martes, 21 de febrero de 2012

Caso Madeleine McCann: The dangers of celebrity – Los peligros de la fama


19 Diciembre 2011

The dangers of celebrity – Los peligros de la fama


Simplemente ¿por qué no se callan? O, dicho de una forma más delicada, ¿por qué están tan decididos a meter historias en los medios de comunicación como lo estaban antes, es decir, en los lejanos días de noviembre de 2007? ¿Qué es lo que está pasando?

¿Una campaña?

Sí, absolutamente. No la tontería del diario – eso no formaba parte de ningún plan, solo Mitchell intentando apagar la llamas provocadas por la investigación Leveson. Para todo lo demás, simplemente echa un vistazo a las pruebas.



Las historias de los McCann durante el último mes han sido inventadas y ofrecidas a los medios, no buscadas por ellos y están todas interrelacionadas. Igualmente no han sido dadas de forma transparente de modo normal –a través de ruedas o comunicados de prensa- sino a través de un equipo de gestión de noticias utilizando los trucos habituales: anonimato, restricción de fuentes de material, contactando con aquellos periodistas afines, “falsos diálogos” (en el que uno de los equipos de los medios simula estar respondiendo a una historia que, de hecho, ellos han provisto) y una “línea” definida. Todo ese tipo de cosas que no está demasiado lejos del pinchazo telefónico en su duplicidad consciente y que ha ayudado a situar a la prensa en su miserable estado actual.

El material sobre Scotland Yard, sobre Método y sobre la última afirmación de “secuestro” ha sido provisto utilizando estos trucos y claramente los padres son la fuente. Ah, los seguidores de los padres podrían decir, esto forma parte de la interminable “búsqueda Maddie”.

No. La primera historia de Scotland Yard especulando sobre el avistamiento de Barcelona no apela por nueva información sino que induce deliberadamente a error; la segunda historia de Scotland Yard sobre Método no busca información sobre la niña; la última sobre “policía acepta teoría del secuestro” se refiere únicamente a la credibilidad de la versión de los hechos ofrecida por los padres y no involucra a Madeleine McCann en absoluto.

¿Quién gana?

Así que esto no va sobre la niña. Entonces ¿sobre qué va? La respuesta obvia es, pregúntale a los padres. Aunque dice algo sobre su extraño e inexpugnable lugar en la sociedad, la mera idea de hacerles una pregunta semejante, mucho menos conseguir una respuesta, es, literalmente increíble. En ausencia de cualquier tipo de transparencia por parte de la pareja solo podemos decir que parece como si estuvieran buscando una forma de influir en las noticias.

¿Igual que en noviembre de 2007? ¡Pero en ese momento eran sospechosos! Escondidos en Rothley mientras sus agentes buscaban frustrar una Orden de Detención europea “expurgando” dudas y cimentando el apoyo público esencial. Ahora han sido exonerados. Tienen su revisión. No existe una palabra de crítica en los medios de comunicación y su privacidad está siendo respetada. Tienen sus propios detectives estudiando cualquier posible avistamiento de la niña. Son, a fuerza de fondo que los beneficia directamente, ricos. Y virtualmente tienen el oído de cualquiera que pudieran desear conocer, desde el arzobispo de Canterbury al Ministro del Interior. Permitidos seguir adelante con su trabajo la policía británica y portuguesa incluso podrían encontrar a su hija. ¿Entonces qué es lo que va mal?

Una de dos...

Dadas las circunstancias solo puede haber dos respuestas. La primera es que los padres lo han perdido. Existe oscuridad en torno a la desaparición de su hija, una oscuridad que nunca podrá ser compartida; y su subsiguiente fama trajo con ella la amenaza a la identidad contada en innumerables colapsos y suicidios de celebridades. Kate McCann, sin duda, esa veterana del show de Oprah Winfrey, puede hacerte recordar a una de esas grotescas estrellas de Sunset Boulevard en su devoradora necesidad de aprobación y crédito público. Y Gerry McCann parece bastante incapaz de comunicarse sin simultáneamente, tal vez inconscientemente, pulir la imagen que él cree que una parte del público tiene de él. Tal vez, sus filtraciones y spinning compulsivos es un síntoma, no un vicio

O…

The only other interpretation that would fit all the facts is that, while both may be unwell, their latest campaign has a certain rationality: just as in November 2007 they are attempting to use the media, and therefore the public, as a human shield. Only this time we cannot yet see the threat which they fear will engulf them.

La única otra interpretación que podría encajar con todos los hechos es que, mientras que ambos pudieran sentirse mal, su última campaña tiene una cierta racionalidad: igual que en noviembre de 2007 están intentando utilizar a los medios de comunicación, y por lo tanto al público, como escudo humano. Solo que esta vez no podemos ver la amenaza que ellos temen va a engullirles.

Publicado por John Blacksmith

© Traducción de Mercedes

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