martes, 23 de agosto de 2011

Caso Madeleine McCann: Un interludio

The Blacksmith Bureau


Un interludio

Por John Blacksmith
5 Agosto 2011

John Blacksmith escribe: Antes de volver sobre el asunto de la exoneración debemos ocuparnos mejor de las reuniones críticas entre la policía, los padres y su abogado la noche del 6 de septiembre de 2007. Veinticuatro horas después de que Gerry McCann esbozara un plan para él, su mujer y sus hijos para huir a través de la frontera en coche. ¿Qué había ocurrido?

Carlos Pinto de Abreu. Él lo sabe.
Algo no cuadra

Muchos lectores se quedaron perplejos por las páginas 240-245 del libro de Kate que describen una reunión con su abogado, Carlos Pinto de Abreu y los interrogatorios policiales que la precedieron. Algunos han dicho que no encuentran ningún sentido a esa reunión, otro que hay algo extraño o “erróneo” sobre esa parte. Resumiendo, las presuntas palabras del abogado y los actos y emociones de los McCann no parecen encajar.

El Bureau sugirió que Gerry McCann había “querido” confesar y que cambió de opinión argumentando en su lugar deberían aguantar el tipo con la esperanza de que las pruebas contra ellos eran demasiado débiles para conseguir una condena. Esa es la única interpretación que parece tener sentido por lo que sabemos; sin embargo, como podría decir un juez de Lisboa, esa es solo una interpretación.



¿Trato o no trato?

Pero para empezar, ¿cuál, en esencia es la afirmación de Kate McCann? Fue expresada por Philomena McCann cuando contactó con los medios de comunicación bajo instrucciones de Kate McCann el 7 de septiembre.

“Intentaron que confesara haber matado accidentalmente a Madeleine ofreciéndole un trato a través de su abogado – “si dice que mató a Madeleine accidentalmente y después la ocultó y dispuso del cuerpo, entonces le podemos garantizar una sentencia de dos años o incluso menos,”

Esta no fue meramente una noticia de la prensa: tal como describe Kate McCann en la página 246 de su libro ella y su marido estuvieron al teléfono durante unas dos horas aquella mañana “llamando a la familia y amigos para hacerles conocedores de la situación y para darles luz verde para darle voz a su furia y desesperación si querían. A nadie le hizo falta una segunda invitación”. Philomena McCann dio la misma versión a todos los medios de comunicación más importantes.

¿Y cuál es la versión oficial de la policía? Ellos afirmaron pública y categóricamente que era incierto: la policía portuguesa no hace tratos. Por lo tanto, aquí hay conflicto claro – una vez más – entre la versión de los hechos de la policía y las afirmaciones de los McCann. O bien la versión de la policía es incierta o lo es la de los McCann y no hay posibilidad de reconciliarlas. Para aquellos que creen que los McCann fueron víctimas de una conspiración de la policía durante este asunto no supone un problema; para el resto de nosotros la afirmación debe ser estudiada cuidadosamente.

La noche desaparecida

Según el libro de Kate McCann ella acudió a su interrogatorio con la policía a las 15h55 el 6 de septiembre. Aparte de los quince minutos de descanso a las 17h00 el interrogatorio se prolongó hasta las 19h50 de aquella tarde en una atmósfera que era “muy susceptible”. Hubo un descanso, tras el cual, escribe ella, su abogado “desapareció en una reunión” con varios oficiales de la PJ, dejándola sintiéndose “disgustada y frustrada”. Al igual que lo estarías tú si tu abogado se hubiese marchado sin instrucciones o cualquier advertencia y te hubiese dejado durante dos horas. Si.

“Por fin”, dice Kate McCann, “Carlos reapareció”. La hora, por lo tanto, sería poco después de las diez. Entonces añade que el interrogatorio finalizó por fin sobre las 00h40. ¿Qué ocurrió durante esas dos horas y media? Kate McCann no tiene nada en absoluto que decir excepto por un retazo de diez segundos – que el pasillo exterior de la habitación uno de los oficiales, Paolo Ferreira, le dijo que debería escuchar con mucha atención lo que su abogado tenía que decirle ya que era muy importante.

Según los registros de la policía de su declaración:

“En este momento, y porque es tarde, 23h00, el interrogatorio ha sido interrumpido y continuará mañana por la mañana. Ella no añade nada más. Lee, confirma, se ratifica y firma, al igual que lo hace la intérprete y el abogado de la defensa.” Significativamente, tal vez, el interrogatorio había terminado en este punto:

“A las 22h00 se levantó de la mesa, ya que era su turno después de haber sido sustituida por Matt. Entró en el apartamento a través de la puerta del balcón que estaba cerrada, pero como ya ha dicho, no con llave.”

En este momento ya debería estar claro que Kate McCann de forma deliberada no ha hecho ningún esfuerzo por describir lo que ocurrió en realidad aquella noche crítica, contrastando enormemente con sus descripciones de la entrevista del 8 de agosto, que abarcan las páginas 212 a 214 de su libro. No existe una descripción de la actitud o comportamiento de la policía realizada de forma tan gráfica en las páginas del 8 de agosto, casi nada sobre su estado de ánimo, casi nada sobre sus discusiones con su abogado, el único momento en que cita a un oficial de policía – de las muchas horas de interrogatorio – es el comentario de Ferreira anterior que casualmente encaja con su afirmación del “trato” y que casualmente tiene lugar en el pasillo lejos de los taquígrafos y testigos.

No testificará. Pero habla.
Hora de la verdad

Llegamos así a las discusiones mantenidas en la villa más tarde aquella noche. Para que la descripción de Kate tenga algún sentido, el lector debe tener en cuenta que tanto del abogado, que tiene una grabación de esta conversión, como un segundo testigo, su asistente, estaban presentes, limitando por lo tanto lo que ella puede afirmar que dijo Abreu. Esta es la razón para la aparente falta de sentido que tantos lectores han notado en esta parte, como si se hubiese mezclado la grabación de dos conversaciones diferentes. La cronología es poco clara y sin duda el lector tiene que estudiar el texto muy de cerca para saber en qué momento Kate McCann se está dirigiendo a Abreu (rara vez) y cuando está hablando retórica y melodramáticamente al lector.

Para empezar, la descripción de Abreu de lo que había dicho la policía, tal como nos cuenta Kate McCann en el libro. ¿Encaja con lo que afirma Kate McCann?

No. He aquí a Philomena nuevamente con la versión autorizada:

“Intentaron que confesara haber matado accidentalmente a Madeleine ofreciéndole un trato a través de su abogado – “si dices que mataste a Madeleine accidentalmente y después la ocultaste y dispusisteis de su cuerpo, entonces podemos garantizarte un sentencia de dos años o incluso menos.” (itálicas de Blacksmith)

No tenemos un registro público similar de lo que en realidad llegó a decir su abogado; tenemos a Kate McCann parafraseando lo que dijo:

  • Si Kate McCann admitía que Madeleine había muerto por un accidente en el apartamento y
  • Si confesaba haber escondido y dispuesto de su cuerpo entonces
  • La sentencia que recibiría sería mucha indulgente que si era “imputada” (sic) por homicidio.

Pués sí, claro que lo sería ¿no? por Dios santo. ¿De qué otro modo podría ser?

No cita a Abreu en ninguna parte – quien como digo tiene una grabación de la conversación – diciendo lo que Kate McCann afirma a través de su familiar el 7 de septiembre, “si dices que mataste a Madeleine accidentalmente”. Es una invención de Kate McCann pasada a Philomena McCann para ser dada a los medios de comunicación.

En ninguna parte cita a Abreu diciendo que la policía dijo “entonces podemos garantizarte una sentencia de dos años o incluso menos”. Esto es una invención de Kate McCann pasada a Philomena McCann para ser dada a los medios de comunicación.

Y eso es todo. Kate McCann, cuatro años después y teniendo que dar ahora una descripción de la “propuesta” por primera vez, ha retirado completamente su afirmación inicial (arriba en itálicas). ¡Pero sin esas afirmaciones lo que describe no es un trato! Es una declaración de hecho. No está el palo y la zanahoria: por una parte no se le está ofreciendo una recompensa y por la otra no se hace ninguna amenaza.

Una lástima que tardara cuatro años en salir.

¡Cómo se atreven!

Tras la declaración factual de su abogado Kate McCann pasa a su habitual conmoción e indignación, cómo se atreven, esta táctica no va a funcionar conmigo, bla, bla, bla. El problema es, que no hay ningún registro de que realmente le dijera esto a Abreu – quien, repito, tiene una grabación de la conversación – más que las páginas de “Madeleine” cuatro años después.

Y aun intentando coger un par de frases que ella dice son citas de Abreu, sacándolas de contexto y cronología para mantener la ficción de un trato ofrecido, al eliminar sus primeras afirmaciones ahora ya no tienen ningún sentido. “Debes pensar en ello”, dice Abreu en un momento dado, aunque Kate McCann utiliza la palabra “insistió”. ¿Pensar en qué? Si no se le ofreció ningún trato no puede estar hablando de aceptar uno. Y “solo seríais uno de los dos. Gerry podría volver a trabajar”. Sí, podría. ¿Y qué?

No tiene sentido abordar el resto de este lamentable capítulo para ver los distintos modos en que Kate McCann se ha esforzado para completar la tarea imposible de citar a Abreu de forma más o menos exacta cuando las afirmaciones original que justificaban que se le llamara un trato habían sido eliminadas. El lector solamente tiene que comprobarlo. Su resonante perorata, “¿quieres que mienta? Carlos, ¿qué harías tú? Nuevamente no tiene sentido con la nueva redacción: la policía no le pedido que mintiera, su abogado no le había llevado un mensaje pidiéndole que mintiera. De la misma manera que no tiene sentido el colapso de Gerry entre lágrimas y gritos “estamos acabados, nuestra vida se ha terminado” inmediatamente después de su descripción de la inofensiva no-propuesta.

Pero por supuesto no fue una reacción a un trato pistola en mano no-existente, ¿verdad? Porque una página antes, antes de haber sido mencionado el “trato”, Kate McCann escribía, “En este momento podía ver que Gerry se estaba viniendo abajo”. ¿Entonces qué fue lo que le hizo “venirse abajo” para empezar y después, finalmente, derrumbarse?

Empezó a venirse abajo, según su mujer, cuando su abogado terminó de esbozar la aparente fuerza del caso contra ellos, ofrecido en la misma página. Eso sin duda sí tiene sentido al igual que su eventual recuperación de la desesperación después de que pensara en las pruebas, recuperándose y llegando a la conclusión de que, a pesar de lo que su abogado les había dicho, había muchas posibilidades de que si esperaban y no admitían nada las pruebas podrían no ser suficientemente sólidas para condenar a ninguno de los dos de nada.

Que es exactamente lo que hicieron.

Haciendo lo que sabes

En conclusión el lector puede observar qué ocurrió después, después de haber tomado la decisión de no confesar y Gerry le preguntara a su abogado “si está a la altura del trabajo” de defenderlos sobre la nueva base.

En una ocasión anterior, los McCann, habiéndose decidido sobre lo que iban a hacer, realizaron desesperadas llamadas de teléfono en medio de la noche buscando el apoyo de aquellos que ellos pensaban podrían ayudarles, seguido de llamadas a amigos y familiares pidiéndoles que contactaran con los medios de comunicación dándoles su versión de los hechos antes que la policía.

Esa fue la noche del 3 de mayo y la mañana del 4 de mayo de 2007.

La noche del 6 de septiembre y la mañana del 7 de septiembre, Gerry McCann llamó al oficial de la policía británica Bob Small y pidió desesperadamente su ayuda, después de lo cual ambos padres realizaron llamadas a amigos y familiares pidiéndoles que contactaran con los medios de comunicación dándoles su versión de los hechos antes de lo que hiciera la policía.

No hace falta decir más. Las pruebas demuestran – y Abreu sabe – que jamás se ofreció un trato.

© Traducción de Mercedes