lunes, 20 de julio de 2009

Caso Madeleine McCann – Parpadeo del mentiroso

McCann Files

Exclusiva para McCannfiles

By Dr Martin Roberts

18 July 2009


Parpadear es un acto inconsciente, necesario para el mantenimiento del ojo. En circunstancias normales se puede esperar que una persona parpadee entre 15 y 20 veces por minuto, o alrededor de 15.000 veces al día; bastante menos si está ocupado con actividades que requieran una concentración visual, bastante más si está experimentando excitación, tal como puede ocasionar el nerviosismo o el estrés.

Teniendo en cuenta que la conducta engañosa está relacionada con la excitación negativa, uno podría suponer razonablemente que existe una relación entre el grado de veracidad de una persona y su índice de parpadeo, estando acompañado el intento de engañar con un mayor índice de parpadeos que cuando se dice la verdad. Tal patrón ha sido demostrado formalmente, en varios estudios independientes, llegando a la conclusión que la influencia de la tensión en el ratio de parpadeo asociado al engaño, es un efecto fiable y no un fenómeno coincidental. Dicho de forma simple, un mentiroso parpadeará más frecuentemente que si estuviera diciendo la verdad.

Al principio de la entrevista de los McCann con Amanda Walter de Sky News (9 de agosto de 2007), no nos ofrecen una vista adecuada de la cara de Kate ni de la de Gerry, pero a partir del segundo 15, hasta el final del primer minuto completo (Ejem. 45 segundos completos), vemos a Gerry parpadear no menos de 40 veces mientras responde a la primera de varias preguntas. Eso es más del doble del índice normal. Kate parpadea 25 veces durante el mismo período.

Si lo que hacen los McCann con los ojos debería hacer que uno cuestione sus palabras, también lo hacen las palabras en si mismas.

Una entrevista como esta no es una plataforma para mostrar una conducta políticamente correcta de “erudito aunque evasivo”, pero eso es lo que se intenta aquí. Poco o nada de lo que dicen los McCann lo hacen de forma directa, como consecuencia de lo cual nos encontramos con momentos de confusión lingüística delatando el caos que hay debajo. Por ejemplo, cuando intentan justificar haber dejado a sus hijos sin atender, Gerry cita la siguiente circunstancia hipotética:

GM: “Tanto si tú estás abajo o los niños están arriba…

Estas no son situaciones “tanto si/o” sino un único estado por amor de dios.

En otros lugares Gerry adopta entusiásticamente el uso de la tecnología para promover la búsqueda de Madeleine:

GM: “Hemos utilizado Internet para intentar y suscitar la atención de Madeleine.

¿Suscitar su atención sobre qué? Seguramente sobre lo que está ocurriendo en su ausencia. En vez de llamar la atención de otras personas, nos describen a Madeleine como un Lázaro de nuestros tiempos. Y la confusión no acaba ahí. Continúa después destacando a otros niños desaparecidos de forma inapropiada.

GM: “…ofrecer un interés renovado para otros niños desaparecidos

Entonces es eso. Ofrecerles algo en que ocupar sus mentes mientras esperan ser descubiertos. Gerry revela una lógica casi igual de inconsistente cuando se refiere a “nuestros propios hijos”, sin haber mencionado previamente a otros niños; una disyuntiva que pone un curioso énfasis en la frase en cuestión.

Esta entrevista no es de ningún modo la primera exposición ante los medios de los McCann, aunque sí se realizó en un momento en el que ellos estaban sometidos a un escrutinio creciente. Sin embargo, si no fue la novedad de la situación lo que suscitó un conflicto interno, ¿Qué fue? Probablemente el mismo dilema que provocó la sustitución inmediata de la palabra “misery” (desgracia/tristeza) por “grief” (dolor/pena) poco después de la repetición de la declaración más bien dudosa.

GM: “Madeleine está desaparecida y nosotros simplemente estamos dando absolutamente lo mejor de nosotros para maximizar las posibilidades de que sea encontrada.”

Esto representa un comentario cerrado realizado en respuesta a una pregunta anterior, a saber:

GM: “…todo lo que hemos es incrementar las posibilidades de que ella sea devuelta.”

Para no ser menos, Kate también arroja una luz reveladora en los pensamientos colectivos de los McCann:

KM: “Nosotros todavía queremos firmemente hacer lo que nosotros creemos que lo correcto; lo que es lo correcto para Madeleine; lo que es lo correcto para nosotros…”

¿Qué es lo que tenemos aquí? La respuesta encaja mejor en términos de lo que no hacemos. “Estamos haciendo lo mejor que podemos para encontrarla es desdeñado a favor de un “weasel” (Literalmente significa comadreja – evasiva) y la migración a un lenguaje pasivo (un mecanismo de engaño que disocia al orador de la acción en cuestión). Esencialmente, no estamos intentando encontrarla, solo mejorando las posibilidades de que otro pudiera hacerlo. La misma afirmación podría hacerse por alguien entregando antorchas para un equipo de búsqueda. La esperanza natural de que un niño desaparecido pudiera ser descubierto vivo no se expresa en ninguna parte.

Como añadidura tenemos el “firmemente” de Kate queriendo “lo correcto para Madeleine”, luego “lo correcto para nosotros…” Que no quiera hacer meramente lo correcto difícilmente parece reconfortante. Resulta igual de poco convincente el hecho de que lo correcto para Madeleine no se identifica inequívocamente con lo correcto para sus padres. Aun así, sí tenemos el momento de Kate de contrición pura:

KM: “Simplemente lamentamos que no estuviéramos ahí en ese minuto.”

Ahora bien ¿qué minuto es ese? ¿El de cuando el secuestrador entró en el 5A, el de cuando sacó a Madeleine de su cama, habiendo esperado ya en el interior del apartamento mientras Gerry entró y salió (Gerry estuvo allí durante ese minuto, por lo menos), o el que utilizó para abrir la persiana y sacar a Madeleine por la ventana del dormitorio?

Sabemos lo sensible que Gerry McCann puede ser ante preguntas que aluden de algún modo a “la investigación”. Aquí también cita la investigación como su razón para evitar el tema de dejar regularmente a los niños sin supervisión por las noches, pero cuando se le pregunta por sus sentimientos sobre el más reciente recrudecimiento de las opiniones negativas expresadas en el periódico de su propia localidad, es más comunicativo:

“Yo no he leído los comentarios.”
“Yo no tengo ni idea de quien los ha escrito.”
“Yo no sé quienes son o lo que han escrito.”

En otras palabras, no muestra ningún interés/no responde maldiciendo.

Y cuando, en conclusión, Kate es invitada a decir algo a Madeleine, por el bien de la niña, no consigue hablarle a su hija, solo sobre su pequeña niña, que aparentemente desapareció en un abrir y cerrar de ojos (parpadeo).

© Traducción de Mercedes