martes, 23 de noviembre de 2010

Caso Madeleine McCann - Si no es...



Si no es...

...él


...o él
...o incluso él...
...aun está por llegar.
10 noviembre 2010

Bajo el humo y los espejos

Nuestro amigo Clarence Mitchell fue honrado por sus colegas por sus logros en el cambio de opinión sobre los McCann. Dado que los seguidores conocidos de la pareja se contaban en millones antes de su contratación y ahora son, a la luz de la nueva petición, algo más de treinta mil, debe existir algún error de cálculo.

Siempre hay. Las personas que trabajan en la industria de las noticias y la producción tienen una tendencia natural a sobreestimar la importancia de su oficio. Algunas veces la magnitud del ruido y excitación puede llevarnos a los demás a pensar que el alboroto de los medios de comunicación representa lo que realmente está ocurriendo.

Para las entrevistas, las hectáreas de papel de periódico, las campañas, los triunfos de RP y los desastres - ¿en realidad qué es lo que han conseguido?



Demora.

No se ha conseguido nada más, ninguna victoria, ninguna derrota, ni la escurridiza “exoneración”, solo demora. ¿Y qué es la demora sino la suspensión temporal de la cruda realidad, que no la realidad en sí misma? Los últimos tres años y medio equivalen a un largo y dilatado sufrimiento por parte de los protagonistas del asunto, dramático, de interés periodístico, fascinante pero en última instancia fútil. Cuánto más intentan ocultar/disfrazar la verdad, más empeora.

Todo deriva de una decisión de los padres y algunos de sus amigos, algo que nunca podrá deshacerse, las pruebas ya son conocidas, están documentadas y continúan aflorando. Nos movemos a las últimas fases de la lenta -agonizantemente lenta- demolición de su caso pieza a pieza, no en los medios de comunicación sino en las salas de interrogatorios, los despachos de abogados, los tribunales y aposentos de los jueces.

Se llama colusión

Tal como le señalamos al Sr. Simmons, lo antiguo es lo bueno. Los ejemplos que dimos estaban todos vinculados y destacan cada vez con mayor claridad en medio de la basura de preguntas respondidas (esas que no tenían importancia, tal como el “décimo tapas”) y teorías descartadas (Gordon Brown, ¿dónde estás?). Todo ello representa el condenado intento de escapar de la acusación de que conspiraron para ocultar la verdad de lo que ocurrió el 3 de mayo.

Como es bien sabido los Tapas 7 ganaron sustanciales indemnizaciones en concepto de daños por difamación en relación con su conducta el día 3 de mayo y posterior, sin testificar ante un tribunal. Según una declaración del Sr. Adam Tudor de nuestros amigos Carter Ruck, algunos de los acuerdos fueron por las afirmaciones de que “los amigos habían encubierto los verdaderos hechos y engañado a las autoridades”, en otras palabras que no habían contado la verdad. Los periódicos no defendieron la demanda.

Eso fue en octubre de 2008: tres meses después del despacho de archivo de la fiscalía y liberación del proceso; seis meses después de las entrevistas rogatorias, detalles que sin embargo, no eran conocidos por la prensa británica en aquel momento; más de un año ant4es de las audiencias de la medida cautelar en Lisboa. ¡Si solo el despacho de archivo realmente hubiese significado el fin del caso!

¿Repetimos la “difamación” pero esta vez con las pruebas irrefutables que los periódicos carecían?

Concatenación de pruebas

Como sabemos la policía se apoderó de dos “cronologías de los hechos (timelines)” en el apartamento de los McCann después de la medianoche del 3 de mayo.

Durante las entrevistas rogatorias realizadas en Leicester los miembros del grupo Tapas admitieron que fueron escritas junto con Gerry McCann casi inmediatamente después de haber llamado a la policía, aunque fueron incapaces de dar una explicación coherente ya sea para su creación como para su contenido.

Su temática era la “vigilancia” a los niños, un asunto crítico ya que las vigilancias determinarían cuando fue vista con vida por última vez, por quién y qué ventanas de oportunidad quedaban abiertas –y sin persiana- para que la niña pudiese haber sido llevada o se hubieran deshecho de ella.

La segunda de las hojas mostraba que habían discutido y corregido sus versiones de quien había visto a la niña y cuándo. Por lo tanto, probablemente no fueron el registro de un recuerdo individual sino un acuerdo colectivo entre ellos sobre qué se había hecho.

En el despacho de archivo el fiscal concordó con el sumario policial al apuntar explícitamente que ninguno de los nueve había querido cooperar en el esclarecimiento o reconstrucción de lo que ellos afirmaban haber hecho y que formaba una parte central de sus timelines.

Se pone peor

Pero en un tribunal en Lisboa, siendo interrogado, el mismo fiscal fue mucho más allá. Afirma desde el banco de los testigos que los padres no solo habían fracaso en clarificar sus declaraciones sino que no habían dicho la verdad: la vigilancia tuvo lugar pero no fue con tanta frecuencia como sus “cada treinta minutos”.

Esta declaración, tal como hemos dicho con anterioridad, no pudo ser explorada en profundidad porque según la legislación portuguesa la investigación de un tema, que no ha sido mencionado con anterioridad al juicio, no es admisible.

Pero las “falsas” declaraciones que realizaron los McCann sobre la vigilancia eran exactamente las mismas con las que los miembros de los Tapas 7 estaban de acuerdo cuando confeccionaron los timelines con Gerry! Si él mintió entonces, al igual que la noche sigue al día, ellos deben haber mentido también, ya que tanto en sus entrevistas en Portugal como en Reino Unido dieron exactamente la misma cronología que los McCann.

¿Podrían devolvernos las indemnizaciones?

Bien podrían preguntar los periódicos. Pero lo más importante es el descubrimiento gradual de la verdad, la forma en que lentamente va apretando al grupo. Nunca tendrán paz a no ser que voluntariamente expliquen sus actos, y sus mentiras, a la policía portuguesa: siempre habrá una nueva audiencia, otro tribunal, otro ex policía acercándose al misterio de su colusión.

Hasta que ocurra lo inevitable solo podemos seguir preguntando, y pedir a los lectores que repitan a su vez:

¿Por qué no vuelves? ¿Qué es lo que te detiene?

Publicado por John Blacksmith

Traducción de Mercedes

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