miércoles, 9 de septiembre de 2009

Justicia para Madeleine Beth McCann

La prohibición cautelar del libro del Sr. Amaral en Portugal, es un acto muy grave, mucho. La libertad de expresión y de opinión son tan fundamentales en una democracia, como lo es la presunción de inocencia.

Si la presunción de inocencia ha prevalecido para los 3 ex arguidos que ya no lo son y que por otra parte nunca fueron inculpados, el derecho del ex policía a decir lo que piensa, no lo ha sido, y el derecho del público a leer ideas contradictorias también.

Malos tiempos cuando empieza la quema de libros.

Las hogueras no anuncian nunca la protección del ciudadano.

Estar de acuerdo o no estar de acuerdo con lo que dice Amaral, es una cosa. Prohibir que lo diga, antes de que se haya demostrado que miente otra muy diferente.

Proclamar la intima convicción, la opinión personal, es fundamental. Respetar la del otro, lo mismo. Nunca dijimos que era algo correcto cuando algunos pedían la prohibición del video hecho por el matrimonio MC, tienen derecho a hacerlo y nosotros a verlo si quieren enseñarlo. Lo mismo ocurre con el libro y el video de Amaral.

Muy diferente seria si delante de un Tribunal queda demostrado que ha mentido o difamado.

¿Y en el resto del mundo? ¿También habrá un juez para retirar los libros? ¿Cuál será el próximo? ¿Hay antecedentes en Portugal? ¿Han sido retirados otros libros? ¿Cuáles?

¿Después de miles de ejemplares vendidos es una medida útil?

En todo caso, existen los ingredientes perfectos para crear un mártir al que tapan la boca.

Mila y Mercedes
Mercedes y Mila

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