jueves, 8 de octubre de 2009

Caso Madeleine McCann - The Cracked Mirror IV


4 de Mayo de 2007 – La Actuación de su Vida

La Primera Declaración  - 4 de mayo de 2007

Fue poco después de las 22h00 cuando salieron los padres y realizaron su declaración a los medios de comunicación.

“Las palabras no pueden describir la angustia y desesperación que sentimos como padres de nuestra preciosa hija Madeleine. Pedimos a cualquier que pudiera tener cualquier información relacionada con la desaparición de Madeleine, no importa cuán trivial sea, contacte con la policía portuguesa y nos ayude a traerla de vuelta sin daño. Por favor, si tienes a Madeleine, déjala volver a casa con su mamá, papá, hermano y hermana. Como todo el mundo puede entender lo dolorosa que esta situación, pedimos que nuestra privacidad sea respetada para permitirnos continuar ayudando a la policía en su actual investigación.”


Esta fue la primera declaración, la famosa ocasión cuando Gerry McCann se dio cuenta que los medios de comunicación habían aparecido “en la puerta” y que él tendría que enfrentarse a ellos. Tal como recordó Gerry más tarde, “…me explicaron que o bien interactuaba con los medios o seríamos perseguidos por la prensa.” Y Clarence Mitchell dijo durante una comparencia pública que “los McCann no fueron conscientes del interés de los medios de comunicación hasta que regresaron del interrogatorio aquel día, añadiendo que “mucho de ello fue hecho” por amigos y familiares que se encontraba en Reino Unido.

Gerry McCann tenía mucho más que decir sobre la imagen de los medios allí reunidos y los problemas, así como las oportunidades, que esto brindó pero casi siempre empezaba con este asombro ante la aparición del grupo de medios que el ni había inspirado ni esperado pero ante el que él tenía que reaccionar de algún modo. Al igual que muchas otras cosas sobre el caso “el discurso” se estandarizó – la forma en que él y Kate, como absolutos principiantes, se enfrentaban a la multitud de aterradores reporteros tuvieron que decidir interactuar o salir corriendo, cómo, con la ayuda de asesores de los medios del Foreign Office tal como Sherie Dodd y expertos en comunicación como Alex Woolfall traidos por Mark Warner, aprendieron cómo enfrentarse con las insistentes peticiones de entrevistas y declaraciones y como finalmente decidieron utilizar los medios para su campaña, en vez de ser utilizados por ellos, aprendiendo con rapidez el funcionamiento de estos expertos – y todo esto empezó la noche de aquel viernes 4 de mayo.

Dirigiéndose a un público silencioso y extremadamente respetuoso de Diputados del Comitépara los Medios y la Cultura en la Casa de los Comunes a principios de 2009, un Gerry McCann enfundado en un traje sobrio dijo: “Las primeras impresiones realmente empezaron el día uno cuando volvimos a Praia da Luz después de haber pasado el día en Portimão en la comisaría de policía, ya había una gran cantidad de medios de comunicación presentes allí.”

El Dr. McCann no vio adecuado especular sobre cómo el grupo había llegado a Praia da Luz y quién los había convocado. Quizás simplemente había brotado. “Mi instinto natural,” añadió, “fue pedir información, para que la gente se presentara. En ese momento estábamos desesperados por información y desesperados, al igual que aun estamos, de que nuestra hija podría ser encontrada y queríamos que la gente ayudar con eso. Ese es el motivo por el que hablamos con los medios de comunicación e hicimos nuestros llamamientos.”

Todo por “el discurso”. Los diputados se lo tragaron. Unas cuantas semanas después –una semana es mucho tiempo en política- Gerry y Kate estaban en el show de Oprah Winfrey y les hicieron una pregunta sencilla, una que los diputados, que trataron a Gerry como un cruce entre Mahatma Ghandi y Barack Obama, ni siquiera se molestaron en hacer.

Oprah: Así que cuando llegasteis y os disteis cuenta que vuestra hija había desaparecido y estabais en un país extranjero en el momento en que tomasteis la decisión, tú sabes, el esfuerzo de intentar conseguir hacer pública su imagen para err comprometer a los medios. ¿Es eso cierto?

Gerry. No fue (suspira) una decisión tan consciente, después de algunas horas erm algunos de nuestros amigos decían que debíamos contactar con los medios de comunicación, contactar con los medios, tú sabes, pero la policía portuguesa decía que no, sin medios de comunicación, sin medios y nosotros en ese punto estábamos desesperados…

Lo que hubieran hecho exactamente los diputados reunidos con una respuesta como esa a una pregunta tan directa nunca lo sabremos, pero esto es Espectáculo y en la pequeña pantalla – especialmente una vez que se menciona la “D” de “Desesperación” – casi todo vale. Sin embargo, en otras palabras, y a pesar de de la franela y el (suspiro) Gerry no negó haber contactado con los medios – o haber organizado que los medios fueran contactado – mucho antes de que ellos contactaran con él, y la noche del ¾ de mayo. Ese era el motivo por el que el grupo de medios se encontraba allí.

De hecho todos los elogios que recibieron después por su trabajo con los medios una vez que su “campaña” estaba en marcha, y por todos los recuerdos de personas como Alex Woolfall, por la organización y gestión de las noticias que llevaron a cabo juntos, nada de lo que siguió fue tan asombroso como los éxitos de Gerry McCann el día 4 de mayo, antes de que empezara a aparecer la gestión de las noticias en “el discurso”. En el momento en que él y su afectada esposa aparecieran para realizar esa primera y breve declaración a los medios, el resto del mundo ya había sido provisto de una versión de los hechos – sin que ninguna de esa información fuese directamente atribuida a él – siendo a partir de ese momento virtualmente incuestionable e indiscutible.

Increíblemente, mientras Kate McCann hacía su declaración a la policía aquella tarde, así como mientras le recordaban las normas de secreto, los medios ya estaban corriendo una versión McCann completa, sin ningún fundamento e inexacta con todo detalle, desplazando casi completamente cualquier ortodoxia o información neutral de la desaparición. Las líneas principales del futuro “discurso” ya estaba ahí, noticias impresas o emitidas: la “falta de apoyo” hacia los padres en sus horas de necesidad; la “falta de urgencia” en la respuesta policial; la “evidencia” clara de la entrada de un intruso; la “necesidad” de publicidad, la negación espontánea, incluso durante esta ridícula primera escenificación, de que los padres no habían sido de ningún modo negligentes o culpables. A las diez de la mañana, de hecho, apenas una hora antes de su primer interrogatorio en Portimão, cuando debía tener muchas cosas en la cabeza, Gerry McCann todavía estaba usando el móvil, hablando con Patricia Cameron esta vez, añadiendo detalles que debían aparecer en los medios durante las horas siguientes.

Toda la información era “plausible”, provista por un político hábil o un experimentado Relaciones Públicas, no por un padre sacudido, ni una sola vez Gerry McCann dijo estas cosas el mismo directamente a los medios: se hacía utilizando el clan y “amigos”. Ni tampoco les estaba comunicando a los desprevenidos oficiales que buscaban a su hija su papel en la movilización de los medios y su incumplimiento consciente – o mejor dicho destrucción explosiva – de sus normas de publicidad. No fue, huelga decir, meramente sobre la publicación de “una foto”: cuando el coche de policía que transportaba a la pareja llegó a la comisaría de Portimão aquella mañana, Sky ya había sido muy bien informada de la historia de los padres. Al igual que GMTV. Así como BBC1 noticias. Así como BBC2 Noticias noche. Así como todos los diarios importantes de Reino Unido.

Mucho después, después de que el sumario policial fuese hecho público y la naturaleza de las afirmaciones totalmente ficticias de la “persiana forzada” fueron expuestas, sus defensores de la pareja intentaron afirmar que todos fue debido a una simple confusión – los padres, ellos dijeron, que nunca habían hecho tales afirmaciones, fueron los familiares sacudidos y ansiosos quienes habían aprovechado y provocado las primeras informaciones de la pareja, incluidos los malentendidos, y habían por lo tanto ofrecido pequeñas inexactitudes cuando fueron contactados por los medios.

La explicación es insostenible, es incierta. Las pruebas muestran claramente que Gerry McCann, muy lejos de pasar a su círculo solo primeras impresiones caóticas o interpretaciones erróneas de lo que había ocurrido inmediatamente después de la desaparición, claramente recalcó en casa cierta información clave durante muchas horas después de la desaparición y que él pretendía que ellos pasaran a los medios. El tío de Madeleine, Michael Wright, dejó esto bastante claro ese mismo día. Hablando desde casa de los abuelos en Liverpool, después de apuntar que ellos se encontraban en un “estado infernal”, dijo, “Todo el mundo ha pasado la noche en vela. He hablado con Gerry y él quiere toda la publicidad posible si ayuda.” Y hay una repetición una y otra vez de ciertos “hechos” y temas por parte de personas diferentes que no pudieron ser el resultado de un malentendido: como es bien sabido en la teoría de la información cuando un número independiente de fuentes tienen los mismos datos es que esos datos derivan de una única fuente.

El círculo de amigos y familiares promovieron la plausibilidad. Este mismo círculo – mayoritariamente el clan de Glasgow/Liverpool del que ya hemos hablado antes, con su intensa, casi atávica lealtad y solidaridad del clan contra el mundo exterior – también proporcionó el pilar de información indirecta y plausible de los padres durante los meses siguientes, aunque con la posterior formalización de la “campaña” y la creciente influencia de los profesionales de los medios como Woolfall, Dodds, McGuinness y Mitchell sus contribuciones se hicieron más medidas y disciplinadas.

En ningún momento del comienzo –ni una sola vez- ninguno de ellos dijo que Gerry McCann les hubiera pedido que no repitieran sus comentarios en público, o que tanto él como ellos estuvieran obligados por la confidencialidad. Ni tampoco los menciona Gerry a ellos, al final del día, diciéndoles que la entrada forzada y otras informaciones que les había dado se sabía ahora que eran incorrectas. Todo lo contrario.

Resulta revelador, que exactamente esas mismas técnicas fueran utilizadas por los mismos miembros del clan en el único otro período de presión crítica durante la larga estancia portuguesa de los McCann después del 4 de mayo, cuando los asesores profesionales de los medios estaban callados, desconectados o desorganizados. Cuando la pareja fue nombrada arguido e interrogada por la policía sobre su posible papel en la desaparición de la niña, se mantuvo la misma farsa de “silencio” por parte de los padres, mientras las versiones de lo que les había ocurrido –extremadamente anti-policía que incluían historias de ficción de supuestos acuerdos para conseguir declaraciones de culpabilidad – fueron ofrecidas a los medios de todo el mundo después de haber sido proporcionadas por teléfono con el único objetivo de ser hechas públicas. La técnica era idéntica e identificable. La prueba indiscutible de esto, es que en el momento arguido, Gerry McCann deliberadamente utilizó al clan como conducto de una versión de los hechos, así como un llamamiento pidiendo ayuda para encontrar a una niña desaparecida.

Por supuesto cualquier familia querría ayudar a uno de los suyos en apuros. Y la voluntad del hermético clan de ayudar a movilizar a los medios no estaba mal, o era una conspiración para esconder la verdad – eso es obvio. Sin embargo, mientras que las relaciones entre la policía y los padres eran permanentemente amargas, cuando la PJ descubrió que Gerry McCann estaba filtrando información contra ellos a través de otros, por la forma en que algunos familiares de los McCann se lanzaron a un spin de negación y no-atribución, al lenguaje deshonesto de una “fuente cercana” y el “amigo de la familia”, y todas las otras técnicas de control de información marcaron un gol desde lejos. Aquellos que miraron de cerca lo que estaba saliendo del “Team McCann” se preguntaban por qué se estaban utilizando estos métodos desde el 4 de mayo en adelante.

Los edulcorados homenajes ofrecidos a la pareja por su “dominio” de la prensa no podía ocultarse, después de todo, esa gestión de las noticias, tal como se practica en política y relaciones públicas, se basa esencialmente en la retención y distorsión de las noticias y la organización de desinformación: esa es la función, eso es lo que la palabra amigable “spin” significa. ¿Cómo se gestó la decisión de atraer conciencia pública al mundo entero sobre una niña desaparecida, el día 4 de mayo, antes de la aparición de expertos o asesores gubernamentales –para arrojar luz a la oscuridad- colándose de manera perfecta en la maquinaria del spinning, disfrazando y limitando la información? ¿Por qué? ¿Cuál era el beneficio? El caso es que los periódicos demuestran que había muy poca información confidencial sobre las circunstancias de la desaparición que debieran ser retenidas de posibles malhechores, sorprendentemente poca de hecho, a pesar de lo que Kate McCann insinuaba hasta que esos documentos fueron abiertos a escrutinio público, así que ¿qué otras razones podrían existir?

Esta es la pregunta que ha rodeado el caso desde el principio y es imposible evitar concluir que si los padres hubiesen manejado a los medios sin ayuda y honestamente – o, al igual que los Tapas 7, en silencio – hubiesen ganado muchísimo. Sí, su campaña fue “brillante” para el distorsionada y moralmente lisiada opinión de la “Gestión de Crisis” e industria de la imagen, y recaudaron millones, pero a que terrible precio. Las semillas de los rumores sobre ellos, las locas teorías en Internet, sobre que ellos se habían deshecho de la niña, que fue un acto premeditado, que la niña ni siquiera estaba viva el 3 de mayo, toda esa fantasía repugnante tuvo su inicio en esa pregunta - ¿por qué? ¿Por qué no fueron abiertos y honestos?

El clan no puede ser criticado por salir en su ayuda, tal como ellos lo vieron, por si mismos y viéndose luego inmersos en una ola de histeria pública y la excitación de ser el centro de un enorme drama, fueron utilizados por otros tanto como ellos utilizaron. Pero si tan solo Sherie Dodds y otros expertos en medios de comunicación del gobierno hubieran sido enviados para aconsejar a la familia en vez de a los padres – especialmente en virtud de la moderación y el silencio. Pero no es así como funciona el mundo.

Durante el bombardeo publicitario del 4 de mayo emergió un patrón, un patrón comprensible aunque inquietante: no solo hay presentes cierto número de temas particulares, tal como la injustificada certeza de un secuestro así como toques de “color” para hacer la historia más dramática y apasionante, sino que hay un sorprendente contraste entre las inexactitudes y vaguedad que rodea la desaparición en sí misma, tal como el material “palanqueta” (Nota: ventana forzada) y la perfectamente detallada y bastante no-vaga naturaleza de aquellos temas que podrían describirse como “en defensa de los padres”. No se menciona en la descripción de los padres sus motivos para buscar publicidad para encubrir las aparentes, pero nunca explicitadas, vulnerabilidades. Sin embargo eso es lo que ocurrió. ¿Por qué?

La historia de The London Evening Standard puede ser tomada como un típico ejemplo de los procesos puestos en acción el 4 de mayo. Al igual que en que casi todas las numerosas informaciones de ese día las declaraciones relativamente objetivas y neutrales del personal de Mark Warner como Sylvia Baptista o John Hill el director del complejo, fueron desbordados por las noticias mucho más dramáticas alimentadas por Gerry vía el clan y “amigos”.

Sylvia Baptista dijo a The Santard (de ningún modo un tabloide): “Todo el mundo en este pequeño pueblo la ha estado buscando. Solo viven aquí unas 500 personas y todo el pueblo la ha estado buscando. La policía ha utilizado perros y todo el personal ha estado intentando encontrarla. Yo entiendo que la policía está registrando el resto del Algarve y controlando los aeropuertos, también se han realizado comprobaciones en España.” Añadió: “No sabemos si la niña abrió la ventana y salió por su propio pie o si entró alguien.”

Pero con anterioridad a esta cita relativamente precisa e imparcial The Estándar publicó la afirmación totalmente falsa “Una ventana trasera del apartamento de planta baja había sido parcialmente abierta y la persiana parecía haber sido levantada. Un informe sugería que habían sido forzadas.” Añadiendo, significativamente, “Se tomaron las huellas de la cornisa de la ventana de su dormitorio.”

Esta pereza –o desvío de la atención- con los hechos de la desaparición de la niña contrastaba obstinadamente con el modo que en que se informaba sobre asuntos muchos menos importantes como las actividades de los padres. “Los McCann,” contaron la historia, “estaban cenando en el restaurante Tapas en el complejo Ocean Club de Mark Warner pero habían estado controlando a sus hijos cada 30 minutos. El apartamento puede verse desde el restaurante.” Aquí no existe ninguna ambigüedad, ningún posible “malentendido” por parte de familiares de aquellos “primeros comentarios de pánico” de Gerry.

Después de esto un “amigo de la familia” de quien habíamos oído hablar antes ofreció la nota de color: “Hill Renwick, de Glasgow, dijo a The Estándar: “Maddie es preciosa. Tiene el pelo rubio platino (white blonde). Es activa, habladora e inteligente, no es vergonzosa. Cumplirá cuatro años la próxima semana y empieza el colegio este año.” La Sra. Renwick añadió dramático pero incierto detalle que “Kate y Gerald corren de un lado a otro en su busca.”

Y después nos brindaron la historia del secuestro, de la que ya habíamos oído hablar a la Sra. Renwick antes, juntos con un nuevo recordatorio de cuan cuidadosos y responsables eran los McCann: “La Sra. Renwick dijo que temía que Madeleine había sido secuestrada: “La persiana había sido forzada y ellos (sic) entraron en la habitación y secuestraron a Madeleine.” Eso mostraba, digamos, un cierto desconocimiento de los hechos pero, cuando pasaron a hablar de la conducta de los padres, la Sra. Renwick estaba mucho mejor informada y fue más cuidadosa. “Estaban vigilando la habitación del hotel y volvían cada media hora. Los padres salieron sobre las ocho, volvieron a las nueve, los niños estaban bien, volvieron a las 10 y ella había desaparecido.”

Una vez más, dieron en el clavo.

Quizás el siguiente comentario de la Sra. Renwick era de su propia cosecha – o quizás no. “Dijo ella,” El Standard continúa, “los McCann habían elegido el complejo porque estaba adaptado para la familias. (Incierto; el complejo no fue, tal como hemos visto, elegido por los McCann sino por David Payne). Esta es la primera vez que hacían esto,” añadió (incierto; no era la primera vez que hacían eso). Son unos padres muy, muy preocupados y muy cuidadosos,” dijo ella. (Tal como hemos visto antes, en Praia da Luz en la práctica los padres ni eran muy preocupados ni muy cuidadosos.)

Y entonces The Standard publicaba esto: “Michael Healy (este es Michael Wright), el tío de la niña desaparecida, añadió: “Se ha puesto algún spin negativo en todo esto, hay muchas personas criticándoles por haber dejado a los niños solos y salir de marcha.” El Sr. Healy añadió: “Pero esto es una tontería, estaban cerca y cenaban a una distancia desde donde se podía ver el lugar donde estaban los niños y los estaban vigilando. Otro miembro del grupo estaba vigilándola también. Nadie estaba totalmente borracho.”

¿Cómo llegaron las noticias sobre la desaparición, o “esfuerzos desesperados para conseguir publicidad por Madeleine” a esto? ¿Cómo llegaron los agonizantes murmullos de Kate en el Show de Oprah Winfrey, cuando decía que habían implicado a los medios de comunicación por “…absoluta impotencia y desesperación” “Quiero decir, esta es nuestra hija a la quien queremos más allá de las palabras y cada segundo es como una hora…” a esta mutación de pre-defensa de sí mismos? ¿Cómo “el instinto natural… de hacer un llamamiento pidiendo información” que Gerry McCann describió a los miembros del Parlamento, se transformó en una negación de que estuvieran borrachos?

“Spin negativo” y “críticas”. ¿Cómo podría haber un spin o crítica hacia los padres el viernes por la tarde cuando estas eran las mismas personas que contaban al mundo lo que había ocurrido la noche anterior por primera vez y cuando la pareja ni siquiera había hecho sus declaraciones a la policía?

La noticia tenía, en su nacimiento, todos los marcadores instintivos e inspiradas habilidades como operador de Gerry McCann, estableciendo temas que aparecieron en los medios de comunicación desde entonces como hechos: evidencia física de una entrada con fuerza, (incierto) el “hecho” de un secuestro (ninguna evidencia) referencias sobre sus cualidades parentales, (gratuitas y en este contexto no precisas) pre-defensa preventiva de su conducta y supervisión a los niños el 3 de mayo (spin sin ninguna base). Todo ello sin una cita directa de Gerry McCann.

Frente a esta corriente irresistible de spin, color y melodrama proviniendo de la boca del caballo y en el que los hechos estaban sin duda haciéndose camino hacia una gran historia, John Hill, el modesto y ecuánime director del Ocean Club tenía tanta oportunidad de conseguir que su versión de los hechos adquiriera relevancia como un mosquito en la pared del apartamento 5A. A pesar de que él era el hombre que se encontraba en el lugar y tenía mucha más información fiable sobre la noche del 3 de mayo, el esfuerzo de la policía y el estado de los apartamentos que cualquiera de los McCann, siendo un testigo neutral, sus palabras fueron lentamente ahogadas hasta la muerte por la versión de Gerry McCann.

“Es todavía cuestionable que haya sido un secuestro,” dijo el Sr. Hill acertadamente, en otras noticias de ese día, pero su punto de vista era normalmente relegado al final de la página, después de las inspiradas producciones del clan. “De momento no hay pruebas físicas de que la niña haya sido secuestrada”, dijo, pero podía haber estado halando a una habitación vacía o dirigiéndose a las grandes olas en Praia da Luz, por el impacto que tuvieron sus palabras. “El personal del Ocean Club todavía tenía esperanzas de encontrarla en las cercanías,” añadía débilmente.

Pobre Sr. Hill. Nadie quería oír lo que tenía que contar, no cuando la otra historia, completa con maravillosos detalles sobre la angelical apariencia y personalidad llena de vida de Madeleine arropaba cuidadosamente la defensa de los padres, estaba tan a mano. De hecho otro miembro del clan Healy, Brian, el anciano, crédulo y maleable padre de Kate McCann desvalorizó inmediatamente las afirmaciones del Sr. Hill de que “no había ninguna señal de una entrada con fuerza” aquel mismo día en el Guardian británico, un periódico con una famosa reputación de información sobria y precisa. El Sr. Healy, dijo que su yerno le había dado “los hechos” por teléfono. En una brillante actuación en la cual cada “hecho” salvo el nombre de Gerry era incierto, contó al Guardian, “Gerry me dijo que cuando volvieron la persiana de la habitación esta rota, la habían forzado y ella había desaparecido. Se la habían llevado del chalet. La puerta estaba abierta.” El destino se aliaba en contra La Versión Según John Hill.

Había un elemento más para añadir al “discurso” de aquel día antes de que estuviera completo y totalmente formado – la presunta insuficiencia del esfuerzo de la policía. El Sr. Hill – y por lo que sabemos por Mark Woolfall, traído por Mark Warner para gestionar a los medios de comunicación que ya se habían acercado a Praia da Luz, quizás podemos ver las nubes formándose sobre este solitario testigo de la razón – expresó a la prensa que la policía había hecho un buen trabajo, que no merecía ninguna crítica - ¿de dónde podía haber partido una crítica en esta etapa inicial? – y que había sido “tremendo”. ¿De verdad? ¿Recuerdan el teléfono móvil en mano de Gerry a las 10 de la mañana aquel día en Portimão mientras esperaba ser llamado para dar su declaración formal? Estaba a punto de llamara a Patricia Cameron por segunda vez.

“Era frustrante para él porque entre las 5h00 y las 7h00 la policía parecía no estar haciendo nada, merodeaban por allí,” le dijo ella a la BBC, repitiendo obedientemente lo que Gerry le había dicho durante esa llamada, “nosotros (¿quién es nosotros?) creemos que lo que se ha estado haciendo en Portugal ha sido ineficaz.” Bien hecho Trish. Y para respaldarla, la siempre solícita Jill Renwick (otra vez) también contactó con la BBC más tarde. La Sra. Renwick no dio ningún rodeo: los McCann, dijo ella, se sintieron defraudados por la policía portuguesa.

Casi el último, triste, momento de los quince minutos de fama del Sr. Hill antes de que este solitario proveedor de objetividad se quedara en silencio fue la afirmación rotunda diciendo que la ventana del apartamento no había sido forzada y que por lo que se refería a los intrusos los apartamento estaban provistos de cerraduras “altamente profesionales”. Esta no era una forma de hacerlo encajar todo en el esquema y poco después la autoridad del Sr. Hill para hacer declaraciones sobre el caso –declaraciones que en casi todos los casos fueron precisas- fue abruptamente limitada por sus jefes y por el mentor de Gerry McCann, Mark Woolfall: con esto sus afirmaciones comenzaron a desaparecer de las impresiones y John Hill se convirtió en historia.

El Sr. Woolfall recibió un hermoso tributo de Gerry McCann hablando ante el Comité en la Casa de los Comunes. “Al principio,” dijo él, “Mark Warner tenía un especialista en medios de comunicación, un especialista en gestión de crisis de Bell Pottinger llamado Alex Wilful, (sic) que fue de increíble ayuda para nosotros y, durante aquellos primeros días, nos dio una orientación bastante sencilla que encontramos particularmente útil. Estaba muy en la línea de: ¿cuáles son tus objetivos? ¿Qué es lo que esperas conseguir al hablar con los medios de comunicación? Debes ser muy claro sobre lo que quieres.”

Gerry McCann añadió que sus consejos “fueron muy, muy buenos porque existía el elemento que estaban allí en tu puerta” (¡otra vez la puerta!) antes de brindar un precioso crédito a otros: “El gobierno envió un asesor de medios de comunicación con experiencia en gestión de campañas, Cherie Dodd, quien había trabajado con anterioridad en el DTI y empezó hablando sobre una planificación para nosotros, cómo podíamos utilizar a los medios en términos de conseguir objetivos.”

Y por supuesto - ¿cómo podía uno olvidarse? – “Posteriormente llegó Clarence. Eso fue muy importante, alguien, para ayudarnos a intentar conseguir información que ayudara a encontrar a nuestra hija desaparecida y, en segundo lugar, protegernos de los medios de comunicación porque las demandas eran increíbles.”

Se han escrito volúmenes sobre cómo estos personajes ayudaron a los padres mientras Gerry McCann entraba en las salas del comité en la Casa de los Comunes con sus papeles en el maletín, acompañado por el personaje parecido a un agente funerario Clarence Mitchell. Le iba bien a todos los implicados, por distintas razones, para estar de acuerdo con este retrato de empuje del principiante a estar en primer plano, enfrentándose a turba de medios “en la puerta”, creciéndose para hacer su breve declaración antes de refugiarse para empezar a aprender el juego de los medios de mano de sus maestros.

Gerry McCann era mucho más modesto. Alex Woolfall describió a los padres (desde el día 4 de mayo en adelante) como personas que no mostraban creer que había sido secuestrada… su primera hipótesis era que había salido por su propio pie y había tenido un accidente o llevada por un extraño con buenas intenciones” (!) Esto dice casi tanto sobre él como sobre ellos – pero el Inteligente Alex era impermeable a estas ironías y Gerry estaba visiblemente contento de que el Sr. Woolfall se guardara sus propias creencias sobre quién dirigía realmente a quién. En realidad Woolfall no tenía casi nada que enseñarle a Gerry: él era un “natural”. Antes de que estos expertos le hubieran dicho una sola palabra, en solo 24 horas de actividad frenética y sin ayuda había puesto a circular una versión de los hechos que sedujo a la gente a introducirse en este culebrón y junto al que ningún otro discurso tenía posibilidad.

Sobre todo, debe decirse, la versión de la policía.

A pesar de que la pareja miraba con aire de suficiencia al grupo de medios reunidos bajo ellos, su encarnación como celebridades, no víctimas, teniendo lugar ante los ojos del mundo, los mal pagados, miembros de la PJ en mangas de camisa, alguno de ellos exhaustos después de una jornada de quince horas, se encontraban en su sala de crisis llena de humo de tabaco, luchando por unir las dispersas piezas de este puzzle para localizar a la niña desaparecida. No eran capaces de hacerlo encajar, tal como uno de los detectives preocupados, dijo confidencialmente a un periodista del Diario de Noticias, ellos simplemente no lo podían ver como un secuestro. Nada encajaba.

Meses después, cuando ya se había declarado la guerra en todas partes (gloves were off) y los padres habían sido nombrados arguidos, las palabras del desconcertado oficial fueron utilizadas como única base de una historia alimentada a un influyente periódico británico por el “Team Mccann”.

“Una campaña de propaganda contra Kate y Gerry McCann comenzada durante las primeras 24 horas de la desaparición de Madeleine,” comenzaba el reportero. “Mientras la policía ofrecía secretamente sus dudas sobre los McCann a los medios de comunicación,” (un único comentario a JdN el 4 de mayo, nada más) “la pareja obedecía fielmente las estrictas leyes portuguesas que les impedía hablar sobre la investigación.”

La historia está escrita por los ganadores. El logro de Gerry McCann del día 4 de mayo había sido asombroso.

© Traducción de Mercedes