agresión sexual, y los de Paul Bernardo y Karla Homolka, acusados en 1995 del asesinato de Kristen French y Leslie Mahaffy, corresponden también a la definición de la hebéfilia (también llamada "efebofilia") ya que sus víctimas estaban en la frontera entre la infancia y la edad adulta, por lo menos en la mayoría de las agresiones.

Después de varios años de su vida consagrados a este trabajo universitario, donde estudió los datos sobre 149 hombres declarados culpables de agresiones sexuales que llevaron a una pena de cárcel de dos años o más en una prisión federal, la Sra. Desjardins considera que los sistemas judicial y penal deberían abordar lo antes posible esta particular desviación. "Aunque las víctimas de hebéfilos representan más de una cuarta parte de las victimas sexuales en Quebec y más de un tercio en Canadá, todavía ignoramos casi todo sobre sus agresores. Mi tesis levanta un poco el velo sobre esta realidad, pero todavía hay mucho que aprender».

¿Por qué es urgente? Debido a que los programas de prevención para las víctimas y los tratamientos para la rehabilitación de los agresores estarían mejor adaptados si se conociera mejor la hebéfilia. El estudio de Sophie Desjardins pone de manifiesto que las autoridades se equivocan al considerar a los hebéfilos como pedófilos "ordinarios". En comparación con estos últimos, los agresores de adolescentes “recurren con más frecuencia al uso de la fuerza para obtener favores sexuales de sus víctimas y son más numerosos en hacer uso de una fuerza excesiva y en utilizar un arma en el momento del delito. El coito es la norma entre ellos, mientras que entre los pedófilos solo se produce en una minoría de casos».

Una investigación exhaustiva

Tanto las características delictivas y personales de los hebéfilos como su modus operandi los diferencian de otros tipos de agresores sexuales. Ellos, por supuesto, tienen algunas semejanzas con los pedófilos en su estricto sentido – es decir las personas atraídas sexualmente por víctimas pre-púberes - y con los violadores – que actúan sin consentimiento entre la población adulta . Pero cuando se les estudia, vemos que forman un grupo aparte.

Al igual que los violadores que utilizan la violencia para lograr sus fines, casi uno de cada cuatro hebéfilos usa un arma contra sus víctimas. Estos agresores sexuales de adolescentes tienen un cómplice con más frecuencia que los violadores y los pedófilos para satisfacer sus pulsiones y son más numerosas que estos últimos en tener como presas sexuales a jóvenes de sexo femenino. También intentan humillarlas con más frecuencia que los pedófilos.

Los hebéfilos se distinguen por otras características. "Los hebéfilos rara vez actúan en su entorno inmediato, pero habitualmente tampoco eligen una víctima al azar, como muchos violadores", dice la Sra. Desjardins.

En el plano personal y socio-económico, la diplomada señala diferencias sorprendentes entre un grupo y otro. Aunque la mayoría de los delincuentes sexuales estudiados estaban desempleados en el momento de la evaluación, esta realidad fue aún más evidente entre los hebéfilos: el 84% de ellos no eran asalariados. "Ellos son antisociales con más frecuencia que los pedófilos y los violadores. Una tercera parte de ellos consume drogas duras, frente al 20% de los pedófilos y el 50% de los violadores. "

Sin embargo, esta categoría de agresores es más madura psicosexualmente que los pedófilos, lo que haría que su pronóstico de rehabilitación, cuando comienzan un tratamiento, fuera mejor».

La tesis de Sophie Desjardins se basa en el interrogatorio de 50 pedófilos (cuyos delitos fueron cometidos contra niños menores de 13 años), 49 hebéfilos (víctimas de entre 14 y 17 años de edad) y 50 violadores (víctimas de más de 18 años) acusados penalmente. Esta lista no es nominativa - es decir, que los ficheros no contienen los nombres de los agresores - sino que fue preparada por un equipo multidisciplinario compuesto por psicólogos, criminólogos, sexólogos, consejeros en formación profesional y funcionarios de los servicios penitenciarios. Muchas variables fueron tratadas, incluidas el consumo de alcohol y de drogas y la presencia de fantasmas en las 48 horas precedentes al delito.

En esta era de híper-sexualización de la juventud, no es raro sentir atracción por las adolescentes y los adolescentes, reconoce la psicóloga, que efectúa actualmente estudios de pos doctorado en el Centro de Investigación Fernand-Seguin y en el UQAM. "Lo que lo es más (raro), porque es inmoral e ilegal en nuestra sociedad es pasar al acto", añade.

Mathieu-Robert Sauvé

Traducción de Mila

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