domingo, 11 de marzo de 2012

Caso Madeleine McCann: ¡Maddie, otra vez!


11 marzo 2012

Faltó, en aquel momento, el discernimiento para cuestionar, de forma crítica, lo que habría pasado en el apartamento

Por: Francisco Moita Flores, Profesor Universitario

Scotland Yard dispone de más de dos millones de libras para buscar a Maddie McCann, hija del célebre matrimonio McCann. Percibo bien. Cuando se trata de buscar respuestas para una situación con una dimensión tan trágica, las autoridades deben invertir lo que sea para resolver misterios y encontrar las respuestas que no se encontraron hasta ahora.

Tal vez ahora, que la memoria está más despierta a los errores y los horrores que la naturaleza humana es capaz de realizar, se comience sin prejuicios y sin miedos. En el momento de la desaparición de la niña, una poderosa máquina de propaganda condicionó la investigación desde el principio. Los padres, los célebres McCann, que dejaron a tres niños solos en casa mientras cenaban fuera con unos amigos, consiguieron movilizar en pocas horas asesores de prensa y cadenas de televisión para decirle al mundo que la niña había sido raptada. Y tanto la investigación como la gente crédula creyeron en este desafortunado destino.



Se buscó a Maddie por todo el mundo, fue supuestamente encontrada en varios países, fueron lanzadas oraciones, bendiciones e incluso una bendición papal, para que los torturados padres consiguieran encontrar a su hija. Faltó, en aquel momento, el discernimiento para cuestionar, de forma crítica, qué habría sucedido en aquel apartamento para no haber rastro, ni vestigios, de ningún extraño a la familia y al círculo de amigos que los acompañaban. Cuando se llevó a cabo con seguridad, esta aproximación elemental al lugar del crimen, ya era demasiado tarde, y, a pesar de eso, las informaciones recogidas eran bastante contradictorias con los fuegos artificiales que habían esparcido el rastro de Maddie por los cuatro cantos del mundo. La investigación criminal demanda, basándonos en los grandes clásicos que la construyeron, que de debe buscar la solución a un crimen indagando las respuestas más simples.

Solo después de agotada esta hipótesis, se pasará a hipótesis más complejas. En esta historia, tanto la familia como aquellos que frecuentaban aquel apartamento, cuando fueron examinados, reaccionaron liberando ira y protestas. La disponibilidad siempre fue poca y acompañada de alaridos indignados. Sea como sea, el secreto está dentro de aquellas paredes. Sea cual sea el crimen. Sea cual sea el misterio. Que la policía lo consiga desentrañar de una vez por todas. Todos quedaremos más tranquilos si sabemos donde está Maddie. Viva o muerta.

© Traducción de Mercedes