sábado, 18 de julio de 2009

Caso Madeleine McCann - Las niñas que vinieron de las estrellas

La Web de Marcos Aragão

En memoria de Joana Isabel Cipriano Guerreiro y de Madeleine Beth McCann. Web oficial de Marcos Aragão Correia, abogado de la madre de Joana.

¡Cuán horrendo y deshumano es alguien, que sin ninguna prueba, aumenta enormemente el terrible dolor de los padres que lloran la pérdida de su hija, acusándolos de estar implicados en la desaparición de la misma!

¡Cuán monstruoso y brutal puede ser alguien, que precisamente desempeña funciones públicas pagadas para perseguir a los transgresores de los derechos del niño, sirviéndose de ese mismo cargo para encubrir a los verdaderos criminales y sus hediondos crímenes!

¡Cuán cruel y lancinante es alguien, que sin ningún escrúpulo, calumnia, difama y humilla a aquellos que cuidaban y daban cariño a la criatura violentada por terceros, imputando a las personas a quien la criatura tanto quería las más infames mentiras y falsedades!

Al final, ¿cómo se sienten la madre y el padre de la niña o niño que les fue brutalmente arrancado del seno para ser violentado y asesinado, y que, además de tener que buscar justicia solos, se tienen que enfrentar también a la falible justicia terrestre que los acusa falsamente de las peores monstruosidades contra el niño que tanto querían?

Pues, para quien nunca pasó por ello, puede ser difícil de imaginar lo que es pasar por ello. Aunque Leonor, Leandro, Kate y Gerry pasaron por eso, y sintieron en su piel lo que es que sus hijas y ellos sean objeto de todas esas incalificables crueldades.

Hubo gente muy mala, terriblemente mala, que hizo mal, mucho mal, a sus queridas hijas, y otra gente también muy mala, terriblemente mala, que encubrió y sigue encubriendo el mal extremo del que sus hijos fueron víctimas, acusándolos a ellos, mamás y papás tan queridos por sus hijas, con las más inconcebibles mentiras y calumnias!

Gonçalo de Sousa Amaral es una de esas personas malas, muy malas. Durante años utilizó su cargo como coordinador de investigación criminal de la policía Judiciaria portuguesa para calumniar y difamar a madres y padres inocentes de niños desaparecidos en el Algarve. Se estrenó públicamente con sus maldades en el “caso Joana” y, frotándose las manos de alegría con su impunidad, repitió tales proezas diabólicas con el “caso Madeleine”.

Aunque al contrario de la madre y del padrastro de Joana, La madre y el padre de Madeleine eran ingleses con dinero, posición social y buena cultura, lo suficiente para marcar la diferencia e impedir una fatídica caída por las escaleras. El “empujón fatal” que Gonçalo Amaral les intentó dar, acabó en su destitución en el liderazgo de las investigaciones policiales de niños desaparecidos. Aunque no dictó el fin de su maquiavélica acción contra los derechos de esas mismas niñas y de sus padres. Incluso ahora, siendo ya ex jefe de la policía, continúa su liderazgo de la mentira, calumnia y falsedad contra los padres y madres inocentes de las niñas violentadas en el Algarve. La senda del Mal cría, efectivamente, raíces profundas y persistentes.

Sin embargo las madres y padres inocentes que lloran torrencialmente con sus corazones la pérdida de sus preciosas hijas no están solos a merced del Mal. Aparecieron muchas personas, dispuestas a enarbolar la bandera de la Moral contra todas las perversidades que se difundían impunemente, combatiendo, una a una, las malezas que invadían el bello jardín planetario, estas personas constituyen el frente en la defensa de la implantación en la tierra de una sociedad realmente justa, caritativa y basada exclusivamente en la amorosa moral que constituye la felicidad de todos los planetas dichosos.

Es bueno saber que no estamos solos. Es bueno sentir el apoyo altruista de tantas personas solidarias con esta causa. Las mamás y papás de Joana y de Madeleine no están solos. Sus maravillosas niñas siguen protegiéndolos incluso estando lejos. Y para eso cuentan con aquellos que están aquí.

¡Esta es la mayor prueba de inocencia que alguien puede obtener!

Marcos Aragão Correia,
Abogado de la Madre y del padrastro de Joana Cipriano. (Inciso: Ambos condenados 16 años de prisión por el asesinato y ocultación del cadáver de esa preciosa niña que al parecer hoy desde el cielo los está defendiendo)

Traducción de Mercedes