jueves, 20 de mayo de 2010

Mi tormento, por la madre de la muerte del hotel


Cómo una mujer acusada de asesinar a sus dos hijos temió que le serían retirados después de la detención del padre acusado de pedofília.

By Barbara Davies
20th Mayo 2010

La voz al otro lado teléfono estaba tensa por la angustia. Algunas veces Lianne Smith rompió en lágrimas mientras intentaba encontrar las palabras para contar su historia.

“Martin se ha ido”, sollozó. “Me he quedado sola cuidado a los dos niños.

“Estoy intentando recomponerme para averiguar qué voy a hacer.”

La profesora británica de 43 años y cabeza de grupo en la guardería suplicó comprensión.

Su compañero, afirmó ella, había sido acusado falsamente de ser un pedófilo por un conocido de la familia.(RTVE: El pederasta abusó de su hijastra - La parricida detenida tenía otros dos hijos -una de ellas una chica- fruto de una relación anterior y al parecer, según las mismas fuentes, Martin Anthony S. cometió abusos sexuales con esta niña cuando convivió con Lianne S. y ejercía de padrastro).

Llevaban huidos en España durante tres años, convencidos de que si regresaban a casa, su hija Rebecca de cinco años y tal vez su hijo Daniel de 11 meses serían puestos bajo custodia por los servicios sociales.

“Siento que tomamos la única iniciativa posible,” fue como lo expresó durante la conversación con un editor que ella esperaba la ayudaría en su causa.

“Era el menor de los males.”

Días después, Rebecca y Daniel yacían muertos en una habitación de hotel en Lloret de Mar en la Costa Brava aparentemente tras ser asfixiados con una bolsa de plástico.

Sus cuerpos fueron encontrados solo horas después de la dramática extradición de su padre a Reino Unido.



Martin Anthony Smith, 45 años, se enfrentó ayer a los magistrados de Carlisle acusado de 13 delitos sexuales. (RTVE: Martin Anthony S., de 45 años, fue detenido por los Mossos d'Esquadra el pasado 7 de mayo en el barrio de Horta de Barcelona en cumplimiento de una orden de busca, detención y extradición de las autoridades británicas por un delito continuado de agresiones sexuales a una hijastra suya menor de edad y por otros casos de abusos sexuales cometidos hace años en su país).

Lianne, que dirigía un grupo de guardería para niños de tres a seis años en Barcelona, está bajo arresto en España.

Según las autoridades españoles, confesó en una nota haber asesinado a sus hijos, diciendo que temían que se los quitarían tras la detención de su compañero.

Parece que su angustiada entrevista – “Solo quiero que la gente oiga mi versión de la historia” – no fue suficiente para calmar su mente perturbada.

En alguna parte de este enmarañado horror se encuentra la verdad sobre lo que ocurrió a esta aparentemente respetable familia de clase media y los inquietantes acontecimientos que condujeron al asesinato de sus dos hijos pequeños.

La semana pasada durante esos pocos minutos desesperados al teléfono, Lianne ofreció una extraordinaria visión sobre su estado de ánimo y sobre los últimos dos años y medio desde que su compañero fue acusado por abuso infantil en noviembre de 2007.

Habló sobre una vida de huida, temerosa de extraños, incapaz de confiar en nuevos amigos por temor a ser descubiertos, incapaces de contarles su convicción de que su pareja era un hombre inocente, erróneamente acusado. (Inciso: ¿Tal vez las democráticas leyes británicas no realizan JUICIOS JUSTOS y por eso los presuntos pedófilos tiene que huir del país?)

Ciertamente, los años que pasó como una fugitiva estaban a años luz de su vida en el West Midlans donde trabajaba como asesora en materia de educación para el ayuntamiento en Walsall.

Esta era la segunda relación de larga duración de Lianne. Su anterior marido, dijo ella, la había dejado por otra en 1991.

Conoció a Martin, que entonces trabajaba como técnico de sonido, en octubre de 1992, comenzaron a vivir juntos el siguiente mes de enero. Rebecca nació en julio de 2004.

“Nunca nos casamos”, dijo. “Hubo un par de casis, pero como ambos teníamos el mismo apellido la gente asumió que estábamos casados y nosotros éramos felices tal como estábamos.

“Yo siempre pensé que éramos una familia unida. Compartíamos ideas, esperanzas y temores.”

Smith era el menor de cuatro hijos nacido en Newcastle y criado en una estracita familia católica. (Inciso: Un valor que a día de hoy no está en alza)

Después de dejar los estudios a los 16 años, su amor por la música le llevó hasta un trabajo como aprendiz en un estudio de grabación y finalmente a técnico de sonido con grupos tanto en los EE.UU como en Reino Unido.

Un años después de conocer a Lianne, él afirmó que tenía poderes psíquicos.

“Cuando yo era muy joven, recuerdo ver luces a mi alrededor cuando iba a dormir”, escribió en una página Web creada para promover su carrera como espiritista.

“Era como estar viendo las estrellas pero en el interior.”

Se embarcó en una serie de cursos, incluido uno en el Centro Británico para Estudios Psíquicos en Londres, se convirtió en un miembro remunerado de la Unión Nacional de Espiritistas

En 2007, el año que fue acusado por abuso sexual infantil, apareció como invitado psíquico en el programa en directo para la TV “Most Haunted”

El programa, grabado en Braougham may, cerca de Penrith en Cumbria, lo mostró afirmando “Aquí hay espíritus activos”.

“Creo que el equipo de Most Haunted conseguirá recoger algo… Siento que oirán a una mujer llorar.”

El 1 de noviembre de aquel año, Lianne recibió una llamada de Martin en su móvil, diciéndole que había sido arrestado y estaba en una comisaría.

“La conmoción fue inmensa”, dijo. “Las acusaciones eran impactantes.

“Ni una sola vez le pregunté a Martin si había algo de cierto en ello o no. Si hubiese tenido tan solo una pequeña duda, hubiera finalizado nuestra relación.

En aquel momento, la pareja tenía dos casas, una en Cumbria donde habían vivido antes de que el trabajo de Lianne la obligara a mudarse a Lichfield en Staffordshire.

“Cuando fue puesto en libertad bajo fianza se dirigió directamente a Lichfield,” dijo ella.

“Martin estaba realmente afectado por la experiencia. Contratamos un abogado y cada noche escribía notas sobre nuestra vida acompañando documentos originales como prueba para el caso. (Inciso: Así es como hablan de un hombre incluido en la lista de los hombres más buscados de Reino Unido y ESTO es lo que decía el Daily Mail de Raymond Hewlett, un hombre que no estaba incluído en dicha lista y del que no se conocían delitos durante los 30 años anteriores a la publicación de esas noticias)

“Martin, aunque no quería tener que ingresar en prisión, estaba preparado para ello si la policía decidía acusarle, él sabía que al final ganaría.”

Pero si en un principio la pareja había decidido mantenerse firme y enfrentarse a la música, todo cambió, dijo Lianne, cuando dos trabajadores sociales de Staffordshire amenazaron con llevarse a Rebecca, entonces de tres años, a un centro de menores.

Ella afirmó: “Organizaron un encuentro de protección de menores para Becky, donde un grupo de personas, ninguno de los cuales había visto a Becky antes y solo con las opiniones de los trabajadores sociales en las que basarse, que estaban preparándose para ponerla bajo protección de los servicios sociales.

Se hizo patente, afirmó, que no permitirían a Smith ver a su hija. La familia sería separada.

“En ese punto decidimos hacer algo. No estábamos preparados para quedarnos sentados y ser las víctimas y por el bien de nuestra hija tuvimos que actuar con rapidez.”

El 14 de diciembre de 2007, abandonaron Inglaterra en barco y condujeron a través de Francia.

Antes de marcharse, Lianne dijo: “Visitamos la casa por última vez, recogiendo una bolsa con la ropa imprescindible de cada uno y una pequeña caja con juguetes para mi hija.

“Fue increíblemente difícil tener que dejar todas nuestras posesiones – casi 20 años de crear un hogar perdidos en un día. Pero tuvimos que hacerlo por nuestra hija.

“Sabíamos que al no responder Martin a la libertad bajo fianza en enero de 2008 era un delito, pero para nosotros era el menor de los males.”

Tardamos tres días en llegar a Lloret de Mar, un conocido destino turísticode la Costa Brava.

“Nos quedamos durante tres semanas”, dijo Lianne, “tiempo durante el cual nos empezamos a recuperar del inmenso estrés mental al que habíamos sido sometidos en Inglaterra.”

Indudablemente, ella soportó la mayor parte de la carga de ese estrés.

Como fugitivo de la ley, su compañero no tenía capacidad para buscar un trabajo por temor a ser descubierto.

Era cosa suya ganar dinero suficiente para mantener un techo sobre sus cabezas.

Comenzó un curso en Barcelona para aprender a enseñar inglés como lengua extranjera. Un trabajo posterior llegó con un apartamento.

“Comenzamos a construir una nueva aquí en España”, dijo, apuntando que a lo largo de los dos años y medios que estuvieron allí, ella pagó sus impuestos y llevó a su hija, quien aprendió a hablar el catalán con fluidez, a la escuela.

El año pasado dio a luz a Daniel y tal vez por un momento, realmente creyó que la nueva vida que había forjado en España era real y duradera.

Pero en Reino Unido, Smith era un hombre buscado. Cuando no respondió a la libertad bajo fianza el 21 de enero de 2008, fue puesto en la lista de “los más buscados” de la “Operación Captura”.

Captura es una iniciativa conjunta entre la organización benéfica Crimestoppers, el Serious Organised Crime Agency en Reino Unido, la Embajada Británica en Madrid y la policía española.

Su objetivo es encontrar a sospechosos de delitos graves buscados en Reino Unido y que se cree que están viviendo en España.

Hace un par de semanas, el apartamento de Barcelona que Lianne compartía con Smith y sus hijos sufrió un robo. Ella lo denunció a la policía.

El 8 de mayo, Smith fue arrestado. Ella pensó si había sido culpa suya.

“Creo que de alguna manera pudieron haber sumado dos más dos.”

Durante los diez días siguientes, ella luchó por mantenerlo todo unido. Ya era muy duro cuando había dos padres para cuidar de dos niños pequeños.

El golpe final llegó cuando se enteró que Smith iba a ser extraditado.

“En realidad no sé cómo voy a soportarlo”, dijo ella. “Mantener a mi familia unida” era la frase que usó varias veces.

Esta es la paradoja en el corazón de esta tragedia – que una mujer aparentemente tan dedicada a sus hijos pudiera incluso pensar en hacerles daño.

Durante la conversación telefónica, ella habló de cómo Becky lo era todo para ella y su compañero. Ella era el centro de nuestras vidas.

Es imposible, por supuesto, saber qué pasaba por su cabeza durante las horas anteriores a las muertes de sus hijos en la habitación 101 del Hotel Miramar en Lloret.

De acuerdo con el respetado periódico español El País, sobre las tres de la tarde del lunes, escribió una confesión y después pidió tranquilamente al personal de la recepción del hotel que telefoneara a la policía y a una ambulancia. (Inciso: Y ya que la tenían al teléfono ¿no pudieron preguntárselo a ella?)

Cuando un recepcionista preguntó por qué, aparentemente ella respondió: “Ya lo verás”.

Se cree que dejó una nota en la puerta diciendo: “No molesten, mis hijos están enfermos.”

Dos policías locales descubrieron los cuerpos de Rebecca y Daniel tendidos en las camas, cuidadosamente cubiertos con una manta. En ese momento acompañaron a Lianne a la zona de la recepción.

Según el periódico local Diari de Girona, fue interrogada y regresó a la habitación del hotel con los oficiales, para ayudar a realizar una reconstrucción para los investigadores.

Cuando finalmente se la llevaron del hotel, poco después de las 18h30, se dice que fue increpada por una pequeña multitud.

Turistas británicos aun se están dejando flores ante el hotel de cuatro estrellas.

Uno de los mensajes dejados reza: “Descansen en Paz pequeños. Dios ha ganado dos ángeles.”

Ahora sus padres deben enfrentarse a un juicio y explicar sus actos.

En retrospectiva, las últimas palabras de Lianne al teléfono fueron amargamente irónicas.


“¿Qué delito hemos cometido?” quería saber, en un momento de intensa ira.

Aparentemente ahora ha contestado esa pregunta sola de la manera más desgarradora y brutal posible.

Traducción de Mercedes

Inciso: Durante todo este artículo no he leído ni una sola palabra ni pregunta de cómo se sintió Becky por tener que abandonar su casa, su vida y sus amigos. Ni una sola palabra que cuestione a los servicios sociales y policías de ninguno de los dos países por no haberse ocupado de unos niños que aparentemente estaban viviendo con un abusador sexual de niños que estaba en busca y captura con el pleno conocimiento y consentimiento de su madre. No he leído ni una sola palabra de pesar por sus muertes.


Seis páginas de lavado de imagen de una madre que prefirió fugarse con un sospechoso de pedofilia poniendo a su hija en peligro a enfrentarse judicialmente a las acusaciones y demostrar su inocencia en un país que se jacta de tener unas leyes y tribunales JUSTOS. Seis páginas de lavado de imagen de una persona, mentalmente estable o no, que antepuso sus propias necesidades y principios a los de sus hijos.


Querida Bárbara, el pasado martes murieron, presuntamente a manos de su madre, dos menores a quienes NADIE les dio una oportunidad de decir lo que ellos querían, a quienes nadie les preguntó si estaban bien y por lo que parece olvidados ya tres días después de su muerte.


¿Qué derechos tenían esos niños? ¿Qué pasa con el deber de amparo de los Estados? Eso es lo que me importa a mí. Sus padres tendrán que enfrentarse a las consecuencias de sus actos, actos que decidieron de forma conjunta, madura y libre.


Becky y Daniel, hoy, descansan en Paz.



Una muestra de la justicia británica en un caso ¿similar?

Daily Mail

21 de enero de 2010

Un juez (británico) dijo a una madre dedicada “no puedes tomarte la justicia por tu mano” al sentenciarla ayer a cadena perpetua por administrar a su hijo que sufría daños cerebrales irreversibles una sobredosis letal de heroína.

Frances Inglis, 57 años, inyectó a Thomas, de 22 años, una droga dura porque quería evitar que viviera una “vida infernal” con una discapacidad permanente, desfiguración y cuidados permanentes.

Ayer fue condenada por asesinato mientras el Juez (Británico) Brian Barker le decía: “No puede quitar una vida, por muy convincente que le parezca la razón.”

(…)

Thomás quedó en estado vegetativo con 21 años después de golpearse la cabeza en la carretera al caerse de una ambulancia en marcha.

El Juez Barker dijo: “Usted era una madre dedicada altamente respetada por su trabajo en la comunidad.

“Lo que hizo fue decidir usted misma lo que pensó que habría sido el deseo de su hijo, para liberarle de lo que usted describió como un infierno en vida

“Pero no puede tomarse la justicia por su mano y no puede quitar una vida, por muy convincente que le parezca la razón.”