domingo, 27 de abril de 2008

Caso Madeleine McCann - Me siento desesperada por Kate McCann –su vida ha sido arruinada, detesta ser el foco de atención

Daily Mail
Por JUSTINE MCGUINESS – 17:12pm del 27-4-08

Durante cuatro meses una mujer compartió cada día con Kate y Gerry McCann, todas las falsas esperanzas… y todas las lágrimas. Justine McGuiness, una ex asesora de imagen de Kate y Gerry McCann, habla sobre una de las familias británicas más famosas.
Nunca olvidaré el dolor que reflejaban sus rostros: dolor que ningún actor podría reproducir.
Kate McCann no articulaba palabra, su marido Gerry se sentaba erguido en su silla:
“Os dais cuenta de que si conseguís que vuestra hija regrese es posible que no la conozcáis,” le advirtió un experto portugués.
“Lo que puede haber vivido puede haberla cambiado tanto que no sea reconocible”.
Fue el momento, sospecho, en que Kate y Gerry se dieron cuenta que no habría un final feliz, cualquiera que fuese la resolución de la desaparición de su hija Madeleine.
Era mediados de verano del año pasado y la reunión se mantuvo en el segundo piso de un apartamento, mi oficina, incongruentemente decorada,….
El sol atravesaba…
La advertencia llegó sin preámbulos y sacudió nuestros sentidos. Estoy segura que estaba hecho de una forma tan insensible deliberadamente, el hecho de que el inglés no era el primer idioma de la mujer debe haber influido, por lo menos en parte, para actuar tan bruscamente.
Después, Gerry me dijo cuan profundamente había disgustado a Kate esto. No necesitaba que me lo dijera. Los sentimientos de Kate en ese momento no era difíciles de leer.
Durante cuatro meses extraordinarios estuve a su lado. Para empezar, fui testigo de su desesperación y devastación, también de las veces que su moral estaba más alta –aunque fugazmente- con cada pizca de buena información.
Y una vez fue nombrada sospechosa, a pesar de la incesante especulación de los medio, vi como su vida se venía abajo.
Casi cada mañana ella y Gerry venían a verme, normalmente con croissants que compraban en el supermercado Baptista, después de dejar a los gemelos Sean y Amelia en el Kid’s Club.
Podía saber inmediatamente si Kate había tenido una buena noche o no.
Si estaba disgustada, posiblemente por lo que había salido en la prensa o porque cercanía del cumpleaños, ¿Qué pasa?
En lugar de eso yo le decía que sentara y le hacía saber que estaba preparando el té. Siempre tomábamos el té.
Y si Kate quería hablar sobre lo que le pasaba por la cabeza, lo haría. Yo simplemente la dejaba hacer lo que sintiera.
Comencé a trabajar como su portavoz en junio, habiendo mantenido una entrevista con Gerry en Londres. Me pareció una pareja muy compenetrada el uno con el otro.
Se trataban con gran cariño y respeto. …..
Si estaban físicamente rotos se ponían al teléfono, todo el tiempo, y no solamente por su situación extraordinaria –Imagino que siempre eran así.
Ambos son inteligentes. Kate es aguda y auto suficiente, es tímida por naturaleza pero es esa clase de mujer que con la que te puedes sentar y mantener una conversación seria.
Gerry es presentable y de resuelto, un hombre alpha. Sin duda, creo que incluso admitiría que sus maneras, algunas veces, han llevado a algunos de los policías lusos a la confusión.
El día que conocí a Kate, estaban esperándome en el aeropuerto de Faro, me saludaron con un amigable “Hola, Justine”.
En el coche de regreso a Praia da Luz nos pusimos a trabajar inmediatamente, rematando los planes para soltar globos en la playa más tarde ese mismo día para conmemorar los 50 días de la desaparición.
Cuando la suelta de globos finalizó, vi como las mujeres portuguesas tocaban y abrazaban a Kate, ofreciéndole su apoyo y diciéndole que tuviera coraje. Era profundamente conmovedor.
Más tarde, Kate me llevo a dar una vuelta por el pueblo. “Ese es el apartamento” susurró, caminando hacia el lugar de donde se llevaron a Madeleine.
También señaló la casa de Robert Murat, sospechoso del caso, y la iglesia que le dio tanto apoyo.
Las comidas eran siempre un asunto familiar. Durante la cena, me percaté de lo ordinario que esa escena hubiese parecido a los de fuera. Una familia normal, pasándose una ensalada y RIÉNDOSE con sus hijos.
Había pocos momentos de paz: Recuerdo como a Kate la hacían rabiar frecuentemente con sobre el hecho de que no le gustaba nada el maíz dulce.
También podía haber conversaciones sobre la llegada de familiares, u otros asuntos más prácticas. Pero raramente se hablaba sobre Madeleine durante la hora de las comidas, por los niños.
Algunas veces los gemelos, que empezaban a aprender a hablar en Praia, mencionaron a Madeleine.
Recuerdo a Amelia diciendo: “Eso es de Madeleine” apuntando hacia el Cuddle Cat, el juguete que Kate llevaba siempre consigo porque le recordaba a la hija que quería y echaba de menos.
Una vez, recuerdo a la hermana de Gerry Trish diciéndole a Kate con una sonrisa: “¿No crees que es hora de que Cuddle Cat se dé un baño?” Y después de 71 días lo hizo, un hecho que no se perdieron los fotógrafos.
(Inciso a este artículo: Esto es mentira. Kate lavó el CC durante los primeros días y no fueron los periodistas los que se percataron si no la policía tras habérselo pedido para realizar pruebas forenses. No hablemos del hecho de que están intentando que parezca que NO fue de Kate la idea de lavarlo, si no de su cuñada.)
A lo largo de muchas conversaciones que mantuve con la pareja hablamos sobre muchas cosas, no solamente de Madeleine.
Estaban interesados en mi trabajo como voluntaria con los Demócratas Liberales (…) recuerdo como nos REIMOS sobre la historia de Chareles Kennedy, las fiestas,……
Y aunque Madeleine dominaba las noticias- y, sale sin expresar lo que opina la pareja- había veces que mostraban interés sobre otras noticias de su casa.
Hablamos, por ejemplo, del ataque al aeropuerto de Glasgow en julio. Recuerdo a Gerry, médico, escuchando la descripción de las quemaduras de uno de los sospechosos cuando su Jeep chocó contra la terminal y saltó en llamas, diciendo inmediatamente que el hombre no sobreviviría. Al final tuvo razón.
No me llevó mucho tiempo aprender la rutina que la pareja había establecido.
Lo primero que hacía Kate cada mañana era rezar por Madeleine.
Después duchaba y vestía a los gemelos. Después de arreglarse ellos, Kate y Gerry llevaban a los niños al Kid’s club, antes de pasarse por mi apartamento para discutir los planes del día.
Los gemelos eran una gran distracción. Ayudaron a Kate a tener fuerzas para levantarse cada mañana.
Varias veces a la semana, Kate iba a la iglesia católica en Praia. Su fe le dio esperanza y fuerza.
Ambos, particularmente Gerry, se mantenían ocupados como un modo de lidiar con su drama.
Gerry trabajaba en el ordenador, enviando y contestando los mails, había convertido una de las habitaciones de la casa que alquilaron en un despacho.
Kate se sentaba en porche y leía la montaña de cartas. Si aparecía algo que contenía alguna información se pasaba directamente a la policía.
Cada carta, incluso las más extrañas, eran leídas con cuidado. Frecuentemente había juguetes para los gemelos y regalos para Madeleine, que permanecían envueltos en el papel de regalo, esperando su pronto regreso.
La casa era fresca y bastante oscura, y……
Cualquier donación se entregaba inmediatamente al administrador del fondo, incluyendo los cheques nominativos a Kate y Gerry, en vez de al fondo.
Naturalmente, Kate y Gerry eran contactados por personas que creían que podían ayudar a encontrar a Madeleine. Uno de ellos fue Danny Kruegel, un ex policía Sudafricano que había inventado una máquina que, según dijo, podía ayudar a localizar a personas analizando una muestra de su pelo.
Suena a ciencia ficción. Pero aparentemente había tenido éxito en Sudáfrica. Fue muy clara al decir que el proceso estaba basado en la ciencia, lo que convenció a los McCann.
Recientemente, el Sr. Kruegel ha si retratado como un fraude, pero yo solo decir que en ese momento fue tomado en serio.
Después de las negociaciones con las autoridades, vino a Portugal. Utilizando muestras del pelo encontrado en el cepillo de Madeleine, se puso a trabajar en una zona concreta.
Después de marcharse de Portugal, Kate me dijo que el Sr. Kruegel había obtenido lecturas diferentes, ninguna de ellas realmente válida, lo que implicó que durante los días que estuvo en Luz, la posición de Madeleine no había cambiado o no se había movido.
Creo que esas fueron las palabras que utilizó para describir que la lectura era “fría”. Tuve la impresión de que la máquina del Sr. Kruegel había indicado donde quizás podría encontrarse el cuerpo.
La policía advirtió a Kate y Gerry que iban a comenzar una nueva búsqueda. Ellos me lo dijeron a mí y yo contacté con la gente traté con el Foreign Office, la Embajada Británica en Lisboa y la policía de Leicestershire.
Todo el mundo estaba a la espera, preparados y esperanzados por una resolución.
Kate, Gerry y yo pensamos que los reporteros en Luz informarían sobre la búsqueda de la policía, así que estábamos preparados para las inevitables preguntas y comentarios.
Una mañana mientras estaba trabajando, vi un helicóptero de tipo militar sobre volando, lo que parecieron horas, Luz.
Pensé que sería bombardeada con preguntas sobre esto cuando saliera a ver a los medios más tarde, pero nadie preguntó.
La búsqueda tristemente no fue afortunada, por supuesto. Una vez más la esperanza de una resolución se había esfumado.
El 3 de agosto, hicimos un viaje a Huelva de 55 millas, la ciudad española más cercana a PL, para distribuir los carteles de Madeleine y hablar con los lugareños.
(Inciso. Habla como si ella hubiese ido en este viaje. Dice textualmente “we”. Ella no fue. Recordemos que durante el viaje de Huelva solo estaban presentes Kate, Gerry y el cámara amigo de ambos)
Fue una visita que más tarde tomó relevancia, todo por motivos equivocados. Se sugirió más tarde que el cuerpo de Madeleine fue ocultado en este momento. Como pudo afianzarse un pensamiento como este, no tengo ni idea.
Kate y Gerry estaban, después de todo, estaban acompañados por el cámara, que estaba grabando un documental, y buen amigo de Kate, Joh Corner.
Y como siempre todos sus movimientos eran seguidos por reporteros y fotógrafos. Si se hubieran deshecho del cuerpo de Madeleine, con toda seguridad alguien los hubiera visto.
(Inciso: Insisto. A ese viaje solo fue Jon Corner. De hecho él ha reconocido que Kate y Gerry dispusieron de “dos horas” en las que se fueron por su cuenta sin ese cámara)
Estas afirmaciones serían conocidas después. Hasta ese momento, por lo menos, la relación de la pareja con la policía era buena.
Mantenían una reunión semanal para discutir largo y tendido sobre los progresos, los detectives estaban receptivos a las ideas de Kate y Gerry, que eran cuidadosos de no airear su impaciencia por la lentitud de la investigación.
La relación, que se había caracterizado por su informalidad (un fin de semana Kate y Gerry incluso asistieron a una barbacoa en casa de uno de los oficiales) se enfrió significativamente a mediados de agosto.
Las reuniones se terminaron. Y las llamadas telefónicas, una vez cordial, de repente parecían agresivas y mucho menos frecuentes.
Al mismo tiempo, las historias, aparentemente filtradas por la policía, comenzaron a aparecer en la prensa portuguesa noticias sobre la posible participación de los McCann en la desaparición de Madeleine.
A la prensa británica yo le describí la relación de la pareja con la policía durante este período como más “formal”. En verdad, se había convertido en hostil.
(Inciso: Esta periodista olvida que hasta el mes de agosto, la prensa británica destrozó a la PJ por vagos, inútiles….., así que esto es un cuento de hadas que nos está contando para cubrir espacio en el periódico el domingo)
Debieron pasar unas semanas cuando, un lunes por la tarde, los McCann recibieron una llamada que supuso la segunda pesadilla en la odisea de Kate.
Un oficial de policía dijo que querían interrogar a Kate hacia finales de semana. Finalizó la conversación con una advertencia firme y devastadora: “Kate debería esperar ser nombra “sospechosa”.
Kate gritó con incredulidad cuando oyó que iba a ser declarada sospechosa de la desaparición de su hija.
Todo el mundo dijo lo mismo – es increíble.
Así que cuando Kate fue interrogada el jueves y nuevamente el viernes, cuando fue nombrada sin duda “sospechosa”, ella era planamente consciente de que eso iba a suceder.
Eso no lo hizo más fácil, por supuesto. Mientras Kate estaba siendo interrogada el viernes por la mañana Gerry estaba muy alterado. Esperaba al lado del teléfono, hablando con los abogados.
La policía parecía estar trabajando sobre la teoría de que Kate mató a Madeleine, accidentalmente y que Gerry fue quien encubrió la muerte.
Después de finalizado el interrogatorio, se anunció públicamente que Kate había sido nombrada sospechosa formal.
Después, me llevé a Kate de la comisaría y estaba asombrada por la forma en que ella parecía estoica y devastada a la vez.
Tuve una impresión de que la policía le había ofrecido un trato, o la habían presionado considerablemente para que admitiera que había dañado a Madeleine.
Sorprendentemente, tuve la impresión de que su abogado inicialmente parecía pensar que debería aceptar el trato y admitir que había dañado a su hija.
Quizás estaba probándola. No lo sé. De cualquier forma, Kate estaba absolutamente segura de que no iba a aceptar ningún trato.
Después de todo, esta es una mujer con una forma de entender la verdad radical “blanco o negro”.
Le dije a Kate que los gemelos estaban siendo cuidados por su la mujer del Padre Haynes Hubbard, párroco de Praia da Luz, a quien Kate y Gerry habían llegado a conocer bien y lo trataban como un buen amigo.
(Inciso: este es el párroco que llegó de un viaje de Australia tres días después de la desaparición y quien sustituyó al Padre Pacheco)
Le dije que podría llevarla directamente a casa. Ella quería ver a los niños inmediatamente. Eso era típico de ella. Su familia era lo más importante en su vida.
Durante el viaje de regreso a PL pensé en lo que había sucedido durante la semana. Yo tenía absolutamente claro en mi mente que Kate y Gerry eran inocentes.
Aunque una no es perfecta, yo simplemente no podía creer que la mujer que estaba junto a mi había dañado a Madeleine. Y no me creía, tal como se estaba sugiriendo, que Gerry maquinó algún tipo de encubrimiento.
Al mismo tiempo, describí públicamente las alegaciones como ludicrous. Nada ha pasada para cambiar ese punto de vista. Si hubiese tenido alguna duda hubiese dejado la campaña inmediatamente y hubiese acudido a la policía inglesa.
Pero nunca he entendido porque no se llevaron a los niños con ellos a cenar al tapas bar la noche que Madeleine desapareció.
Mis dos hermanas, una madre de un niño de cuatro años, la otra de uno de cinco, ME DIJERON QUE ESO ES LO QUE HUBIERAN HECHO ELLAS, así como muchos de sus amigos.
Pero yo no tengo hijos de esa edad. Yo, como muchos otros, no estoy en posición de juzgar a nadie. Sé que fue una decisión de Kate que ha lamentado profundamente.
Unas semanas antes de que Gerry y Kate fueran nombrados sospechosos, amigos y familiares había urgido a Kate a regresar a Inglaterra con Gerry y los gemelos.
Gerry pensaba que era hora de volver. Pero, habiendo llegado al Algarve como una familia de cinco, Kate no quería irse como una de cuatro.
Mentalmente representaría la admisión, simbólicamente quizás, de que había perdido la esperanza, que era el final.
Al final, aceptó –solo por el bien de los gemelos- que podrían dejar Portugal a principios de septiembre, cuando finalizase el alquiler de la vivienda.
(Inciso: Se fueron dos días después de ser nombrados sospechosos)
Cuando llegó la hora nos abrazamos en el aeropuerto y nos dijimos adiós. Miré como Kate y Gerry partían……
Entonces volvía Praia para dar un comunicado a la prensa británica por última vez, antes de hacer las maletas. Cogí un vuelo posterior ese mismo día y estaba contenta de volver a casa.
Durante el vuelo a casa recuerdo que pensaba que salvo que encontraran a Madeleine, los McCann nunca sería capaces de rebatir las especulaciones y reconstruir sus vidas.
Me sentí desesperada por Kate McCann. Su vida había sido arruinada por la especulación constante y el misterio continuo que ha rodeado la desaparición de su hija. Detesta ser el foco de atención de los medios.
Ella tendrá que vivir sabiendo que ni ella ni Gerry estaban allí cuando su hija más los necesitaba, algo que yo sé ella lamenta profundamente.
Gerry tiene que vivir sabiendo que falló como padre y como marido en su deber más básico, proteger a su familia. Eso seguramente, es una carga pesada de llevar para cualquier hombre.
Un año después de la desaparición de Madeleine, deseo para Kate y Gerry por el bien de sus dos hijos que el interés de los medios se termine.
Deseo que encuentren a Madeleine, pero temo que eso no ocurrirá nunca. Deseo que los McCann puedan encontrar algún tipo de final, en privado.
© Traducción de Mercedes