Fantástico artículo del periodista y escritor, Len Port

Un artículo de 2014 que sigue siendo aplicable a día de hoy...

Un "vergonzoso" episodio de pruebas distorsionadas

Los avistamientos de dos de los “nuevos testigos” recientemente anunciados por los McCann han sido investigados por la Policía Judiciaria (PJ), sospechosos identificados y eliminados...

La verdadera historia de Madeleine McCann

Cuatro vídeos realizados por Richplanet TV. Si quieres conocer la versión "no oficial" de esta historia... No puedes perdértelos

The Cracked Mirror

Más allá de la caja negra - Cuentos de policía - Día crucial - 4 de mayo, la actuación de su vida -Cuatro entradas con un amplio resumen del Caso Madeleine McCann desde su comienzo

Dos artículos de Chris Friend - Reportero de investigación americano

"Cuatro años después de la desaparición de una niña británica, hay más preguntas que respuestas"

Unos cuantos datos que vale la pena recordar

Excelente artículo publicado por Paulo Reis destancdo algunos detalles que vale la pena recordar sobre el Caso Madeleine McCann

Enfants Kidnappés

Blog ya desaparicido pero permanece la traducción. Un artículo que vale la pena recordar.

Artículo de obligada lectura

Reflexiones sobre temas de actualidad en Portugal por el periodista y escritor Len Port

Los McCann pierden la batalla judicial contra Gonçalo Amaral (2017)

Se enfrentan ahora al pago de las costas judiciales

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20 de octubre de 2013

Caso Madeleine McCann: Maddie, otra vez

Correio da Manhã

De cuando en cuando, el caso de la niña inglesa desaparecida en el Algarve hace seis años salta a las portadas de los periódicos con gran estruendo, alertando a los que siguieron este drama, y fueron muchos millones lo que conocían el nombre de Maddie como si fuese alguien de la familia, para expectación de las noticias fantásticas.

Por: Francisco Moita Flores, Professor Universitário
20 octubre 2013

Esta vez, el pretexto ha sido un programa de televisión de la BBC, anunciando retratos-robot de sospechosos, colando noticias de prisión de pedófilos sugiriendo la posibilidad de que uno de ellos es el secuestrador de la niña cuyos padres abandonaron en una habitación durmiendo con otros dos bebés mientras cenaban con unos amigos. El resultado de esta coproducción entre la policía británica y la televisión pública ha sido más de dos mil llamadas con información sobre el presunto criminal reconocido a través de los citados retratos-robot.

¡Un éxito!, informó uno de los detectives encargados del caso en Inglaterra, y nosotros llegamos a saber aquello que ningún policía sabe. Aun existen más de dos mil personas que conocen al secuestrador a través de un dibujo hecho mediante un programa informático. Si como espectáculo de televisión esto funciona, merece mayores reservas cuando se trata de resolver crímenes. Y todo esto huele a falso. No consigo percibir qué técnicas extraordinarias conoce esa unidad de investigación para liquidar cualquier otra hipótesis de trabajo que no sea la del rapto. Tampoco se entiende cómo el gobierno inglés invierte tanto en un solo caso, cuando Inglaterra tiene más niños desaparecidos que la suma de Portugal, España y Francia. Es muy extraño que estos espectáculos lleguen al público cuando los padres de la niña esperan sentencias que les pueden hacer recaudar millones de euros. Y lo más extraño es que seguimos sin creer que a través de esa minúscula ventana pasara un secuestrador con una niña.

Creo que somos muchos quienes deseamos que este caso se resuelva. Con menos circo y más honestidad profesional. La verdad es que no ha surgido nada relevante de este mega-espectáculo que saque de su archivo, en el Tribunal de Portimão, el proceso principal de Maddie. Unos bonitos fuegos artificiales sin consecuencias y una manipulación vergonzosa del caso. ¡Que Dios tenga piedad de esta gente!

© Traducción de Mercedes

11 de marzo de 2012

Caso Madeleine McCann: ¡Maddie, otra vez!


11 marzo 2012

Faltó, en aquel momento, el discernimiento para cuestionar, de forma crítica, lo que habría pasado en el apartamento

Por: Francisco Moita Flores, Profesor Universitario

Scotland Yard dispone de más de dos millones de libras para buscar a Maddie McCann, hija del célebre matrimonio McCann. Percibo bien. Cuando se trata de buscar respuestas para una situación con una dimensión tan trágica, las autoridades deben invertir lo que sea para resolver misterios y encontrar las respuestas que no se encontraron hasta ahora.

Tal vez ahora, que la memoria está más despierta a los errores y los horrores que la naturaleza humana es capaz de realizar, se comience sin prejuicios y sin miedos. En el momento de la desaparición de la niña, una poderosa máquina de propaganda condicionó la investigación desde el principio. Los padres, los célebres McCann, que dejaron a tres niños solos en casa mientras cenaban fuera con unos amigos, consiguieron movilizar en pocas horas asesores de prensa y cadenas de televisión para decirle al mundo que la niña había sido raptada. Y tanto la investigación como la gente crédula creyeron en este desafortunado destino.

27 de julio de 2009

Los niños-moneda - La protección de los derechos de los más pequeños nos obliga a ir más lejos. Sin amor no hay Derecho que valga

Correio da Manhã

El Instituto de Apoyo al Niño divulgó un conjunto de preocupaciones derivadas de un conjunto de sentencias judiciales, cuyo principal fundamento de la decisión tiene como base la manipulación de los niños, por parte de los padres, en casos de separación o divorcio, que, en las consecuencias más radicales de esta disputa entre adultos, ha llevado a los tribunales a retirar a los niños, apartándolos, de ese mundo de disputa

Creo que el Instituto de Apoyo al Niño, liderado por Manuela Eanes, hoy bajo la dirección técnica de Dulce Rocha, una magistrado de excelencia, uno de los más decisivos brazos maternales que nunca perdió el sentido de los derechos jurídicos del niño, sobre todo porque no los ve solo como sujetos de Derechos sin dimensión afectiva.

Y la verdad es que son abundantes los casos en que los hijos son objeto de chantaje, moneda de cambio, para salvar matrimonios, para condicionar el futuro de adultos y hasta para resolver disputas patrimoniales. La instrumentalización de los niños, convertidos en cosas, en estas disputas es, por otra parte, una estadística criminal. Bastar ver los números de “secuestros”. Si nos acercamos más a este delito, se llega a la conclusión de que la mayoría resulta en demandas de padres o madres que acusan al otro de haberle “robado” su hijo.

Es un mundo dramático del que poco se habla, poco conocido, que dice poco sobre los niños pero dice mucho sobre los padres. Y cuando se mete por el medio un magistrado burócrata, legalista y sin cultura humanista puede suceder aquello que el IAC denuncia: en vez de tratar a los padres, se encierra a los niños en internados aparentemente de protección, que agravan el desequilibrio emocional de quien es tratado así.

La secularización del matrimonio, su rápida descristianización a lo largo de las últimas décadas, la ley del divorcio que facilita, y mucho, la separación de quien no quiere estar unido, no ha merecido la atención que exigen, en términos de debate académico y público, como factores que han impuesto una idea de familia muy distinta de aquella que asumimos de la tradición romántica del matrimonio.

Y por falta de comprensión de la nueva situación, ahora ya con algunas décadas de experiencia, normalmente son los hijos quienes pagan los platos rotos de la discordia, tensiones, ira y odio que se cruzan entre los dos cónyuges. Normalmente las instituciones se interesan cuando se entra en la violencia doméstica. Es poco. La protección de los derechos de los más pequeños nos obliga a ir más lejos. Es que sin amor no hay Derecho que valga.

Francisco Moita Flores, Profesor Universitario

Traducción de Mercedes

25 de mayo de 2009

Maledicencia

Correio da Manhã

Hace mucho que se abandonó el debate serio sobre el destino de la justicia.

Hemos llegado a un punto en el que ya no se puede entender cómo los protagonistas judiciales se lapidan en la plaza pública, hasta tal punto que la poca confianza que quedaba en el sistema judicial corre el riesgo de reducirse a la nada. El clamor sobre las posibles presiones sufridas por los magistrados en el caso Freeport es, por si mismo, revelador de la ausencia de coraje inmanente a las instituciones policiales, ministerio público y jueces. Resulta del propio fundamento ético de la función ser inmune a presiones, ser indiferente a influencias externas a la actividad de investigar, de acusar y de juzgar. Un magistrado que se considera presionado y, por ello, víctima de la imposición de terceros no se reconoce a si mismo.

Su independencia parte precisamente del reconocimiento público que, sea cual fuere el método de condicionamiento de su decisión, él posee inmunidad completa y solo se espera de él que sea justo. Cuando se entra en territorio de demanditas, entonces, ya no estamos hablando de independencia de la función, sino de gente que se aprovecha de la función para maniobras que nada tienen que ver con la Justicia. Confieso que no entiendo este mundo loco. Por otra parte, el presidente del Colegio de Abogados, dentro de la estrategia que diseñó para su mandato, sigue lanzando granadas a izquierda y derecha. Esta vez, disparó a sus colegas, acusando a algunos de ser auxiliares de la actividad delictiva. Para que percibiéramos lo que quería decir y para que su intervención fuese pedagógica, se exigía que se llevase la denuncia hasta sus últimas consecuencias. Fulano hizo esto, el despacho de citano hizo aquello. No hizo más que echar leña al fuego que incendia y devora la credibilidad de aquellos que intervienen en el sistema judicial.

Esta pandilla juega con fuego. Hace mucho que se abandonó el debate serio sobre el destino de la justicia. Se discute el poder y podercito. Se discuten venganzas y vengancitas. Entramos en el terreno de la vulgaridad mediocre y ya no es la opinión pública quien critica el sistema. Es el sistema que se devora a si mismo.

Es necesario recuperar pronto el sentido común y que el silencio sea mayor que el cotilleo. Es importante que las eventuales divergencias, sea en la abogacía, en el Ministerio Publico, o en la policía, se curen rápidamente. No es posible continuar durante más tiempo con este clima de sospecha generalizada, porque lo que está en juego es la estructura esencial del Estado de Derecho. Es posible que haya llegado el momento de que la maledicencia y el ataque personal sean sustituidos por el sentido común. Pilar de cualquier sistema judicial.

Francisco Moita Flores, Profesor Universitario

Traducción de Mercedes

8 de febrero de 2009

Francisco Moita Flores - El error de CSI

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Correio da Manhã

Se suele decir que dentro de cada uno de nosotros existe un entrenador de fútbol y un árbitro. En interminables conversaciones de café se discuten los errores tácticos y los penaltis que esos cegatos, que estaban al lado del balón, no consiguieron ver.

Por otra parte, en el ámbito del éxito de series policiales, como CSI, emitida por SIC, y de los amplios informativos sobre crímenes y criminales, hemos sido invadidos por otras dos figuras. En cada uno de nosotros existe un detective y un juez. Precisos, rigurosos, justos, vengativos, dueños de verdades judiciales tan definitivas que cualquier investigador, fiscal o juez serio teme afirmar. Está de moda. Y vino para quedarse.

Escribo después de ver un episodio de Poirot, otra excelente serie policíaca, emitida en RTP Memoria, y no conseguí dejar de recordar a Edmond Locard, el gran artífice de la investigación criminal como hoy la conocemos. A principios del siglo XX, escribió un ensayo en el que comparaba a los policías de laboratorio y los de ficción, en aquella época, dominados por los actos de Sherlock Holmes. Llega a una conclusión muy simple. Los nuevos métodos de la policía científica tenían un único objetivo: producir pruebas materiales que secundaran la prueba testimonial y acabasen con la necesidad de la confesión.

Durante siglos, la tortura había ganado legitimidad como instrumento que permitía la tranquilidad de la existencia de un reo confeso. Torturar hasta la confesión. Fue en contra de esta afrenta a la dignidad humana que los pioneros de la investigación criminal crearon los nuevos métodos que iban a ganar mayor consistencia científica (sin ser nunca una ciencia) a lo largo de todo el siglo hasta nuestros días. Los policías de ficción, según Locard, contribuyeron a los nuevos métodos con la divulgación de la deducción y el análisis meticuloso de los indicios. El camino estaba abierto. El error de Poirot fue resolver los crímenes solo a través del análisis y deducción del comportamiento de los sospechosos.

El error de CSI es que, después de tanta ciencia, siempre existe la confesión del autor del delito. Y los dos errores, a fin de cuentas, son la auténtica fascinación de la investigación criminal. No siendo la ciencia que se alimenta de ellos, ahora, millones de detectives de banquillo hesitan entre insultar al árbitro o denunciar acaloradamente al delincuente por sus sospechas.

De hecho, estamos más cerca de la Inquisición de lo que muchas veces nos creemos.

Francisco Moita Flores, profesor universitario

Traducción de Mercedes

Para hacer comentarios: Aquí

1 de febrero de 2009

Caso Freeport - “Sócrates no está por encima de la ley. Pero tampoco está por debajo para ser juzgado y asesinado en la plaza pública”

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Correio da Manhã

Freeport

He seguido el caso Freeport con la sensación de que es una mezcla de vómito y de nausea. No sé si es una oscura campaña. Pero es una campaña histérica que, una vez más, pone a los periodistas nerviosos, donde los periodistas comentan lo que escriben los demás periodistas, donde muchas noticias contradicen a muchas otras, donde en el panorama de mentalidad servil y obediente, heredada del tiempo de todas la sumisiones, lo que viene de Inglaterra es bueno, aquello que se hace aquí, no vale, donde el odio, especulación, vanidad personal, con una gran combinación de ignorancia, llega al de arriba, de eso no tengo duda. Se mezcla la política y los posibles delitos de corrupción, e interminables debates, más sustentados en la discusión banal que en un análisis serio, están provocando terribles daños en este pobre país masacrado por tantos daños, por tantas crisis, por tanta ignorancia diplomada.

Leyendo lo que se lee en varios formatos, oyendo lo que se dice, entiendo mejor a la procuradora Cándida Almeida, posiblemente la única voz serena y firme que se ha escuchado, pero que fue rápidamente anulada en el murmullo de la tempestad. La investigación criminal no es compatible como “se dice” con la especulación sobre coincidencias de aprobación de este o aquel proyecto, con la excitación en torno a las declaraciones de un tío. Son meros indicios. Lo que importa, desde una perspectiva penal, es saber si determinado político recibió dinero, u otros favores, para realizar un determinado fin. Si recibió, quién se lo pagó. Cómo pago. Dónde pago. Si recibió, dónde está el dinero. Quién lo entregó, Quien vio cómo lo entregaban. Dónde lo entregó. Cuándo lo entregó. Lo que importa es demostrar, documentalmente y/o testimonialmente, que tal persona lo recibió. Establecer aquello que es la esencia del proceso penal: el nexo de causalidad entre el delito y el criminal.

Hasta el momento, lo que sabemos a ciencia cierta es que un tal Smith le habría sacado unos millones a sus compatriotas, diciéndoles que era para pagar a A, a B y a C. Dice él. O lo habría dicho. No sé. Solo demuestra que Smith consiguió, o intentó conseguir, grandes cantidades. En cuanto a la segunda fase de la operación, estamos a cero. Ni una pista. Ni una prueba. Ni siquiera una coincidencia entre decretos leyes y elecciones son prueba de nada. Nos queda el Carnaval de los debates, de la política mezquina de la más vergonzosa variedad, mientras se hunde la imagen de Sócrates en medio de este vómito. No está por encima de la ley. Y debe ser investigado. Pero tampoco está por debajo de ella para, como ha sucedido en otros casos, ser juzgado y asesinado en la plaza pública.

Francisco Moita Flores, Profesor universitario

Temas relacionados:

- Entrevista a Cándida Almeida

- Comparecencia íntegra del Primer Ministro Jose Sócrates - Caso Freeport



Traducción de Mercedes