miércoles, 9 de febrero de 2011

Caso Madeleine McCann: JUST LISTEN – SOLO ESCUCHA

McCann Files

EXCLUSIVA para mccannfiles.com

Por Dr. Martin Roberts
05 Febrero 2011

JUST LISTEN – SOLO ESCUCHA


Durante una entrevista grabada, el gran violinista Zino Francescatti dijo: “Cuando digo algo espero que la gente escuche.” Por supuesto, esa era una metáfora para su creación musical. El severo semblante de Francescantti al interpretar ocultaba totalmente su encanto como persona. Era más jardinero que gobernador. Otro gran “violinista”, que aun hoy suscita debate, fue Jascha Heifetz. ¿Indicaba su postura casi estática mientras interpretaba y su inmutable expresión facial un hombre desprovisto de emociones? La respuesta pragmática a esa pregunta es la aceptada por la mayoría hoy día – “Solo cierra los ojos y escucha.”

Por supuesto, se han suscitado preguntas similares en debates relativos a los McCann: ¿Dónde están las lágrimas? ¿Son lágrimas de cocodrilo? ¿Nos están diciendo toda la verdad? ¿Se están guardando algo? Etc., etc. Ya sea intencionadamente o no, parecen haber sido muy hábiles confundiendo a su público, contradiciéndose a sí mismos y a los demás a través del tiempo, de modo que, disponiendo solo de polos opuestos para elegir, en realidad no existe un término medio “feliz” que uno pudiera adoptar como un punto de vista de consenso. En consecuencia, al menos en el ámbito público, el interrogatorio es suprimido por la incertidumbre constante. Análoga a la situación actual en Egipto, mientras exista una disputa venenosa entre las facciones no puede haber una resolución. Y eso se adapta a los McCann muy bien, muchas gracias.



“Miente con todos los dientes que tiene en la boca” opinó Carlos Anjos de Clarence Mitchell. Bueno, yo no sé nada de eso. A no ser que una persona sea un psicópata malvado, no es nada fácil mentir espontánea y convincentemente. Además, “portavoces” pagados como Mitchell y los varios “águilas legales” de los McCann utilizan la lengua muy juiciosamente. Tienen que hacerlo. Es su trabajo. Son perfectamente conscientes de las consecuencias de no hacerlo. Dado que lo que dicen es en gran medida “correcto” por lo tanto, aunque expresado con palabras elegidas cuidadosamente con el propósito de mal encauzar, uno no puede estar equivocado al buscar la verdad entre sus múltiples emisiones. Y dado que los McCann han disfrutado de cierto número de reuniones, tanto con Clarence Mitchell como con sus representantes legales, resulta razonablemente justificado que uno busque pruebas (ejemplos si lo prefiere) de ellos siguiendo el mismo guión.

Siguiendo el ejemplo de otros, se puede decir algo sobre la adopción del punto de vista cualificado del enfoque del sistema legal de “verdad”, sobre todo cuando uno se encuentra con comentarios como estos del coordinador legal (y promotor inmobiliario millonario) de los McCann, Edward Smethurst:

“Una de las razones por las que les estamos revelando pruebas hoy en lugar de “keeping our powder dry” (estar preparados y guardar los recursos hasta que sean necesarios) es el reconocimiento de que había dos líneas de actuación en este caso, una parte es la causa penal, pero otra es la especulación de los medios de comunicación y la percepción mediática, consideramos que es nuestra responsabilidad retratar la verdad a los medios y en concreto intentar suprimir cualquier teoría infundada sobre la implicación de Gerry y Kate para que la atención de los medios de comunicación pueda centrarse de nuevo en el secuestro y por lo tanto en el hecho de que tenemos a una niña desaparecida ahí fuera.”

Francamente, si alguien me viniera con “la verdad” preferiría que me la presentaran, con todos sus defectos, más que “retratada”. Un retrato es una representación no una presentación y no tiene absolutamente ninguna base en la realidad. ¿Sabía Smethurst exactamente lo que estaba diciendo? Puedes apostar tu vida a que sí. Y Mitchell, más recientemente en un par de entrevistas en la radio, también sabía muy bien lo que estaba diciendo, en esta ocasión a Peter Levy:

“… A día de hoy hay una minoritaria pero ruidosa voz online; la alegría de Internet. Internet es algo maravilloso pero, como sabemos todos, tiene sus desventajas. Hay una muy ruidosa pero pequeña minoría de personas que creen que Kate y Gerry fueron negligentes y a día de hoy despotrican y claman en su contra. No pueden hacer nada, no saben nada y es… es totalmente irrelevante. Pero mantenemos un… un ojo avizor sobre lo que están diciendo y si en algún caso, debe emprenderse alguna acción, entonces se hará.”

Mi primera interpretación de esta oración relativa fue, no sin razón, que se utilizó para calificar las actividades de la “minoría vocal online”. Hay, sin embargo, una asociación alternativa – con la creencia que “Kate y Gerry fueron negligentes”. Y si la lectura correcta es que la “negligencia” de Kate y Gerry es totalmente irrelevante, entonces ¿qué? Teniendo en cuenta que, dadas todas las versiones, el secuestro de Madeleine McCann no podría haber tenido lugar si Kate y Gerry no hubiesen sido negligentes en cierta medida ¿qué es lo que anuncia/presagia eso? Kate misma ha expresado pesar, en más de una ocasión, por no haber estado allí “en ese minuto/instante”.

Y, sin embargo Kate bien podría haber estado allí cuando “ocurrió”. Dio tanto a entender ante el tribunal de Lisboa tras la famosa audiencia de la medida cautelar. Fue allí donde reprendió al inquisitivo reportero. “Yo sé más que tú. Yo sé lo que vi.” (Dudo que alguien pueda considerar una cama vacía particularmente informativa. Aunque anuncia su estado, no lo explica. Por lo tanto Kate debió de ver más que esto, y no me refiero a puertas y/o ventanas). Podría decirse, un ensayo general para ser sincero y mordaz.

Si la irrelevancia de la negligencia es de hecho la verdad, entonces es ciertamente inquietante. Por mucho que uno pueda haberse sorprendido por el reciente lapsus de Gerry McCann al referirse a “la noche que la encontramos”, la reivindicación de Kate a la primacía en estos asuntos la sitúa en una posición mas fundamental. ¿Y cómo la “encontrarían”? Por supuesto “Desaparecida” sería la respuesta ingenua. Pero uno no puede encontrar algo que no está ahí para ser encontrado, solo rastros de su antigua presencia tal vez (excepto, por supuesto, en el caso de Madeleine).

Sin duda habrá quienes argumenten que el ocasionalmente descuidado uso del inglés de los McCann significa que lo que lo quieren decir no es necesariamente lo que el oyente/lector cree que significa. Si solo los McCann eliminaran la ambigüedad de sus diversos inadvertidos dobles sentidos. ¡Algunos tienen esperanza! Sin embargo, hay por lo menos un tema en el que podemos hacerlo nosotros mismos.

Clarence Mitchell (nuevamente a Peter Levy): “Kate y Gerry “know” conocen a Mad… “know” conocen a su hija lo suficientemente bien para “know” saber que no salió por su propio pie del apartamento, tal como se ha especulado frecuentemente.”

Si nos desprendemos de lo redundante nos quedamos con lo siguiente:

Kate y Gerry McCann saben que Mad…(eleine) no salió del apartamento por su propio pie, tal como se ha especulado con frecuencia.

¿Cómo lo sabían? Si seguimos el rastro de las pruebas a la inversa, y debe ser una “prueba” porque los McCann y otros la han proporcionado, llegamos a una pregunta aun más inquietante que si Madeleine McCann ejerció o no su opción de abandonar el 5A a causa de un fuego o alguna otra emergencia.

La puerta del patio del apartamento quedó “cerrada pero no con llave”. No hubiese supuesto más dificultad para un niño decidido abrir la puerta corredera que una batiente. Ni siquiera necesitaba una manilla, tal como quedó patente por las idas y venidas de Kate y Gerry McCann, Matthew Oldfield y David Payne, quienes abrieron con éxito (y en la mayoría de los casos cerraron) la puerta del patio desde fuera, sin poder alcanzar la manilla integrada y poner el pestillo, que se encontraba en el interior. Por lo tanto el impedimento para que Madeleine pudiera salir no era la puerta en sí misma.

Tampoco había ningún obstáculo peligroso entre el dormitorio de los niños y la parte trasera del apartamento. Matthew Oldfield, a pesar de no conocer la distribución del apartamento (sus controles anteriores se habían limitado a una escucha externa en la ventana), realizó el viaje de entrada la noche del 3 de mayo, casi a oscuras sin tropezar con nada. La puerta del dormitorio de los niños estaba “mucho mas abierta de lo que la habíamos dejado” según Kate McCann, por lo que Madeleine tampoco hubiese tenido que luchar por abrir esa puerta tampoco. También sabemos que no le daba miedo cruzar la sala de estar hasta el dormitorio de sus padres. En su declaración como “arguido” Gerry explica que podría haber sido Madeleine quien abrió la puerta (del dormitorio) tras despertar y levantarse para ir a la habitación de sus padres. Sin embargo, también nos dan a entender que Madeleine fue vista por última vez por él durmiendo en su habitación, así que no hay duda de desde donde tendría que haber partido.

Eso sitúa a Madeleine en su habitación sin obstáculos entre ella y la puerta abierta del patio. Y sin embargo, Gerry ha vociferado, “no hay ningún modo que ella… que ella hubiese podido salir por su cuenta.” ¿Qué podía detenerla? Ni tan siquiera la ropa de cama, ya que dejaron a Madeleine durmiendo sobre la cama, con la colcha doblada hacia abajo, no dentro de ella. El “coro” apologista, “No, no, Gerry no quería decir “no podía”, quería decir “no lo haría”, ya que “ella era más lista”, es decir, sabía que no debía salir del apartamento sola. En cuyo caso se habría asado en ese mismo fuego por el que los McCann habían adoptado la contingencia de dejar la puerta del patio sin cerrar con llave para empezar, junto con sus hermanos gemelos, de quienes ella solita era responsable en ausencia de sus padres.

No funciona, ¿verdad? Especialmente cuando niños preescolares despiertos son capaces de marcar el número de teléfono de los servicios de emergencia en caso de una emergencia doméstica. ¿Hemos de deducir que los McCann esperaban que Madeleine se suicidara por ser obediente?

La cuestión primordial entonces, una que solo puede ser contestada por Kate McCann, ya que solo ella afirma, indirectamente, haber estado allí cuando “ocurrió” (podríamos añadir que en circunstancias distintas a la de los niños durmiendo) debe ser esta:

¿Por qué debemos aceptar que Madeleine McCann no pudo haberse levantado y salido sola del apartamento 5A, es decir “despertarse y deambular”? El hacerlo requiere que supongamos que, o bien que Madeleine no era capaz de salir de la cama y caminar o, peor aun, que ni siquiera podía despertarse.

El “completo misterio de Madeleine McCann” ni es completo ni un misterio. Mitchell, siendo totalmente honesto con Peter Levy, ha confirmado mucho.

“Esa es la hipótesis de trabajo sobre la que también se basa la investigación privada. Que hay alguien, tal vez uno, o solo dos o tres personas ahí fuera que saben lo que ocurrió, hubo un elemento de premeditación y existió una planificación previa.”

Un par de personas (por lo menos una), saben qué ocurrió y lo que ocurrió había sido planeado. Pero ¿no nos ha dicho Kate que ella sabe lo que ocurrió? (“Sé que lo que ocurrió no es debido al hecho de haber dejado a los niños durmiendo. Sé que ocurrió bajo otras circunstancias.” – Daily Mail 17.9.07. El hecho de ser capaz de atribuir de este modo causa y efecto, el autor debe saber qué ocurrió). Si se tuviera que entender que ella es una de las “dos o tres personas” entonces ¿quién podrían ser el/los otro/s? (Marque 01 para Gerry McCann, 02 para Clarence Mitchell. Las líneas no cierran a la medianoche).

Aunque poco a poco, los McCann y su entorno nos han dado la verdad que hay detrás de la desaparición de Madeleine y lo han hecho desde el principio. La gente simplemente no ha estado escuchando. No hay ningún misterio por resolver, porque “dos o tres personas” ya conocen la respuesta. No estamos obligados a considerar su desaparición como misteriosa a causa de estas pocas personas que permanecen con los labios sellados. Los McCann, por su parte, ya no están limitados por el secreto sumarial y podrían anular fácilmente todos los elementos de especulación en un instante esclareciendo la verdad tal como la conocen y han contado. Si existe un misterio inherente en este asunto, reside en el hecho de que no lo hacen – nunca. Mientras el mundo entero espera la versión “veraz” de los hechos ocurridos en Praia da Luz el 3 de mayo de 2007 de los McCann, cuanto apostamos a que la palabra “secuestro” aparece muchas más veces a lo largo de sus páginas que la palabra “por qué”?

Traducción de Mercedes