30/03/2010
Por Francisco Garfias
Paulette Gebara Farah, la niña extraviada hace más de una semana, nos remite al caso de la británica Madeleine McCann en un centro vacacional de Portugal, en 2007. Las dos tenían cuatro años. Las dos desaparecieron misteriosamente. No se forzaron chapas, no se rompieron puertas. No hay nada que indique un acto de violencia o que pudiera indicar la presencia de un intruso o un secuestrador.
El caso de la niña mexicana es por demás enigmático. Los vecinos del edificio Porto Vita 2, de Interlomas, en el municipio de Huixquilucan, donde vivía Paulette, son formales. Ningún familiar o extraño hubiera podido introducirse al lugar, a menos que los dueños lo permitieran. Hay llaves inteligentes para los departamentos, hay cámaras de seguridad. No pudo evaporarse así nomás.










































