martes, 9 de septiembre de 2014

Caso Madeleine McCann: Si solo los McCann hubieran sabido del Algarve

The Telegraph

Este extracto, de un cautivador nuevo libro sobre la desaparición de Madeleine McCann, analiza el escalofriante historial de agresiones sexuales a niños británicos en la región

Po Anthony Summers y Robbyn Swan

06:45AM BST 09 Septiembre 2014

Pocos días después de la desaparición de Madeleine, Gerry y Kate McCann escudriñaban, hora tras hora, fotografías de delincuentes conocidos. Incluían lugareños y ciudadanos británicos – bien residentes en Portugal o individuos que se sabían habían visitado el país durante los días y semanas previos al 3 de mayo de 2007.

Kate McCann no se impresionó cuando más tarde estudió el expediente del trabajo conducido por la policía portuguesa. Estaba repleto, dijo ella, de informes de delitos de pedófilos portugueses y británicos y aquellos de otras nacionalidades. Para ella, sin embargo, la policía parecía haber hecho poco más que catalogar la existencia de los criminales, y no suficiente para establecer si tuvieron algo que ver con el caso Madeleine.

Una serie de hombres, en un momento considerados posibles sospechosos, han sido nombrados públicamente. Tres meses después de la desaparición de Madeleine, una niña rubia de cinco años, Ylenia Lenhard, desapareció en Suiza después de ir a la piscina municipal. Su cuerpo descompuesto fue encontrado al mes siguiente. Cerca estaba el cadáver de un hombre de 67 años, Urs Hans von Aesch, aparentemente un suicidio. Las pruebas forenses establecerían que Ylenia había estado en su furgoneta Renault blanca. Las circunstancias precisas siguen sin estar claras, pero todo indica que él fue responsable de la muerte de la niña. Von Aesch había vivido durante mucho tiempo en España, cerca de donde Madeleine desapareció en el Algarve [Inciso: 873 Km], y vivía allí en aquel momento. Un hombre en una furgoneta blanca, además, había sido visto estacionado cerca del apartamento vacacional de los McCann en el Ocean Club de Praia da Luz.
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/15/internacional/1189872673.html

Los detectives de Scotland Yard viajarían a Suiza en 2012 para reunirse con sus homólogos allí. Los elementos que hicieron parecer a von Aesch sospecho, sin embargo, no parecían encajar. La furgoneta blanca de Praia da Luz no era de la misma marca; von Aesch era mucho mayor que cualquiera de los hombre potencialmente relacionados con el caso a través de los testimonios, y no hay ninguna prueba conocida de que, de hecho, hubiese estado en el Algarve en mayo de 2007.

La policía suiza “ni podía relacionar a von Aesch con la desaparición de Madeleine McCann ni excluir una conexión con absoluta certeza,” nos dijo el jefe de policía que dirigió la investigación original, Bruno Fehr.

Una pista prometedora, que más tarde interesaría a los detectives privados de los McCann, estaba relacionada con un británico, Raymond Hewlett. Un ex soldado que trabajó durante algún tiempo en un parque de atracciones, había sido encarcelado varias veces por agresión sexual e intento de violación a menores en Inglaterra en los años setenta y ochenta. Un juez en uno de los juicios de Hewlett lo describió como “muy peligroso”. En mayo de 2007, había estado viviendo con su mujer y una prole de niños –su casa era una gran furgoneta azul – en un camping a unos 70 Km de Praia da Luz.

La posibilidad de que Hewlett pudiera haber secuestrado a Madeleine se hizo pública en mayo de 2009, cuando una pareja que lo había conocido en Portugal –pero no conocían su pasado en aquel momento- denunciaron que había parloteado sobre “gitanos” que le habían ofrecido dinero por una de sus propias hijas. Otra pareja, que se encontró con él en Marruecos, dijo que les había hablado mucho sobre el caso McCann, diciendo que él conocía Praia da Luz y el Ocean Club y que había estacionado frecuentemente su furgoneta cerca del apartamento 5A, donde estaban alojados los McCann en 2007.

Hewlett –ya gravemente enfermo con un cáncer de garganta- fue localizado en un hospital en Alemania. Abordado por los investigadores privados de los McCann, pidió “miles de libras” como pago por las entrevistas. Los McCann se negaron, pero el hombre moribundo hizo algunas declaraciones. Según se ha dicho contó a la policía que había estado en Praia da Luz y había visto a Madeleine dos veces antes de que ella muriera – desde tan cerca que recordaba el coloboma, la marca distintiva de su ojo derecho.

Sin embargo, con posterioridad, en una entrevista a un periódico, Hewlett contó una historia muy distinta. Insistió en que él “no asesinó a la niña McCann”... Me someteré al detector de mentiras... La única vez que he visto a Madeleine McCann ha sido en los carteles. También la vi una vez en la TV en un bar. Pero nunca la he visto en persona. Sí, he estado en Praia da Luz, pero no desde 2002.” Afirmó estar en Vila Real de Santo António, en la frontera con España, cuando Madeleine desapareció.

Los oficiales británicos, que trabajan en la actual investigación de la Policía Metropolitana [Operación Grange, iniciada en 2011] se interesaron en el asunto Hewlett en 2012, pero su nombre no ha surgido públicamente desde entonces. Aunque Hewlett era un pederasta convicto, no existen pruebas materiales de que tuviera algo que ver con el caso Madeleine.

David Reid, de Irlanda del Norte, que había cumplido condena durante tres años por un abuso sexual contra sus cuatro hijas, se había trasladado posteriormente a Portugal. Un guitarrista que había trabajado durante años entreteniendo a los clientes en bares de la ciudad turística de Carvoeiro, en el Algarve. Dependiendo de la ruta, hay entre 37 y 45 Km a Praia da Luz. A pesar su gran popularidad anterior, un artículo en la prensa expuso sus crímenes pasados – el año antes de la desaparición de Madeleine – lo había condenado al ostracismo dejándolo abatido. Perdió su trabajo como cantante.

Murió con poco más de sesenta años en Portugal en 2013. Si, como parece, Reid aun estaba en Carvoeiro en mayo de 2007 cuando desapareció Madeleine, ese hecho merecía ser investigado – a pesar de sus afirmaciones de que era un hombre nuevo.

Carvoeiro ha sido de especial interés para la investigación durante años – y aun lo era, cuando este libro entró en la imprenta, para los detectives que se encargan de la actual investigación de la Policía Metropolitana. Ya en 2009, trabajando con los archivos de la policía que se entregaron a los McCann y otro material, sus detectives privados habían identificado cuatro pueblos y ciudades – todos en un radio de 65 Km de Praia da Luz – donde, en el período previo a la desaparición de Madeleine, intrusos habían agredido, intentado agredir y en un caso intentado secuestrar, niñas pequeñas.

Cinco de seis ataques habían tenido como blanco a niños británicos. Las víctimas todas niñas, la mayor parte de ellas entre nueve y diez años. Una, en Silves, solo tenía tres años – casi la misma edad que Madeleine.

Uno de los incidentes en la zona de Carvoeiro nos fue descrito por un residente británico en Portugal, una cara muy conocida en la televisión británica que prefiere no ser citado. Ocurrió unos tres años antes de la desaparición de Madeleine y el blanco era la hija de ocho años de una pareja británica – amigos del residente – que habían alquilado una villa cercana.

“Los padres estaban durmiendo en su habitación con la puerta cerrada, y sus dos hijas estaban en sus camas en otra habitación. Por lo que les contaron las niñas a sus padres, parece que el hombre había entrado y se había metido en la cama con su hija menor. En realidad no llegó a hacerle nada. La niña dijo, “¿Eres tú papá? Y él contestó, “Sí”. Ella sabía que no era su papá, tal vez porque hablaba de forma distinta o no era del mismo tamaño o lo que fuera. Tenía otras personas alojadas en la villa, así que ella preguntó, “¿Eres tu tío? Y nuevamente él dijo, “Sí”. Y eso fue todo.

En ese momento se despertó la mayor y vio lo que estaba ocurriendo. El hombre se levantó y salió de la habitación dirigiéndose a la cocina. La niña mayor le dijo a su hermana algo como “Guarda silencio. Solo guarda silencio”. Pero entonces, cuando el hombre se fue, las niñas despertaron a sus padres.”

Años después, después de un estudio realizado por la Policía Metropolitana de varios asaltos, el jefe de la Operación Grange, Andy Redwood, actualizaría la información sobre incidentes potencialmente relevantes antes y después de la desaparición de Madeleine. De hecho, se habían producido 18 allanamientos con niños implicados, dijo, en propiedades donde se encontraban alojadas familias británicas entre 2004 y 2010: cinco en Carvoeiro, nueve en localizaciones cercanas bien a Carvoeiro o Albufeira, una en el pueblo de Vilamoura y tres en la propia Praia da Luz.

Un escalofriante incidente en 2006 en Praia da Luz, en el Ocean Club, niños en un apartamento de planta baja (como el de los McCann) habían visto a un hombre forzar la entrada a través de la puerta del patio. No se llevó nada, solo miraba fijamente la cuna de viaje de un niño. El año anterior en Praia da Luz, una niña de 10 años había sido agredida sexualmente. En total, nueve niños de la zona habían sido agredidos sexualmente. Hubo tres “casi secuestros” – donde el criminal estuvo muy cerca de la víctima potencial – y otras seis ocasiones en las que un intruso había sido interrumpido antes de poder llevar a cago la agresión.

Conocimos a través de una fuente británica lo que pudo haber sido un “casi secuestro” y puede aportar una importancia real a las denuncias de los recaudadores del “orfanato”. Entre el 20 de abril de 2007 y el día en que desapareció Madeleine, un hombre –y en una ocasión dos- llamaron a las puertas de residentes británicos y turistas afirmando estar recaudando dinero para un orfanato. No existía tal orfanato en el lugar que describieron. Tal vez, era solo un timo para estafar a extranjeros para conseguir un poco de dinero. También sería razonable especular, por lo tanto, que los hombres estaban valorando las instalaciones con intención de cometer un delito.

Sin embargo, un relato que nos ofrecieron, sugiere que existía un motivo sexual detrás de estas visitas. Una ciudadana británica que hacía mucho que vivía en el Algarve describió un episodio aterrador cuando un hombre que afirmaba representar un orfanato llegó a la puerta de su amiga, también inglesa. “Llamaron a la puerta”, recuerda, “y el hombre que estaba allí dijo que estaba recaudando fondos para un orfanato. Lo que hizo que se sintiera incómoda fue que, durante el tiempo que estuvo allí de pie, no la miraba a ella sino detrás – a su hija de tres años.”

Un par de horas más tarde, cuando la mujer británica fue a recoger a su hijo mayor al colegio, lo vio otra vez. “Aun estaba allí, esperando al final de la calle”, nos dijo su amiga. “Su sentimiento de inquietud aumentó. Al día siguiente, dejó a su hija de tres años abajo durante uno o dos minutos mientras ella fue arriba. Entonces, cuando bajaba por la escalera, alcanzó a ver un hombre –en realidad solo las piernas- en la sala de estar con su hija. Salió rápidamente mientras baja las escaleras, obviamente.

“Mi amiga pensó que era el mismo hombre que había llamado a la puerta el día antes recaudando para el orfanato. Pensaba que había entrada por la puerta del patio y creía – incluso entonces- que tenía intención de llevarse a su hija.”

Esto fue poco antes de la desaparición de Madeleine. Además, la villa alquilada por la familia estaba en Praia da Luz, donde otros seis incidentes relacionado con “orfanato” fueron denunciados – uno de ellos, la semana anterior a la desaparición de Madeleine, del apartamento 5A del Ocean Club.

Convincente testimonio, que indica que alguien estaba vigilando ese apartamento, llega de una niña británica, Tasmin Sillence. Un niña de 12 años que vivía cerca, tenía razones para fijarse en lo que ocurría en la vecindad de ese apartamento. Una vez había pertenecido a su abuela y había vivido allí durante algún tiempo.

Le dijo a la policía que había visto dos veces a un hombre cerca del 5A. Parecía estar merodeando por allí, vigilando el lugar. La primera vez, el 30 de abril, el tercer día del funesto viaje de los McCann, estuvo apoyado contra un muro de la calle, del lado de la piscina del bloque de apartamentos, “mirando fijamente el balcón” del 5A. La víspera de la desaparición de Madeleine, Tasmin lo vio de pie junto a la entrada del Ocean Club que conducía al restaurante Tapas. Con las manos en los bolsillos, nuevamente estaba miraba en dirección al apartamento 5A.

Un segundo testigo, un turista británico que se alojó en un apartamento cercano al de los McCann, también vio a un hombre más o menos en el mismo lugar vigilando el 5A.

Hubo otro relato sobre un avistamiento sospechoso, y ocurrió solo horas antes de desaparecer Madeleine. Llega de Carole Tranmer, una mujer que en aquel momento había estado sentada en un balcón justo encima del 5A. “Yo vi a alguien”, recuerda Tranmer, “salir del apartamento de la planta baja, cerrando la verja muy cuidadosa y sigilosamente. Me pareció muy extraño. Miró a ambos lados, cerró la verja y se alejó rápidamente.”

Lo que le había llamado la atención fue la forma tan peculiar en que el hombre cerró la verja, como si se estuviera asegurando de que no hacía ruido... la cerró con ambas manos, varias veces... Fue la forma en que disimulaba lo que me llamó la atención.”

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En abril de 2014, Redwood, Inspector Jefe de la Operación Grange, hizo pública una descripción del intruso implicado en una agresión sexual o intento de la misma a niñas en sus camas. “El delincuente, sabemos,” reveló, “es descrito como un hombre, de pelo oscuro y que tiene la piel muy oscura. Con frecuencia haba con sus víctimas en un idioma extranjero, en inglés, con una voz bastante baja o posiblemente balbuceando.”

El hombre estaba sin afeitar, con el pelo sin desaliñado. Algunos testigos lo han descrito como barrigudo, y tres niños dijeron que tenía “un olor pronunciado”. En alguna ocasión estaba con el torso desnudo. Sin embargo, en dos ocasiones llevaba puesto una camiseta de manga larga color borgoña. Un ex policía ha sugerido que podría ser una camiseta promocional de la cerveza Super Bock. Las camisetas eran del tipo que algunos bares en Portugal regalaban a los clientes habituales. Solo posiblemente, una investigación podría localizar por lo menos a algunas de las personas que recibieron la camiseta en la zona correspondiente al Algarve.

Por supuesto, es el ADN o huellas dactilares lo que podría identificar al agresor sexual y tal vez conducir al desenlace del caso Madeleine. Muchos si no todos los casos de agresiones sexuales descritas aquí fueron investigados solo por la GNR – la Guardia Nacional Republicana – y nunca pasados a la Policía Judicial, la fuerza de investigación de la policía portuguesa. Material relevante, pensaba Redwood, podría estar olvidado “en algún almacén de la policía en el Algarve”. Si tales pruebas existen, podrían ser recuperadas y si condujeran a la identificación de una persona, la investigación aun podría dar un gran paso adelante.

Es justo decir que si Gerry y Kate McCann hubiese conocido el historial de agresiones sexuales a hijos de turistas en Praia da Luz y zonas colindantes, nunca hubiesen dejado la puerta del patio sin cerrar con llave para hacer sus controles más fácilmente. Sin duda, si hubiesen sabido de estas agresiones sexuales antes de reservar sus vacaciones, tal vez no hubiesen viajado al Algarve en absoluto.

“Buscando Madeleine” por Anthony Summers y Robbyn Swan (Headline, £18.99) disponible bajo encargo en Telegraph Books por £16.99 + £1.95 gastos de envío. Llamando al 0844 871 1514 o visitando books.telegraph.co.uk

© Anthony Summers y Robbyn Swan 2014

© Traducción de Mercedes 2014


4 comentarios :

  1. Los dos siguientes quedan para mañana... Por hoy he tenido suficiente y supongo que muchos de vosotros también.

    Buenas noches!!

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  2. Buenos días. Gracias Mercedes.

    Mejor no comentar. Solo decir que el libro....cautivador, lo que se dice cautivador , a mi no me parece.....Pero para gustos hay colores

    Saludos a tod@s

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    Respuestas
    1. Si.Mejor.
      Que gente con "prestigio" y muchos años de vida, opine que hace falta saber que presuntamente merodea un presunto pederasta para no dejar solas a 3 criaturas, de noche, en un lugar que no conocen, o por lo menos cerrar la puerta, tiene cojines.
      Y también mejor no opinar de los presuntos ataques pederasticos. Los lugareños y expats de PDL, ya opinaron. Pero esto igual no lo sabe el prestigioso.

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  3. Jajaja no puedo más que reirme! es absurdo! nadie ne sus cinco sentidos deja abierta la puerta donde están tres niños pequeños, tampoco si son mayores, por favor!!!!insisto si a esa niña se le hubieran robado pederastas, bandas de traficantes, rateros, etc. ya la hubieran encontrado con todos los contactos ilustres de los McCann. Se nota que el reportaje de Hall los puso de cabeza y ya no encuentran cóo neutralizarlo, pero los lectores no se chupan el dedo eh? saludos!!!

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