lunes, 3 de mayo de 2010

Caso Paulette Gebara - El colchón asesino



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular


03 de mayo de 2010

El procurador del estado de México, Alberto Baz Baz, incumplió la promesa de informar el lunes pasado los resultados “científicos” de la investigación de la muerte de la niña Paulette Gebara Farah. Ahora aprovecha este largo puente vacacional para esconderse, por lo menos una semana más, para no dar una explicación ministerial razonable y creíble, de uno de los más conmovedores crímenes en la historia del país.

Según pudimos indagar, los peritajes y estudios científicos ya están concluidos, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto —afectado ya en sus aspiraciones políticas por el galimatías en que su procurador convirtió el caso— no encuentra la manera de informar los resultados sin que estos dañen más la imagen del aspirante presidencial tricolor.



Y es que esos resultados descartarían el asesinato y sugerirían la muerte accidental, lo que para muchos, si no es que para la mayoría, resulta inverosímil, no porque quieran forzar la realidad para satisfacer un veredicto ya emitido por la opinión pública, sino porque el propio Baz Baz, al dar a conocer los primeros resultados de la autopsia, aseguró que estaba frente a un homicidio y dio a la madre de la niña la categoría de indiciada y principal sospechosa del crimen.

Los peritajes de que le hablo sugieren que cuando la niña intentó levantarse de noche o madrugada —acaso para ir al baño o para buscar a sus nanas o a sus padres— quedó atorada entre las cobijas y el colchón, y que el esfuerzo desplegado para liberarse la hundió en el recoveco de la cama donde su cadáver fue encontrado nueve días después.

¿Le resulta creíble que toda la gente que circuló por el cuarto de la niña en los días en que se le tuvo por desaparecida o secuestrada no se haya percatado de que el cuerpo estaba ahí en la cama? ¿Ni las nanas al tenderla ni las personas que ahí durmieron ni los policías ni el propio procurador ni los peritos vieron el cuerpo? ¿Puede no haber olor a putrefacción después de los dos días de ocurrida una muerte? Me aseguran que los peritajes explican que en el caso de Paulette fue posible ya que se trataba de alguien con muy poca grasa, lo que francamente parece inverosímil.

Por eso le digo que el problema de Peña Nieto y Baz Baz va a ser cómo darle verosimilitud a la versión “científica” del crimen, si esa es, como me dicen, la conclusión de las investigaciones. Sea lo que sea, nadie les va a creer la versión del colchón asesino.