miércoles, 7 de octubre de 2009

Caso Madeleinen McCann - Conferencia de la International Bar Association y la conexión con Carter-Ruck


Sesión del Comité de Leyes para Medios de Comunicción ibanet.org

Presidente – Mark H. Stephens Finers Stephens Innocent, Londres, Inglaterra; Miembro del Consejo, Instituto de Derechos Humanos

Enfoque Internacional para la gestión de la reputación

Co-Presidente de la Sesión

Mark H. Stephens Finers – Stephens Innocent, Londres, Inglaterra; Miembro del Consejo, Instituto Derechos Humanos

Nigel Tait Carter-Ruck, Londres, Inglaterra, Publicaciones, Comité Leyes Medios de Comunicación

En esta sesión abogados especializados en medios de comunicación líderes explorarán los distintos enfoques que pueden adoptar los abogados en varias jurisdicciones para proteger la reputación de sus clientes, ya sean individuales o corporativos.

Entre los temas que examinará el panel durante esta sesión interactiva esta el “turismo de libelo”, los retos que presenta la publicación en línea y las consecuencias sobre la libertad de expresión ahora que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que la reputación es un derecho humano.

El Sr. Gerry McCann será el conferenciante destacado. El Sr. McCann y su esposa Kate se encontraron ante la implacable mirada de los medios de comunicación mundiales tras el secuestro de su hija, Madeleine, en mayo de 2007. El Sr. McCann hablará sobre su lucha para controlar a la prensa después de la publicación de alegaciones difamantes y su logro de portadas sin precedentes pidiendo disculpas por parte de cuatro periódicos nacionales, junto a 550.000 libras en concepto de daños y perjuicios (que fueron abonados al fondo creado para buscar a Madeleine).

Conferenciante destacado
Gerry McCann – Padre de Madeleine McCann - Inglaterra

Conferenciantes
Herman Croux Marx Van Ranst Vermeersch & Partners, Brussels, Belgium; Chair, Copyright and Entertainment Law
Subcomité
Roger Mann Damm & Mann, Hamburg, Germany;
Julian Porter QC Toronto, Ontario, Canada
Kelli L Sager David Wright Tremaine LLP, Los Angeles, California, USA; Vice-Chair, Media Law Committee
Paul Tweed Johnsons Solicitors, Belfast, Northern Ireland

* Al Comité de noticias le gustaría elogiar la excelente calidad de esta edición de nuestro Comité de publicación y agradecer a nuestro encargado de publicaciones, Nigel Tait (y su colega Athalie Matthews) de Carter Ruck en Londres sus esfuerzos para la creación de esta gran edición. Espero verles a muchos de ustedes en Madrid donde tendremos un programa vivo que incluye al Sr. Gerry McCann que hablará sobre la pérdida y búsqueda de su hija, Madeleine, y los retos de los medios de comunicación difamando su reputación como consecuencia de esa pérdida. Mantendremos una cena de trabajo (junto con el Comité de Leyes Tecnológicas) en Madrid el jueves, 8 de octubre a las 21h30 en el Casino de Madrid (Sala Glorieta) – que debería permitirle acudir a varios cócteles antes. Reserve con tiempo ya que esperamos que este evento se venda rápidamente. Habrá más datos disponibles sobre la conferencia de Madrid en la página 6.

Finalmente, por favor envíenme cualquier sugerencia que tenga para la Conferencia Anual de IBA en Vancouver en 2010.

Mis mejores deseos
Mark Stephens


Lecciones aprendidas de manera difícil: cómo se informó sobre la investigación de Madeleine McCann

La trágica desaparición de la niña de tres años, Madeleine McCann, de un apartamento turístico en Portugal ha sido sin duda una de las noticias más destacadas en Reino Unido durante muchos años, atrayendo una cobertura mediática considerable en todo el mundo.

Madeleine fue secuestrada la noche del 3 de mayo de 2007 mientras sus padres Gerry y Kate McCann cenaban con unos amigos en el cercano Restaurante Tapas (Inciso: Solo hay pruebas de que ellos estaban cenando con unos amigos, no de un secuestro). La alarma para intentar encontrar a su hija fue dada rápidamente y el interés público en la historia alimentó un deseo voraz de los medios de comunicación de informar sobre la investigación y sobre el posible paradero de Madeleine.

Aunque el caso de Madeleine McCann es de muchas formas –afortunadamente- único, el modo de informar sobre la investigación resalta varios aspectos interesantes de las leyes inglesas de medios de comunicación.

Más allá del alcance de las leyes de desacato

Cuando rompió la historia, los medios se enfrentaron inmediatamente con un problema: había un interés público enorme en el destino de Madeleine, pero la ley portuguesa prohibía tanto a la policía como, en gran medida, a los McCann dar información a la prensa sobre la investigación.

A diferencia que en Reino Unido, donde la policía informa rutinariamente a la prensa sobre grandes investigaciones (tanto oficialmente como off the record), los periodistas se encontraron con un vacio completo de hechos confirmados así como bajo una enorme presión editorial para conseguir una primicia sobre los últimos acontecimientos.

Lo que siguió fue una creciente especulación salvaje sobre lo que le ocurrió a Madeleine, mientras el dedo de la sospecha apuntaba hacia varias personas – en particular a los padres de Madeleine.

Kate y Gerry McCann fueron nombrados “arguidos” por la policía portuguesa el 7 de septiembre de 2007 – lo que de hecho significaba que eran “personas de interés” (Inciso: Antes... sospechosos oficiales) para la policía portuguesa, más que sospechosos formales, ya que el término “arguido” fue frecuentemente traducido erróneamente por la prensa británica. (Inciso: Definición de arguido según el diccionario portugués – Imputar, acusar, censurar...).

Fue durante este período cuando los McCann fueron interrogados por la policía portuguesa, lo que catapultó a los medios de comunicación a una especulación frenética o incluso más salvaje.

Si el caso se hubiese referido a una investigación criminal en Reino Unido, la prensa hubiese estado mucho más limitada por las leyes de desacato. Sección 2 de Leyes de Desacato Act 1981 tipifica como delito de responsabilidad severa publicar algo que suponga un “riesgo importante de que el curso de la justicia en los procedimientos en cuestión pudieran ser seriamente obstaculizados o perjudicados.” La disposición se aplica solo a procedimientos “activos”, que en esencia significa después de que alguien haya sido detenido por, o acusado de, un delito. Aunque los McCann no fueron detenidos ni acusados bajos las leyes portuguesas, el Contempt of Court Act en cualquier hecho se aplica solo a procedimientos criminales llevados en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte; por lo tanto, los medios han sido capaces de informar sobre la investigación policial sobre la supuesta implicación de los McCann con escasa consideración por cómo su cubertura pudiera afectar en última instancia cualquier acción judicial (acusación).

Acusados erróneamente

Por supuesto, al final no se presentó ninguna acusación contra los McCann; quienes manifestaron su inocencia desde el principio, el Fiscal portugués finalmente los exoneró el 21 de julio de 2008 cuando fue levantado su estatus de “arguido” y se confirmó que no había ninguna prueba que sugiriera que ellos habían tenido algo que ver en la desaparición de su hija.

Aunque durante el otoño y principios del invierno de 2007, los McCann seguían siendo el foco de la implacable y algunas veces histérica cobertura mediática que hizo varias afirmaciones en el sentido de que pudieran haber asesinado a su hija y que habían conspirado para encubrir su muerte.

Hicieron oídos sordos a las peticiones realizadas a la prensa para que tuvieran mayor cautela y equilibrio al informar sobre la historia, y cuando el ataque de acusaciones continuaron los McCann decidieron que tenía que tomar medidas – sobre todo porque temían que la campaña para encontrar a Madeleine estaría siendo irreparablemente dañada mientras el público engañado a creer (de forma totalmente errónea) que sus padres la habían matado. (Inciso: Ocultado su cuerpo)

En enero de 2008, se enviaron demandas por libelo a cuatro periódicos nacionales publicados por el Grupo Express – El Daily Express, el Daily Star y sus publicaciones dominicales hermanas. Estos periódicos más que ningún otro habían publicados artículos gravemente difamantes sobre los McCann, frecuentemente bajo titulares sensacionalistas como “Coche de los padres escondió un cadáver” y “La madre de Maddie la vendió.”

Por tales noticias “vacías”, muchos de los artículos demandados parecían estar basados en nada más que la especulación, información de supuestos (pero sin nombrar) “fuentes policiales”, y alegaciones regurgitadas de la prensa portuguesa.

Queda a elección del periódico defender una demanda por libelo en varios supuestos. La defensa más obvia es aquella de la justificación – si un acusado puede probar que las alegaciones publicadas eran sustancialmente ciertas, entonces la demanda por libelo se perderá. Sin embargo, dadas las espeluznantes e infundadas alegaciones por las que se querellaron los McCann, la defensa o justificación parecía incuestionable.

Una segunda defensa abierta a los medios de comunicación acusados en Inglaterra y Gales es aquella del privilegio cualificado Reynolds – periodismo responsable en asuntos de interés público. Esta defensa se encuentra en estado de desarrollo, pero existe un creciente conjunto de leyes inglesas que sugieren que informar neutralmente sobre alegaciones serias durante un largo período de tiempo podría ser defendible, especialmente en asuntos de gran interés público – incluso donde esas acusaciones resulten no ser ciertas. Sin embargo, fue evidente de inmediato durante el análisis al periodismo del Express y el Star fue cualquier cosa menos responsable. Mientras que sus periodistas pudieran haber albergado la esperanza que incluir pequeñas referencias a las negaciones de los McCann sobre cualquier infracción pudiera haber sido suficiente, era claro que esto no hizo nada ofrecer el equilibrio necesario para la defensa Reynolds tuviera éxito.

Quizás no fue una sorpresa, por lo tanto, que el Grupo Express respondiera a la demanda por libelo de los McCann, admitiendo su responsabilidad por las calumnias que habían publicado sobre ellos.

Corrigiendo el error

El volumen de artículo difamantes publicados –se querellaron contra más de 100 artículos, muchos de ellos portadas- fue algo sin precedentes en la historia de las leyes contra la difamación inglesas. En estas circunstancias, el Grupo Express se vio obligado a aceptar dar el paso también sin precedente de publicar una disculpa destacada en las portadas de los cuatro periódicos en cuestión.

La naturaleza altamente inusual de las quejas también tuvo un efecto en la indemnización reclamada al Grupo Express.

Bajo la legislación por difamación inglesa, las indemnizaciones normales han sido durante algún tiempo efectivamente “limitadas” en el límite de las 200 a 250 mil libras como máximo para sentencias obtenidas en un tribunal, cantidades que por supuesto son reducidas cuando los casos son arreglados extrajudicialmente.

Sin embargo, muy lejos del hecho de que Gerry y Kate McCann tenían capacidad para demandar por separado por el daño que habían sufrido cada uno, su caso parecía estar en el territorio de una reclamación por daños y perjuicios potencialmente ejemplarizante.

Ejemplarizantes, o punitivos, las indemnizaciones solo están disponibles en circunstancias limitadas bajo legislación británica – en los procedimientos por libelo el demandante debe probar que el acusado publicó los artículos demandados “con conocimiento culpable, ya que la posibilidad de beneficio económico supera las posibilidad de sanción económica (Broome vs Cassell 1972 A.C. 1027 a 1079). En la práctica, este puede ser un obstáculo muy difícil de superar por el demandante, ya que no solo implica demostrar que al demandado, por lo menos, no le importaba la veracidad o falsedad de las acusaciones objeto de reclamación, sino que también había actuado con la esperanza de obtener un beneficio económico.

Por supuesto los periódicos contienen un gran número de artículos, por lo que normalmente sería imposible demostrar que cuando un demandado tomó la decisión de publicar el artículo demandado, esperaba que esto podría conducir a un incremento en las ventas.

Sin embargo, la cantidad de artículos del Grupo Express que contenían alegaciones sobre los McCann –junto con la prueba anecdótica de que el efecto de un portada con un artículo sobre Madeleine McCann aumentaba hasta en 70.000 copias la tirada del Daily Express- sugería que los McCann tenían un caso verosímil para conseguir una indemnización por daños y perjuicios ejemplarizante.

Al final, la cuestión no tuvo que ser decidida en un tribunal, ya que las partes fueron capaces de llegar a un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, la cifra total acordada -550.000 libras, que fue donada a petición de los McCann al Fondo Find Madeleine (Inciso: Cuyo consejo de administración está compuesto íntegramente por los McCann, amigos y familiares de los mismos)- sugiere que el Grupo Express podría haber aceptado que había un riesgo real de ser condenados a pagar una indemnización por daños y perjuicios ejemplarizante si el asunto llegaba a los tribunales.

Las portadas pidiendo disculpas y la indemnización pagada a los McCann el 19 de marzo de 2008, junto con la posterior exoneración de los McCann por la fiscalía portuguesa, no solo ha recorrido un largo camino en la reparación de los daños causados a la reputación de los McCann por la prensa, sino que indudablemente también ha hecho que la prensa se cuestione sus métodos de información en una investigación criminal activa. Tales han sido las repercusiones del caso que forma parte central de una investigación parlamentaria británica sobre el estándar de la prensa, privacidad y libelo – de hecho el Sr. McCann ha dado recientemente pruebas durante una audiencia ante un comité gubernamental sobre la experiencia de su familia con los medios de comunicación.

Mientras la búsqueda de Kate y Gerry McCann por su hija continúa, es de desear que la prensa como colectivo haya aprendido de lo que ha resultado ser una lección muy cara para el Grupo Express.

Traducción de Mercedes

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