jueves, 24 de marzo de 2011

Caso Madeleine McCann - I Wanna Tell You A Story (Quiero contarte una historia)


EXCLUSIVA para mccannfiles.com

Por Dr. Martin Roberts
16 Marzo 2011

"I WANNA TELL YOU A STORY" – “QUIERO CONTARTE UNA HISTORIA”


Como diría Max Bygraves

Según los tabloides, Kate McCann “quiere dar una explicación/versión de la verdad sobre Madeleine.”

Para secundar el abuso habitual de la apóstrofe en inglés debe venir la preposición inadecuada. Suponiendo que esta “explicación/versión” sea incluso vagamente coherente, teniendo en cuenta que sabemos que ya está terminada (384 páginas, según el Daily Express) ¿por qué, además de preocuparse por la verdad “sobre Madeleine”, más que por ella o de su desaparición, se representa como un deseo futuro, cuando es un hecho consumado? “Yo quiero” (como en, “Me gustaría”) tiene el bastante dudoso tono de una intención aun no llevada a cabo. En lugar de “En mi libro doy (o incluso “he dado”) una completa (o veraz) explicación/versión de los hechos…” etc., etc. nos encontramos una intención futurista para presentar una versión de la verdad.

Para el observador casual, la conducta de los McCann, así como sus giros idiosincrásicos de la frase, debe parecer totalmente extraña. Aquí, el autor de lo que pretende ser un libro importante, por lo menos en volumen, sobre el tema de la desaparición de su hija mientras estaba de vacaciones, es la misma persona que una ver reprendió a un periodista con la afirma “Yo lo sé. Yo estaba allí,” tras haber lamentado públicamente que “no estaba allí en ese minuto.”

Basándonos en las múltiples versiones entregadas hasta ahora como prueba por los McCann y sus amigos, esta última variación no necesita, de hecho no podría extenderse a 384 palabras, mucho menos a 384 páginas.



“Madeleine estaba durmiendo mientras nosotros estábamos fuera bebiendo y cuando miré había desaparecido. No busqué después de eso.” FIN.

Una historia corta, pero nada que enviarle a Maupassant.

Hay otra historia corta insertada en el anuncio del libro McCann en el Daily Express, esencialmente tan ambigua y engañosa como la declaración de Kate, “Cada penique que recaudemos será gastado en nuestra búsqueda”, donde debería enfatizarse “nuestra” más que “búsqueda”. “A las pocas semanas de ser secuestrada Madeleine… el dinero del público entró a raudales para ayudar a financiar la enorme búsqueda.”

Desde la perspectiva del generoso público ese es sin duda el motivo por el que la gente se separó de su dinero – para ayudar a financiar la enorme búsqueda de Madeleine. Pero la escala de nuestra búsqueda, es decir, la empresa, no debe ser entendida como “masiva” en ningún aspecto. Ni debería ser erróneamente asociada con la enorme búsqueda emprendida por los portugueses inmediatamente después de la desaparición de Madeleine – la mayor operación de búsqueda jamás desarrollada en Portugal y una en la que incluso participó de buen grado la ciudadanía. ¿Y qué recibieron de los McCann a cambio? ¿Abundantes agradecimientos? No. Solo críticas. Ciertamente no dinero. En ninguna parte de las cuentas publicadas del Fondo Madeleine podrás ver una entrada que cubra las molestias a los portugueses.

La historia de Gerry

Aquellos que han seguido este caso estarán familiarizados con la forma en que estos ingredientes socarrones encuentran el camino en el reportaje, pasando casi inadvertidos entre la corriente de tedio que los rodea. Tal es la naturaleza de narrativa de los McCann. Y tales son los detalles del accidentado viaje a casa de Gerry McCann el 19 de junio de 2007. Ya sabes, ese durante el cual ofreció asistencia médica a un pasajero en el avión. El avión fue recibido por una ambulancia y el pasajero anónimo llevado para evaluar su desconocido estado, a un hospital indeterminado. No se ha sabido nada de él desde entonces. Ahora usted podría pensar que uno de nuestros tabloides por lo menos hubiese estado interesado en publicar un “Debo mi vida a la historia de Gerry McCann. Una oportunidad perdida.

Una característica de la narrativa McCann es que rápidamente se involucra toda la familia, hasta el punto en que los protagonistas son capaces, al igual que Marcel Marceau, de tomar el centro del escenario sin decir una palabra, mientras que las explicaciones, comentarios etc. emanan en su nombre. En este caso concreto la historia tiene dos capítulos excitantes, el segundo relacionado la pérdida de una billetera (y dicen que el rayo nunca cae dos veces…).

El comportamiento de Gerry McCann en la estación de Waterloo, con su mochila, su billetera y “algo más”, es una reminiscencia de ese acertijo colegial de la cria de animales, donde un guardabosques está encargado de cruzar el río en un bote junto con un zorro, un cordero y un pato, en tres viajes o menos. No puede llevar con él más de dos animales de cada vez, sin olvidar que el zorro se comerá a cualquiera de las dos otras criaturas si se le deja solo con ellas. La versión McCann del rompecabezas es, como de costumbre, articulada por todos excepto el autor.

Para empezar, aquí está la sinopsis del Daily Mail:

“El carterista actuó mientras Gerry McCann retiraba dinero de un cajero automático, solo una hora después de haber llegado a Londres en una breve visita para organizar la campaña de ayuda para encontrar a la niña de cuatro años.”

En otras palabras, mientras realizaba el proceso de retirar dinero de un cajero automático, a Gerry le robaron la billetera. (Por lo tanto está ante el cajero).

El Mail nos ofrece entonces la corroboración de la familia:

“Susan Healey, madre de su esposa Kate, dijo que fue “otra patada en los dientes”

“Añadió: “Gerry no tiene claro exactamente cómo le robaron la billetera”.

“No vio como se la llevaban.”

Nuevamente ¿cómo funciona un cajero automático? Con tarjetas de crédito/débito. Y ¿Dónde solemos guardar nuestras tarjetas? En nuestra billetera. Así que si te encuentras en un proceso de retirar dinero de un cajero, la tarjeta está en la máquina y la billetera en la mano, hasta que estás a punto de coger el dinero, momento en que las tres cosas estarán un tu mano(s) (cuatro objetos si incluyes el recibo).

Pero Gerry no tiene claro exactamente cómo le robaron la billetera. No vio como se la llevaban.”

Por lo tanto claramente no ocurrió “mientras Gerry McCann retiraba dinero del cajero, ¿no es así?

Tras el ejemplo de Mail, vamos a introducir un nuevo comentarista en este punto – Philomena McCann:

“Dijo: “Gerry estaba en el banco para coger algo de moneda británica, porque no tenía ninguna en absoluto.

“Retiró £100 de una maquina de pared, las metió en su billetera que a su vez metió en el bolsillo trasero.

“Se agachó para poner algo en su mochila y algún sucio animal sacó la billetera de su bolsillo trasero.”


La secuencia de hechos aquí sitúa a Gerry finalizando su transacción con el cajero antes de poner su billetera, que ahora contiene la tarjeta que acaba de utilizar, junto con la única moneda inglesa que tiene encima, en el bolsillo trasero del pantalón, de donde se la levantan mientras nuestro desafortunado turista está ocupado metiendo otra cosa en su mochila (utilizando las manos que acababan de contener la billetera, la tarjeta de plástico y material plegable). ¿Qué era este “algo” y de donde vino? Si era voluminoso no podría haber estado en sus manos al mismo tiempo que manejaba los otros objetos. Aun así, si tu billetera se va de paseo desde el bolsillo trasero, sería razonable que no vieras la “mano” llevándosela. Pero sabrías exactamente cómo fue robada, aunque solo fuere en retrospectiva.

El mejor hombre para una crisis, Gerry, que no sabía cómo ya no estaba su billetera en su bolsillo trasero, actuó espontáneamente ante un emergencia, igual que había hecho antes en el avión. Tal como contó Philomena al Daily Mail:

“Es para lo que está entrenado, es quien eres. No hizo gran cosa de ello porque es el tipo de cosa que hace todo el tiempo en el trabajo.”

El sagaz Gerry canceló inmediatamente sus tarjetas de crédito (“Se vio obligado a retrasar una serie de reuniones que había planeado mientras cancelaba sus tarjetas de crédito.” – Daily Mail).

Es de suponer que el carterista en cuestión se pensó dos veces registrar el otro bolsillo del pantalón buscando el teléfono móvil de Gerry (o tal vez era esto lo que esta metiendo en la mochila). Realmente afortunado. Significó que Gerry pudo telefonear a su banco inmediatamente e informar de su pérdida. Pero ¿dónde estaba cuando lo hizo? Y ¿cómo llegó hasta allí? O ¿se encontraba el cajero en la puerta de la sucursal bancaria de Gerry? Es que, la única moneda negociable que tenía Gerry en su posesión acababa de desaparecer con su billetera (eso es lo que dijo Philomena) en un robo en el que la víctima no se dio cuenta en el momento (eso es lo que dijo Susan Healy). Así que Gerry estaba en un taxi desplazándose a una de esas reuniones a las que estaba destinado a llegar tarde, cuando se dio cuanta que no podía abonar la tarifa, pero por lo menos tenía todos los números de sus bancos almacenados en la memoria de su teléfono (bueno, tu no borrarías esos, ¿no?). O fue expulsado sumariamente por el taxista en la puerta de la sucursal correspondiente y consiguió cancelar por lo menos una de sus varias tarjetas en el mostrador. ¿Y las demás?

O estaba, de hecho, a punto de subirse a un autobús y descubrió que no tenía dinero para pagar el billete, así que volvió a entrar en el edificio de la estación de Waterloo, donde denunció el robo, primero a un policía de servicio (a quien no pudo importarle menos. Aparentemente, la policía no tiene registro del robo) después al cajero de su banco allí. Y, al igual que Gregory Peck cuando mostró su nota del millón de libras durante la película del mismo nombre, previa presentación de su pasaporte y pronunciando algo así como “Sabes con quien estás hablando señorita”, a Gerry le dieron inmediatamente un préstamo en ventanilla para los gastos del día.

O tal vez casualmente llevaba una copia de The Big Issue a mano y un corredor de bolsa que pasaba por allí se apiadó de él.

Traducción de Mercedes

Inciso: En este artículo el Sr. Roberts olvida mencionar algo relacionado que consta en el Proceso Oficial, el documento enviado por la policía británica a las autoridades portuguesas donde, según consta, Gerry McCann no poseía NINGUNA tarjeta de crédito o debito.