Fantástico artículo del periodista y escritor, Len Port

Un artículo de 2014 que sigue siendo aplicable a día de hoy...

Un "vergonzoso" episodio de pruebas distorsionadas

Los avistamientos de dos de los “nuevos testigos” recientemente anunciados por los McCann han sido investigados por la Policía Judiciaria (PJ), sospechosos identificados y eliminados...

La verdadera historia de Madeleine McCann

Cuatro vídeos realizados por Richplanet TV. Si quieres conocer la versión "no oficial" de esta historia... No puedes perdértelos

The Cracked Mirror

Más allá de la caja negra - Cuentos de policía - Día crucial - 4 de mayo, la actuación de su vida -Cuatro entradas con un amplio resumen del Caso Madeleine McCann desde su comienzo

Dos artículos de Chris Friend - Reportero de investigación americano

"Cuatro años después de la desaparición de una niña británica, hay más preguntas que respuestas"

Unos cuantos datos que vale la pena recordar

Excelente artículo publicado por Paulo Reis destancdo algunos detalles que vale la pena recordar sobre el Caso Madeleine McCann

Enfants Kidnappés

Blog ya desaparicido pero permanece la traducción. Un artículo que vale la pena recordar.

Artículo de obligada lectura

Reflexiones sobre temas de actualidad en Portugal por el periodista y escritor Len Port

Los McCann pierden la batalla judicial contra Gonçalo Amaral (2017)

Se enfrentan ahora al pago de las costas judiciales

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19 de mayo de 2010

¿Está insinuando algo Channel 4?


¿Han aprendido los medios de comunicación las lecciones del caso Madeleine?

By Channel 4 News

Textos insertados de "El País"

19 Mayo 2010

Mientras el interés de los medios de comunicación se centra en las muertes de dos niños británicos en la habitación de un hotel en España, el abogado de medios de comunicación Duncan Lamont escribe para Channel 4 News sobre cómo difieren los sistemas jurídicos en la forma en la que investigan tales crímenes – y cómo informan sobre ellos los medios de comunicación.

Una madre británica está bajo custodio de la policía española bajo sospecha de haber asesinado a sus dos hijos menores en la Costa Brava española. (El País: La presunta homicida dejó una carta en la que se inculpaba del crimen y en la que explicaba los motivos del mismo, según afirmaron fuentes de la policía local y trabajadores del hotel.

El padre es un presunto pedófilo arrestado recientemente en Barcelona, presentándose hoy ante los magistrados de Carlisle. (El País: Smith está acusado de diversas agresiones sexuales cometidas entre 1995 y 2005. También es sospechoso de violar reiteradamente a su hijastra. Martin Anthony Smith llevaba dos años huido de la justicia británica y se había afincado en el barrio barcelonés).


3 de abril de 2010

Caso Paulette Gebara - El triste final de la 'Maddie' mexicana


La madre de Paulette Gebara, principal sospechosa de la muerte de la niña

SALVADOR CAMARENA - México - 02/04/2010

"Sin pruebas, no hay crimen". Esta frase no ha sido extraída de ninguna serie policíaca. La pronunció hace unos días Lissette Farah, principal sospechosa de la muerte de su hija, Paulette Gebara Farah, de cuatro años, cuya desaparición se denunció en México el 22 de marzo y fue encontrada el miércoles sin vida en su habitación con síntomas de asfixia.

El caso, que ha consternado a la sociedad mexicana, ha sido bautizado como el de la Maddie mexicana por las similitudes con la desaparición de la niña británica Madeleine McCann cuando estaba de vacaciones con su familia en Portugal en 2007. En este caso, como en aquel, los padres han sido señalados como posibles sospechosos, aunque el caso Maddie sigue sin resolverse. La mencionada frase "sin evidencia, no hay crimen" fue grabada por la policía hace unos días, (Inciso: Gerry McCann dijo: "Encuentren el cuerpo y demuéstrenlo" refiriéndose a su propia participación en la desaparición) cuando empezaron a sospechar de la madre. En un audio se escucha a Lissette Farah en su casa mientras explica a su otra hija, de siete años, qué hacer para no despertar sospechas.

18 de febrero de 2010

Ni respeto ni silencio


TRIBUNA: JUAN LUIS CEBRIÁN

10 de febrero de 2010

El juez de lo Penal de Madrid Ricardo Rodríguez produjo en las vísperas de Navidad, con la inestimable ayuda de la fiscal Pilar Joga, un bodrio intelectual en forma de sentencia, cuya pésima calidad nos permite interrogarnos sobre los criterios aplicados en su día para que accediera a magistrado desde su cargo de secretario judicial. Por si alguno no lo sabe todavía, este juzgador dictó penas de cárcel (un año y nueve meses nada menos) para dos periodistas de la cadena SER acusados del nefando delito de publicar una noticia, diligentemente comprobada y fehacientemente veraz, relacionada con la corrupción política y urbanística en el Partido Popular de Villaviciosa de Odón. Considera el juez tan grave el comportamiento de los condenados que dictamina, además, su inhabilitación para ejercer profesionalmente el periodismo y añade al castigo severas penas de multa, argumentando que sin duda podrán pagarlas porque deben tener un sueldo "verdaderamente importante".

El crimen perpetrado por Daniel Anido y Rodolfo Irago, del que desde ya me declaro instigador, cómplice y cooperador necesario, fue publicar en la página web de la emisora una lista de militantes de dicho partido que se afiliaron irregularmente, burlando los requisitos de sus propios estatutos, con objeto de desbancar a una dirigente afín a Ruiz-Gallardón y sustituirla por alguien leal a Esperanza Aguirre. La calificación jurídica que merece este hecho es la de "revelación de secretos", y la argumentación, revestida de la oscura dignidad de un lenguaje incomprensible, como acostumbran a hacer los malos médicos y los jueces torpes, es tan peregrina que sorprende que nadie pueda basarse en ella para decretar penas de privación de libertad.

27 de diciembre de 2009

Caso Madeleine McCann - El policía apartado en el 'caso Maddie' ratifica su versión


Batalla legal entre los McCann y el comisario que investigó el suceso

FRANCESC RELEA, - Lisboa - 27/12/2009


El caso de la desaparición de la pequeña Madeleine McCann, archivado por la justicia portuguesa en julio de 2008 sin resultado alguno, está más abierto que nunca. Sin rastro de la niña británica desde el 3 de mayo de 2007, los padres y el policía que llevó el caso libran ahora una guerra que ha llegado a los tribunales. Gonçalo Amaral (Torredeita, 1959), coordinador operativo de la investigación hasta que fue apartado del caso en una decisión inédita en la historia de la Policía Judicial, ha presentado en Lisboa el libro La mordaza inglesa (Planeta). Él, asegura ser objeto de una campaña "ultrajante" de los McCann y reivindica la libertad de expresión. Es el segundo libro que dedica al caso. El primero, La verdad de la mentira, (de julio de 2008), que defiende que la pequeña falleció y sus padres están implicados en la ocultación del cadaver, fue retirado. 14 meses después de su publicación, un juez prohibió todo tipo de expresiones y publicaciones en Portugal, que directa o indirectamente sostuvieran la tesis de Amaral.

"Tengo derecho a defenderme, ante la Justicia o escribiendo este libro", sostiene Amaral, que abandonó la Policía Judicial en junio de 2008. Los McCann, que han demandado al ex comisario Amaral por difamación, le reclaman una indemnización de 1,2 millones de euros.

Artículo relacionado: Nova Gente

1 de noviembre de 2009

Caso Marta del Castillo - El enigma de Marta

El País

Diez meses después del asesinato, la policía está convencida de que el cadáver de la joven sevillana fue arrojado al Guadalquivir. Tras analizar 150 muestras de ADN y estudiar 30.000 llamadas telefónicas, la ley del silencio entre los implicados ha impedido esclarecer este caso

JESÚS DUVA / JAVIER MARTÍN-ARROYO 31/10/2009

'El enigma de Marta' es un reportaje del suplemento 'Domingo' del 1 de noviembre de 2009

La casa fue limpiada a conciencia. Cuando algunos amigos de Marta del Castillo, alarmados por su extraña desaparición, acudieron en su busca a la vivienda de su ex novio Miguel Carcaño, detectaron un penetrante olor a lejía y amoniaco. Como si alguien hubiese empleado esos productos con largueza. Semanas más tarde, cuando la policía tuvo la convicción de que la chica había sido asesinada, los expertos de la Policía Científica dejaron el piso a oscuras, impregnaron el suelo del dormitorio con luminol y surgió como por ensalmo una gran mancha fosforescente, señal inequívoca de que allí había habido sangre.

Marta del Castillo Casanueva, de 17 años, desapareció el 24 de enero pasado, tras haber salido de su casa de Sevilla a media tarde para ver a varios amigos. Antes de marcharse, estuvo chateando con su amiga Silvia Fernández y se despidió precipitadamente de ella a través del chat de Messenger con el galimatías habitual de los adolescentes: "Gordaaa t djo q sta l migue abajo y bvoy a abal con el luego t llamo y t cnto ttQ". Pero Marta jamás pudo contarle a su amiga nada de lo que había hablado con su ex novio Miguel porque jamás ha vuelto a ser vista. Ni viva ni muerta.

"Para nosotros es un caso cerrado. Damos crédito a la primera versión de los hechos que facilitó Carcaño y creemos que el cadáver de Marta del Castillo fue arrojado al Guadalquivir. Se ha hecho todo lo posible por encontrarlo... y se hará todo lo que haga falta, aunque ya se ha gastado mucho dinero en esa operación". Quien se pronuncia así de rotundo es Miguel Ángel Fernández-Chico, director adjunto de la policía. "No escatimaremos esfuerzos para aclarar el caso", promete el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. "La primera declaración de un sospechoso suele ser la más fresca, la más espontánea, la menos contaminada. Y, por tanto, la más verosímil", remacha un investigador.

Casi diez meses después, el asunto está emponzoñado. Sobre todo, por las medias verdades y las medias mentiras que Carcaño y los otros cuatro presuntos implicados han deslizado en sus contradictorias declaraciones ante el juez. Un ejercicio de enredo y manipulación, amplificado por la prensa y la televisión, que ha sembrado la investigación de sombras y trampas. Y que, de paso, ha convertido a Carcaño, que siempre tuvo éxito con las jovencitas, es un personaje que ejerce una morbosa fascinación entre adolescentes, hasta el punto de que recibe en la cárcel cartas y regalos de admiradoras.

El 13 de febrero, la policía de Sevilla detuvo a Miguel Carcaño Delgado, de 20 años, como supuesto homicida de la joven estudiante desaparecida casi tres semanas atrás. El arrestado confesó que ambos fueron a su casa de la calle de León XIII, número 78, y allí ella le "alteró" con sus amenazas para que abandonara a su actual novia, Rocío, so pena de contarle a ésta que aún seguían "liados". Presa de esa excitación, golpeó a Marta en el parietal izquierdo, junto a la sien, con un cenicero de cristal con el rótulo del bar Nocturnidad y Alevosía. Y le mató.

Según el relato del presunto agresor, posteriormente llamó a su amigo Samuel Benítez y llevaron el cadáver en una moto hasta el puente del Charco de la Pava, donde lo arrojaron al Guadalquivir, cerca de Camas. Sin embargo, la policía demostró la falsedad de esa versión: hizo una reconstrucción de los hechos y comprobó que la estabilidad de una moto es imposible si en ella viajan tres personas... y una de ellas es cadáver.

Samuel Benítez fue detenido el mismo día que su amigo Carcaño, y en fechas sucesivas lo fueron Francisco Javier Delgado, hermano mayor de Carcaño, vigilante de seguridad; su novia, María García; y el menor Francisco Javier G. M, El Cuco, por su presunta implicación en un asesinato que tiene sobrecogida a la sociedad española.

Dando por bueno que la víctima fue arrojada al Guadalquivir, 218 policías, guardias civiles y la Unidad Militar de Emergencia (UME) rastrearon durante un mes el río con 22 embarcaciones, 3 motos acuáticas, 2 helicópteros y 13 perros especializados. Un empleado del puerto de Gelves (Sevilla) llegó a fabricar un artilugio (una especie de rastrillo) para remover el fondo del río, sin obtener resultado. Además, la policía de Holanda aportó un dispositivo especial para búsqueda de cadáveres bajo el agua y un sónar que capta imágenes subacuáticas. Todo en balde. Ni rastro del cuerpo.

Días antes de dar por concluida la búsqueda, la policía echó al turbio Guadalquivir tres señuelos para simular qué rumbo podría haber tomado el cadáver de la chica. Los señuelos fueron tres cerdos muertos, cada uno con un peso de 50 kilos, equipados con un aparato electrónico de seguimiento. Fueron lanzados desde el puente de Camas y, tras diez días de seguimiento, se constató que flotaban en superficie y que, tras realizar múltiples movimientos en dirección ascendente y descendente, quedaron varados en las orillas en un tramo de 20 kilómetros. ¿Por qué no hizo lo mismo el cuerpo de la muchacha? Nadie lo sabe.

Patrullas a pie recorrieron los 80 kilómetros que median entre la presa de Alcalá del Río (Sevilla) y Sanlúcar de Barrameda, sin hallar rastro de Marta. ¿Cómo se explica esto? "El Guadalquivir llevaba mucha agua cuando se produjo la desaparición de la joven y, además, en los primeros días de febrero se abrieron las compuertas de la presa de Alcalá del Río, lo que produjo un aumento considerable del caudal. Es probable que el cadáver ya hubiera llegado al mar cuando iniciamos la búsqueda. O bien que esté en el fondo del río, en algunos de cuyos tramos hay una capa de lodo de dos metros de espesor. Hay mareas y corrientes inexplicables", se lamenta un jefe policial.

A mediados de marzo, Carcaño pidió declarar ante el juez instructor, Francisco de Asís Molina, y cambió por completo su película de los hechos. En esta ocasión dijo que él y Marta llegaron sobre las 20.30 del 24 de enero a su casa. Carcaño explicó que empezó a fumar porros y a beber cubatas. Al poco se presentó su amigo El Cuco y ambos continuaron drogándose y bebiendo en el salón.

Carcaño detalló que intentó besar a Marta y ella le rechazó, tras lo que él le propinó un primer puñetazo. El Cuco se sumó a la agresión. Después, llevaron a la víctima al dormitorio, le metieron uno de sus calcetines en la boca para acallar sus gritos, la maniataron con cinta aislante y la violaron. El menor de los jóvenes, según Carcaño, estranguló a la chica con un cable eléctrico. Mediante un tensiómetro, comprobaron que no tenía pulso. Estaba muerta.

Carcaño señaló que cogió dos bolsas de plástico grandes, de tipo industrial, e introdujo en ellas a la víctima. Mientras, El Cuco sacó de un trastero una silla de minusválido que en su día usó la difunta madre de Carcaño y cargaron en ella a Marta para trasladarla a unos contenedores de basura existentes en la calle de Jorge de Montemayor. Cuando Miguel estaba a punto de volver a entrar en su piso empujando la sillita vacía, se topó con un vecino y ambos se limitaron a saludarse. El vecino, en efecto, existe. Es Diego Carrere, quien, junto con su novia, Laura Soledad P., ha aportado un testimonio "muy importante" para reforzar las imputaciones existentes contra Carcaño y otras personas implicadas en el caso.

Las pruebas de ADN, por su parte, han confirmado la existencia de células pertenecientes a Miguel Carcaño en las manillas de la sillita de minusválido, mezcladas con otras de Marta del Castillo. Y la policía, además, constató de forma empírica que era perfectamente posible meter un cuerpo en dos bolsas y cargarlo en la sillita.

A resultas de esa nueva confesión del principal imputado en el crimen, el juez ordenó buscar el cadáver en el vertedero de Montemarca-Cónica, en el término de Alcalá de Guadaíra. Obreros de la empresa Tegner, junto con policías, removieron durante 32 días 60.000 toneladas de basura, sin hallar a la chica asesinada, en una operación por la que el Estado pagó 149.000 euros. Los investigadores descartan que el cadáver fuera arrojado a un contenedor de basuras callejero, ya que no han encontrado ADN humano en los señalados por el principal encartado.

¿Por qué se autoinculpó Carcaño nada más y nada menos que en un delito tan repugnante como una violación? Hay quien barrunta que fue para enredar aún más las cosas y, además, para que el caso no sea enjuiciado por un jurado popular, sino por un tribunal de magistrados, que él posiblemente supone que serían más benévolos.

Los policías de Sevilla, al mando del jefe superior Enrique Álvarez Riestra, han rastreado más de 40 pozos, acequias, canales, depuradoras y colectores en busca del cadáver. Los agentes, cubiertos de mierda hasta la cintura, inspeccionaron el pasado septiembre una acequia de Caño Ronco, en Camas, y sólo descubrieron un trapo sucio. Alguien dijo que estaba impregnado de sangre y provocó un terremoto informativo. Pero... sólo era pintura.

Los análisis de 150 muestras de ADN y el estudio de las llamadas efectuadas por los sospechosos el día de autos y en los posteriores son el hilo conductor de las pesquisas. Los agentes han analizado restos biológicos recogidos en el piso, obteniendo perfiles genéticos individualizados de Marta, Carcaño, su hermano, la novia de éste y Samuel. Además, han localizado mezcla de perfiles genéticos de Marta y El Cuco, así como de Marta y Carcaño.

Los investigadores han rastreado más de 30.000 llamadas telefónicas de sospechosos y, a través del estudio de los repetidores BTS (Base Transceiver Station), han establecido casi milimétricamente el lugar donde estaban esas personas en el momento en que usaron sus móviles. El hermano de Carcaño realizó tres llamadas desde la casa -o en sus proximidades- en las horas en las que se supone que ocurrió el crimen. ¿Es posible que él estuviera en su habitación y que no se enterara de nada de lo que estaba ocurriendo al otro lado de la pared? Él niega todo y proclama su inocencia.

María García tiene declarado que el día del crimen llegó a las doce de la noche a la vivienda de la calle de León XIII, y que se puso a estudiar en el salón. Afirma que ni vio ni oyó nada anormal: ni gritos ni golpes. A sus 32 años, estudia Psicología y pertenece a una familia acomodada (su padre es cirujano y su madre es una dirigente socialista que ocupa un cargo en una institución dependiente de la Diputación de Sevilla). María, novia de Francisco Javier Delgado, es un personaje extraño dentro de un grupo de chicos pertenecientes a familias desestructuradas y con un estatus social mucho más bajo que el suyo.

En el momento del crimen, Samuel estaba en Montequinto (un barrio de Dos Hermanas) y luego desapareció hasta las once de la noche fatídica, en que fue visto por sus amigos en dicha barriada. Las declaraciones de sus amigos coinciden en que llegó a la casa y, al ver el cadáver de Marta, estalló en cólera: "Hijoputas, ¿qué habéis hecho?".

Los repetidores telefónicos indican que El Cuco estuvo en...


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15 de septiembre de 2009

Caso Natascha Kampusch - Justicia reabre investigación sobre Natascha

DN Globo

por PEDRO CORREIA

14 de septiembre de 2009


El caso de la joven que estuvo secuestrada entre 1998 y 2006 aun tiene muchos “cabos sueltos”, tal como reconocen las autoridades. Natascha Kampusch, hoy con 21 años, se ha aislado del mundo.

El Ministerio Público de la ciudad de Graz, en Austria, decidió reabrir la investigación sobre el caso Natascha Kampusch, la joven que hoy tiene 21 años y que fue liberada en 2006 después de un largo secuestro. Según las autoridades policiales, citada en la edición de ayer del periódico El País, existen “demasiados cabos sueltos” en el proceso, que siguen intrigando a los austriacos, sobre todo desde hace un año, cuando Natascha volvió a abandonar la luz de los focos, refugiándose en su apartamento de cuatro habitaciones en el centro de Viena, donde vive prácticamente como una ermitaña.

Una de las convicciones del Ministerio Público es que el secuestrador de Natascha, Wolgafd Priklopil, no actuó solo. Además, según el testimonio de una compañera de clase de Natascha, que fue testigo de los hechos ocurridos el 2 de marzo de 1998, la entonces estudiante de diez años fue raptada en plena calle, cerca de la casa donde vivía en los suburbios de Viena, por dos hombres que la metieron en una furgoneta Mercedes, de color blanco. Uno de ellos, se sabe hoy, era Wolfgang Priklopil. El otro, no sabe nadie quien es. Natascha siempre ha afirmado que había nadie más implicado en su secuestro.

Aunque la policía y el tribunal creen que la joven nunca contó todo lo que sabe. El síndrome de Estocolmo, que hace que la víctima sucumba al deseo de posesión de su captor, puede explicar muchas cosas. Aunque tal vez no explique por completo las copiosas lágrimas que Natascha lloró al saber que Wolfgand se había suicidado tirándose a la vía férrea ocho horas después de que la joven hubiese conseguido huir de la residencia donde estuvo secuestrada entre 1998 y 2006. Natascha quiso reconocer el cuerpo en la morgue y acabó por comprar la casa de Strasshof, donde vivió recluida durante ocho años.

“Nuestra prioridad es pasar revista a todas las pruebas acumuladas en torno a este caso y, a partir de ahí, interrogar a todas las personas necesarias”, declaró a El País el magistrado Thomas Muehlbacher, que está investigando el caso, admitiendo que Natascha podría volver a ser interrogada.

Uno de los pormenores que merece ser investigado en profundidad es la revelación, hecha por la revista alemana Stern, de que Natascha y su raptor pasaron un período de vacaciones juntos en los Alpes. Por otra parte, una antigua vecina de la madre de Natascha segura que Brigitta Sirny-Kampusch, hoy de 59 años, conocía perfectamente a Wolfgang Priklopil, un técnico en electrónica que trabajó en la multinacional Siemens y llegó a tener negocios en el área de la construcción. Por otra parte, un ex socio de la madre, Ernst Holzapflelt, reveló a la policía que Wofgang – que tenía 44 años cuando se suicidó- visitaba la casa de Natascha, hija de padres separados (Inciso: ¿Esto también les “da esperanzas” a los McCann?). Aun falta por saber con detalle lo que sucedió en las horas que antecedieron el rapto. Brigitta ya confesó que ese día le había dado una bofetada a su hija, por un supuesto mal comportamiento de la pequeña. Las relaciones entre madre e hija siguen distantes, como todos los periodistas que siguieron el caso pueden testimoniar.

“Vivo como una ermitaña, tengo ataques de ansiedad”, declaró la joven hace cerca de un mes, al diario alemán Süddeutsche Zeitung, revelando que su mayor objetivo en la vida, actualmente, era pasar tan desapercibida como le fuera posible. Evita incluso salir a la calle: el aura de celebridad que la rodeó hace tres años tuvo malos resultados. Según Natascha, es frecuente cruzarse con personas que la insultan en la vía pública y la responsabilizan de la muerte de Wolfgang. Las sospechas de que el captor estaría relacionado con redes de pedófilos llegaron también a ser investigadas, aunque sin éxito. En este caso sigue habiendo muchas más sombras que luces.

Traducción de Mercedes

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29 de agosto de 2009

Caso Jaycee Lee Dugard - La policía estuvo hasta dos veces en casa del secuestrador de Jaycee sin descubrir nada

El País

Los agentes rastrean el rancho del raptor en busca de pistas que le vinculen con asesinatos de varias prostitutas en los noventa

ELPAÍS.com / REUTERS - Madrid / San Francisco

A medida que pasan las horas, la historia de Jaycee Dugard, la joven que ha permanecido 18 años escondida en el jardín de su secuestrador tras ser raptada junto a su casa de South Lake Tahoe, en California, se vuelve cada vez más truculenta. La policía investiga a Phillip Garrido -el presunto raptor de la niña, detenido junto a su mujer Nancy este jueves- en relación a una serie de asesinatos de prostitutas en los noventa. Mientras, las autoridades han pedido perdón por no haber descubierto antes los crímenes cometidos por Garrido, de 58 años, que tuvo dos hijas con Jaycee. Hasta dos veces estuvieron en su casa en los últimos tres años, pero nunca investigaron el cobertizo donde el agresor mantenía escondidas a la joven y a sus hijas, de 11 y 15 años.

Los agentes buscaban este viernes evidencias en el rancho del secuestrador que pudieran relacionarle con varios asesinatos de prostitutas en la zona, cerca del suburbio de Antioch. "Están peinando su casa de nuevo", ha dicho Jimmy Lee, portavoz del Departamento del sheriff del Condado de Costa. El diario The New York Times en su edición online recoge que entre 1998 y 2002 se perpetraron varios asesinatos y violaciones aún sin resolver. La mayoría de las víctimas, cuyos cuerpos se encontraron en Pittsburg, cerca de Antioch, eran prostitutas, ha informado Daniel Terry, de la unidad de investigaciones del Condado de Costa.

En una conferencia de prensa, el sheriff Warren E. Rupf ha asumido toda la responsabilidad por no haber rescatado antes a Jaycee, de 29 años, que tenía 11 cuando fue raptada ante la presencia de su padrastro.

Según las declaraciones del agente recogidas por The New York Times , en noviembre de 2006, una mujer llamó al teléfono de emergencias para alertar de que Garrido "tenía una tienda en el jardín donde vivía gente y niños pequeños". La llamada anónima añadía que el secuestrador era un "psicótico" con adicciones sexuales. Cuando un agente acudió al rancho para investigar, habló con Garrido "pero no entró ni pidió rastrear el jardín", ha señalado Rupf.

El secuestrador, que estuvo en prisión a principios de los setenta tras ser condenado por violación y rapto, se ha dejado ver este viernes en el juzgado del condado de El Dorado. Su mujer, de 54 años, también está detenida, ya que la policía cree que encaja con la descripción de la persona que conducía el coche con el que fue secuestrada Jaycee. Ninguno de los dos han querido hacer declaraciones.

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Nota: Quisiéramos agradecer que El País se centre en la noticia de Jaycee Lee y no en las esperanzas renovadas de los McCann. Hoy hay en la red demasiados artículos que , lamentablemente, destacan en sus titulares esas "supuestas esperanzas renovadas", de unos padres que se negaron a participar en la reconstrucción oficial de los hechos porque sabían que esa prueba pericial demostraría que han mentido en sus declaraciones (igual que sucedió en el caso de Marta del Castillo). ¿Por qué la aparición de una niña en Estados Unidos convierte nuevamente a los McCann en noticia?

Lista de la vergüenza

Mirror.co.uk - Esperanza para Madeleine
Mirror.co.uk - Nueva esperanza para Maddy y Ben
Examiner.com - Caso de Jaycee Lee Dugard da esperanza a los padres de Madeleine McCann
La opinión de Murcia - Los McCann no pierden la esperanza
The Sun - Caso da nueva esperanza a Maddie
Daily Star - Madeleine simplemente podría aparecer como Jaycee
Veja.com - Familia de Madeleine McCann esperanzada con el caso de Jaycee Lee Dugard
Hola.com - El matrimonio McCann sigue con esperanza de encontrar a su hija
Público.pt - Aparición de Jaycee Dugard da esperanza a los McCann
Correio da Manhã - Los McCann esperanzados con el regreso de la americana
EFE - Padres de Madeleine dicen que la aparición de Jaycee les da fuerza para seguir buscando
Diário de Noticias - Caso de Jaycee Dugard da esperanza al matrimonio McCann
In The News - Madeleine McCann - Padres esperanzados por el retorno de Jaycee
La Nación (Chile) - Caso de Jaycee reaviva esperanzas de familia McCann
Belfast Telegraph - Caso Jaycee da esperanza a las familias
ITN - Caso de secuestro en EE.UU - Esperanza para los McCann
Diário IOL - Aparición de jóven da esperanza a los padres de Maddie
Voz de Galicia - Los padres de Madeleine quieren seguir la búsqueda

Aparecen otros artículos que basan su información en las "esperanzas renovadas" pero no lo destacan en sus titulares como los medios anteriores.

7 de junio de 2009

Caso Mariluz Cortés - Ciudadano Cortés

El País

La templanza y el carisma del padre de Mari Luz, la niña asesinada en Huelva, conmocionaron a la sociedad. Luz Sánchez-Mellado, periodista de EL PAÍS, convivió con él y su familia y entrevistó a personajes de su entorno para aportar un retrato íntimo de Juan José Cortés

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO

José Luis Rodríguez Zapatero no es un hombre particularmente expansivo con los desconocidos. A diferencia de sus homólogos Nicolas Sarkozy o Silvio Berlusconi, el presidente del Gobierno español no gusta de remarcar el contacto físico con su interlocutor. No hay más que contemplar su sonrisa congelada para los fotógrafos durante el protocolario apretón de manos a sus visitantes, o su elocuente cruce de piernas hacia el lado contrario de su invitado. Por esa y otras razones, los responsables de protocolo no suelen colocar a nadie a su lado en el enorme sofá blanco que preside la sala Tàpies del palacio de la Moncloa. El 26 de mayo de 2008, sin embargo, los diplomáticos de Presidencia tenían otras instrucciones. El invitado Juan José Cortés se sentaría a la izquierda del jefe en el sofá principal. Zapatero tenía especial interés en significar la cercanía personal que le otorgaba a su visita...

Recomendamos la lectura del artículo completo

Para hacer comentarios: Aquí


18 de mayo de 2009

Caso Madeleine McCann - Las contradicciones del 'caso Madeleine'

El País

FERNANDO MORALES - Madrid

El pasado 3 de mayo se cumplieron dos años de la desaparición de Madeleine McCann cuando se encontraba de vacaciones en el Algarve, y la movilización internacional de medios de comunicación y fuerzas de seguridad contrasta con los escasos resultados obtenidos y las numerosas incoherencias entre las investigaciones policiales y la llevada a cabo por la familia de la niña.

Estas contradicciones se intentan plasmar en los dos documentales que esta noche (24.00) emite Cuatro: Maddie, la verdad de la mentira y Madeleine estuvo aquí. El primer trabajo, estrenado hace tres semanas en Portugal por TVI (canal propiedad del Grupo PRISA), sigue las principales vías de investigación de la justicia portuguesa. Gonçalo Amaral, comisario encargado del caso hasta octubre de 2007, es el conductor de este especial, donde ofrece su versión de los hechos. Una versión que sostiene la culpabilidad de los padres de Madeleine y que critica la labor de la policía británica.

El matrimonio McCann presentó ayer, tras ver el documental, una denuncia por difamación contra Amaral al considerar "infundadas y vergonzosamente difamatorias las afirmaciones de que Madeleine está muerta y que sus padres están implicados a la hora de esconder el cuerpo".

A su finalización (1.00), Cuatro estrenará Madeleine estuvo aquí, reportaje realizado por Channel Four y que acompaña a la familia McCann y al equipo privado de investigación mientras tratan de encajar todas las piezas del misterio que envuelve a la desaparición de su hija.

Los investigadores hablan por primera vez acerca de todo lo acontecido desde el día de los fatídicos hechos que aún están por aclarar. Además, muestra cómo James McCann vuelve junto a las cámaras al apartamento donde vio por última vez a la pequeña Maddie.

11 de mayo de 2009

La era de Gordon Brown se desvanece

El País

Los reveses políticos y económicos deterioran día a día la imagen del primer ministro británico - Dirigentes del laborismo contactan con los liberales para pasarse de bando

WALTER OPPENHEIMER - Londres - 3 de mayo de 2009

El 2 de mayo de 1997, Tony y Cherie Blair entraron triunfantes en Downing Street. El Partido Laborista británico volvía al Gobierno tras un largo calvario de casi dos decenios en la oposición. Doce años después, el laborismo vive inmerso en una profunda crisis y cada vez más convencido de que ha llegado de nuevo la hora del cambio. Los diputados laboristas huelen ya la derrota, y el primer ministro, Gordon Brown, ve cómo se evapora su autoridad semana tras semana.

"Me da vergüenza ser diputado laborista", declaró el viernes el ex ministro del Interior y profundo blairista Charles Clarke. "El laborismo ha perdido sus antenas", aseguró ese mismo día otro ex ministro del Interior, David Blunkett. "No apostaría mi dinero por una victoria laborista en las próximas elecciones", reconoció el ex alcalde de Londres Ken Livingstone. "Tenemos una última oportunidad de reemplazar a Brown tras las elecciones locales y europeas de junio", propuso el diputado Frank Field, un conocido rebelde del partido.

El diario proconservador The Daily Telegraph hizo estallar ayer una bomba política al asegurar que el Partido Laborista se enfrenta al peligro de una escisión de sus sectores más moderados, dispuestos a pasarse al Partido de los Liberales Demócratas en el caso de que el laborismo sucumba a la tentación de dar un radical giro a la izquierda si -como parece más que probable- pierde las próximas elecciones.

El antiguo líder de los liberales-demócratas, Paddy Ashdown, asegura en una entrevista concedida al Telegraph que varios dirigentes laboristas le han confiado que están dispuestos a dejar el partido si los laboristas abandonan el centrismo que introdujo Tony Blair en los años noventa. Y el rotativo asegura que el actual líder liberal, Nick Clegg, ha autorizado en privado un "acercamiento secreto a blairistas descontentos, intentando persuadirles para que se unan a los liberales-demócratas en lugar de formar su propio partido".

El actual Partido de los Liberales Demócratas surgió de la fusión en 1988 del viejo Partido Liberal y del recién creado Partido Social Demócrata (SDP, en sus siglas en inglés). El SDP había sido fundado en 1981 por la llamada "banda de los cuatro", los diputados Roy Jenkins, David Owen, Bill Rodgers y Shirley Williams, que se escindieron del Partido Laborista porque no estaban de acuerdo con el izquierdismo de su líder de entonces, Michael Foot.

El miedo a un giro a la izquierda se ha plasmado sobre todo tras la improvisada decisión del Gobierno de Gordon Brown de incrementar del actual 40% al 50% el tipo máximo del IRPF, adelantando en un año un incremento ya previsto del 40% al 45%. La subida no ha sido mal recibida por las encuestas en un momento en que la crisis financiera ha puesto a los ricos en el ojo del huracán. Pero el propio ministro del Tesoro y canciller del Exchequer, Alistair Darling, ha reconocido que fue una decisión precipitada que se tomó sin evaluar previamente con detalle su verdadero impacto recaudatorio. Muchos expertos creen que ese impacto será mínimo y que, en cambio, la medida retraerá la inversión en el Reino Unido.

El nerviosismo de los laboristas es la culminación de varias semanas de permanente deterioro de la imagen de Gordon Brown. Los esperados beneficios propagandísticos de la cumbre del G-20, especialmente por la presencia del carismático nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se evaporaron de inmediato con el estallido del llamado caso McBride: una campaña de desprestigio personal de los máximos dirigentes del Partido Conservador que preparaba Damian McBride, un íntimo colaborador de Brown que se vio obligado a abandonar Downing Street.

El presupuesto para el año fiscal que empieza en abril es tradicionalmente un buen momento para el Gobierno. Pero el pésimo estado de la economía británica y la gigantesca montaña de deuda pública que tendrá que emitir el Tesoro para superar la crisis han hecho añicos el ya maltrecho prestigio del primer ministro, que entre 1997 y 2007 estuvo al frente de la economía.

El deterioro de la imagen de Brown se ha acentuado dramáticamente esta semana. Primero, cuando el primer ministro se vio obligado a dar marcha atrás en su propuesta de reformar el sistema que financia los gastos de los diputados y sustituirlo por dietas de asistencia.

Es un tema políticamente muy sensible en un país al que le encanta acusar de corrupción al continente y que vive con gran incomodidad la realidad de que sus propios diputados abusan del dinero público. Pero Brown no acertó ni en el fondo ni en la forma. Su ocurrencia de lanzar su propuesta a través de un vídeo en YouTube provocó una mofa generalizada por las constantes sonrisas forzadas de un primer ministro más incómodo que nunca ante las cámaras. Y su idea de pagar a los diputados por el simple hecho de que pasen por la oficina, sin siquiera tener que justificar sus gastos, provocó un rechazo generalizado de la oposición, pero también entre muchos diputados laboristas. Brown se vio obligado a dar marcha atrás para evitar que su propuesta fuera derrotada en los Comunes.

La humillación fue aún mayor el miércoles, cuando los Comunes aprobaron una moción presentada por los liberales-demócratas defendiendo el derecho de los gurkas -guerreros nepaleses que combaten en el Ejército británico- a residir en el Reino Unido. Una treintena de laboristas votaron contra el Gobierno y muchos más se abstuvieron. Es la primera vez desde 1978 que el Gobierno pierde una propuesta presentada por la oposición.

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3 de mayo de 2009

Cuando el dolor es espectáculo y poder

El País

El protagonismo alcanzado por los familiares de víctimas genera hoy potentes corrientes de opinión que acaban influyendo en la

JOSÉ LUIS BARBERÍA 01/05/2009

"Marta del Castillo sale un día normal". (...) "El padre se cabrea, cree que llega tarde, pero ella nunca volvió, por culpa de un cobarde". (...) "Que le den condena a ese hijo de puta. Se merece una muerte lenta". (...) "Los asesinos duermen en casita, gracias a las leyes. ¿Quién pone las leyes? Dignidad les falta". "¿Qué más da si es menor de edad? Cambiarían las leyes si su hija fuese Marta". (...) "¿Cuántos maltratadores andan sueltos? ¿Cuántos asesinos están en la puta calle? ¿Cuántos etarras andan con normalidad? La sociedad está llena de mierda y esto no es normal".

En su canción de pésame a la joven desaparecida, el rapero gaditano David Fernández, alias Mowlihawk, condensa bien el explosivo estado de opinión que viene gestándose en los últimos años, al calor del espanto y la indignación acumulada ante el listado de crímenes monstruosos. Miriam, Antonia, Desirée (las niñas de Alcàsser), Susana Ruiz, Anabel Segura, Sonia Rubio, Mónica Juan Roig, Eva Blanco, María Ángeles Pomares, Leticia Baños, Rocío Wanninkhof, Virginia Acebes, Mari Luz Cortés, Sandra Palo, Marta del Castillo..., cada uno de estos nombres es un puñetazo directo al corazón, una sacudida emocional colectiva, una llamarada de rabia que convoca a la acción y exige resultados: que los cojan, que los castiguen, que los...

En una sociedad sentimental y solidaria como la española, el secuestro, violación y asesinato de niñas y jóvenes desata una oleada de empatía hacia las víctimas que, de la mano del miedo, recorre las calles, se aposenta en los hogares e interpela a los poderes públicos: "¿Qué hacen la policía, los jueces, el Gobierno?". De la misma manera que la víctima necesita aliviarse con la detención de su agresor, también la sociedad busca sosiego en el arresto del delincuente, en la neutralización de la amenaza y la prevención del delito. Ha sido así desde siempre, pero lo que ha cambiado en los últimos tiempos en nuestro país es el trágico protagonismo social y político asumido por los padres de las víctimas y el despliegue mediático, principalmente televisivo, que, a menudo, transforma estos dramas en espectáculo de consumo morboso. Desde las niñas de Alcàsser, las familias atacadas, víctimas ya de por vida de un quebranto irremisible, han venido ganando terreno en la esfera pública a través de los medios de comunicación y de las campañas callejeras de recogida de firmas, concentraciones y manifestaciones populares orientadas a exigir el endurecimiento de las penas.

Las familias de las niñas asesinadas han aprendido a pulsar los resortes del poder y de los medios de comunicación porque el instinto les dice que sacar adelante sus propuestas en una sociedad democrática pasa por intervenir sobre la opinión pública. Han ocupado buena parte del espacio público exponiendo descarnadamente su dolor, canalizando su aflicción y su ira, recabando la solidaridad de las gentes, exigiendo el castigo debido a esos malvados, psicópatas y sádicos que les han destrozado la vida. En el país que reformó su Código Penal en 1995 sin que izquierdas ni derechas discreparan apenas sobre las penas asignadas a los delitos, ellas, las víctimas, se han erigido en el elemento motor de posibles cambios legislativos.

La escena se repite: tras peregrinar por media España y visitar los estudios de televisión y de la radio, los padres de las niñas violadas y asesinadas llegan al palacio de la Moncloa con el respaldo de cientos de miles o millones de firmas ciudadanas que reclaman más dureza y menos miramientos con los delincuentes, más cárcel y menos permisos penitenciarios y reinserción. El presidente del Gobierno y el ministro de Interior multiplican con ellos las palabras y gestos de cariño, escuchan atentamente sus iniciativas y les dicen que estudiarán el cumplimiento íntegro de las penas, aunque sin ocultarles que la aplicación de algunas propuestas exigiría la reforma constitucional. "Pues que se cambie la Constitución", sentencian los padres de las asesinadas, a la salida de La Moncloa. "Que se haga un referendo popular", reiteran, tras su encuentro con el líder de la oposición. El PP se suma, aparentemente, a la causa del endurecimiento de las condenas y las campañas prosiguen y hasta se superponen. No hay consuelo posible capaz de rellenar el pozo de amargura que deja la desaparición de una hija arrebatada de esa manera, pero las víctimas necesitan aliviarse en una práctica jurídica que entiendan como justicia.

El hábito de gobernar sin levantar la vista de las encuestas, característico de las sociedades mediáticas y democráticas, tiende a considerar a la opinión pública como un potencial soufflé que puede ser calentado o enfriado a voluntad. Confortar a las víctimas es un gesto humano, muy necesario en el caso de estos padres desconsolados, aunque la cuestión de fondo es que está conformándose una poderosa corriente de opinión por el cumplimiento íntegro de las penas, el endurecimiento de las condiciones carcelarias y las reformas del Código Penal y de la Constitución, en aras a la instauración de la cadena perpetua. Discurre en espiral y se reactiva con las sacudidas emocionales colectivas que producen esos crímenes horrendos y con las lagunas y errores judiciales, tan frecuentes. El caso de De Juana Chaos -exponente de una falta de correspondencia entre la pena impuesta y el número y gravedad de los delitos- ha influido notablemente en el fortalecimiento de ese clima de opinión. "El cuerpo pide que pague el asesino, y eso es lo que expresan las víctimas, pero hay que tener en cuenta que en sus demandas hay también una parte racional. Yo estoy de acuerdo en que hay que ser más duro con los violadores de niños porque demasiados de ellos reinciden. El problema está, sobre todo, en la instrumentalización que hacen de todo esto algunos medios de comunicación", subraya Arturo Canalda, defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. Voceado desde los altavoces de las caravanas de coches que recorren pueblos y ciudades y desde los platós de televisión, los estudios radiofónicos y los periódicos, el mensaje de que tenemos una legislación muy floja, timorata, de condenas ligeras y escaso cumplimiento está calando a fondo en la sociedad. Los 2,3 millones de firmas por la condena a perpetuidad de los pederastas asesinos, recogidas por la familia de Mari Luz Cortés, la niña asesinada en Huelva por un pederasta reincidente que se encontraba en libertad por una cadena de fallos del sistema judicial, son muestra del alto respaldo social a estas creencias.

Da igual que los entendidos nieguen fundamento a esa percepción y que la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, advierta de que el número de reclusos se ha incrementado notablemente -en nueve años ha pasado de 39.000 a 75.000-, sobre todo por las reformas últimas del Código Penal en materia de tráfico y de violencia de género. Da igual, porque "la cuota de audiencia lo justifica todo y el morbo se impone sobre la ética profesional. Se ha generado un clima de opinión muy difícil de manejar. Los programas sensacionalistas han creado el caldo de cultivo para que la gente piense que a los delincuentes no se les persigue verdaderamente en nuestro país", afirma Arturo Canalda. Escandalizado por lo que sus ojos y oídos constatan casi a diario, principalmente en la telebasura, cree llegado el momento de que las instancias judiciales tomen cartas en el asunto y pongan freno a tantos desmanes mediáticos contra el derecho a la intimidad y al honor perpetrados bajo la falsa coartada de la libertad de información y expresión. "Deben también intervenir las comisiones deontológicas de las asociaciones de prensa; hay que establecer un código de conducta, un libro blanco que, sobre todo, ponga particular énfasis en el tratamiento informativo de los menores. Alguien tiene que poner sentido común en un asunto tan sangrante", indica.

Barato de producir y altamente rentable en términos de audiencia e ingresos, el morbo audiovisual apenas genera reproche profesional en nuestro país. De hecho, periodistas caracterizados en el ejercicio de ese género imparten clases en la Universidad, y cabe suponer que no expondrán su quehacer propio como ejemplo de lo que nunca debe hacer un profesional del periodismo. El juicio por calumnias e injurias, que ha quedado listo para sentencia en Valencia, contra el padre de una de las niñas de Alcàsser, un abogado "criminólogo" y dos periodistas de la televisión pública valenciana ha ofrecido una muestra elocuente de cómo la falta de escrúpulos profesionales puesta al servicio de la cuota de audiencia se alía con la incuria, la estulticia, el oportunismo ramplón y la codicia.

La actitud del supuesto asesino de Marta del Castillo, que torea a la policía, a los jueces y a sus propios abogados con pistas falsas sobre el paradero del cadáver, y el comportamiento, entre otros, del denominado asesino de la catana, que acudió a un concurso de televisión tras cumplir la pena que se le impuso como menor de edad por el asesinato de sus padres y de su hermana, ilustran la validez del concepto "banalización del mal", acuñado en su día por Hannah Arendt para expresar el sentido de irresponsabilidad con que se conducían los asesinos del Holocausto. Entre tanta agitación mediática no parece haber espacio para que nos preguntemos de dónde salen todos estos asesinos precoces que intervienen en los casos de Marta y de Sandra Palo, de qué pasta familiar, educacional, ambiental están hechos.

A la vista del tratamiento procaz con que determinados medios de comunicación abordan estos crímenes atroces que revuelven las entrañas de la sociedad y de las caretas de la sensibilidad y del interés general con que se disfraza la búsqueda obscena del provecho, puede que debamos consignar también el concepto "banalización del bien".

La mitad de los jóvenes se manifiesta partidario de la pena de muerte, en un país cuyo ordenamiento jurídico orienta el castigo penal y la prevención del delito al fin principal de la reinserción social del penado. ¿No cabría preguntarse por las razones de este fenómeno? La pregunta es si la sociedad española y su clase política están dispuestas a aplicar medidas como la cadena perpetua y a deshacer el camino legislativo labrado durante la democracia, o si se conforman con rellenar las lagunas y rectificar los errores del sistema.

La pregunta es también si las familias que encabezan esa dinámica están habilitadas para buscar la justicia o sólo pueden pretender venganza, puesto que ni la más exigente de las leyes podría rescatarles de su condición de perdedores. Las víctimas son inocentes en la medida en que sufren una agresión inmerecida, pero eso no significa que sean personas inmaculadas, ni que su sufrimiento les otorgue patente de corso o la cualidad de ejemplares. Puede que no quepa secundar ciegamente sus demandas, y tampoco escandalizarse y descalificarlas por principio. Aunque sujeta a revisión por los jueces o a un posible indulto, la denominada cadena perpetua figura en el ordenamiento jurídico de democracias consolidadas.

"Estoy de acuerdo con el fin reinsertador de la pena, pero siempre que esté unido al reconocimiento del daño. No debería haber redención sin reinserción. Las víctimas nunca hemos hecho uso, ni apología, de la justicia privada", subraya Ángel Altuna, psicólogo y miembro del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), donde, debido a la dolorosa secuencia de asesinatos y acoso de decenas de años, se ha meditado larga y profundamente sobre la victimización y la justicia.

El problema es ese viento de demagogia caliente que transmite el "rap del pésame a Marta", el crepitar manipulado del dolor de las víctimas, la agitación ideológica interesada en diagnósticos abracadabrantes que responde al objetivo último de tumbar el sistema. Y el problema es también una justicia lenta, de errores dramáticos. Puede que haya llegado el momento de pasar de la fase puramente sentimental a la de la racionalización del asunto. Para eso, hará falta que los poderes públicos encaucen de forma pedagógica el debate sobre la manera con que la sociedad debe hacer frente a esos graves y horribles delitos.

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26 de abril de 2009

La policía británica, a examen

The Guardian

Los países libres necesitan unas fuerzas de seguridad fuertes contra el crimen y el terrorismo, pero los agentes no pueden violar las libertades individuales en el desempeño de sus funciones

TIMOTHY GARTON ASH

Artículo traducido en El País

Hay dos clases de países: aquellos en los que la gente normal y decente tiene miedo a los criminales, pero confía en la policía, y aquellos en los que la gente normal y decente tiene miedo a los criminales y a la policía. He pasado mucho tiempo en países de este segundo tipo, que seguramente siguen siendo mayoritarios en el mundo. En cambio, crecí con una idea muy de clase media británica de que mi país era un ejemplo clásico del primer grupo, más afortunado. En los últimos años, como muchos otros británicos, he empezado a dudarlo.

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19 de febrero de 2009

Caso Madeleine McCann - Un periodista de EL MUNDO reconoce que pidió dinero en préstamo a una fuente informativa

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El Mundo

La juez de instrucción de Martorell que investiga la trama de corrupción policial vinculada a una red de narcotraficantes también acordó medidas cautelares contra un periodista de la redacción de EL MUNDO en Barcelona, que admitió haber cobrado 5.000 euros de una fuente de información a la que le había pedido un préstamo en el año 2007.

El redactor, imputado en la causa, ha sido suspendido temporalmente de empleo

EL MUNDO | Barcelona - Actualizado domingo 15/02/2009 04:36 horas

Nando García, que acudió al juzgado el viernes con una citación únicamente por presuntas calumnias en relación a informaciones publicadas por este diario acerca de la relación del coronel Miguel Gómez Alarcón con un confidente de la Guardia Civil, fue interrogado acerca de unos correos electrónicos en los que habría solicitado dinero a una mujer que había contactado con él. Esta mujer tenía interés en desvelar datos acerca de la investigación del atraco a un furgón blindado que se saldó con la muerte de dos vigilantes de seguridad en 2002.

En el contexto de esta relación, se produjo un intercambio de mensajes en el que el periodista pidió 2.000 y 3.000 euros a la informante, en concepto de préstamo. El redactor admitió haber recibido el dinero, pero negó que el préstamo estuviera supeditado a la publicación de ninguna información.

A través de los datos recabados por el periodista en la investigación del caso del atraco al furgón blindado, apareció la mediación de un confidente policial que habría contribuido a la detención de los atracadores, luego condenados por la Audiencia de Barcelona.El confidente es el mismo que aparece en las diligencias relativas a la sustracción de 400 kilogramos de cocaína camuflados en un cargamento de gamba roja que llegó al Puerto de Barcelona en 2004, y éste sería el nexo que relacionaría al periodista con la trama de corrupción que investiga el juzgado.

Por el momento, la juez acordó en la madrugada del sábado una medida de libertad bajo fianza de 18.000 euros para el redactor, al que atribuye de forma indiciaria los delitos de estafa, asociación ilícita y calumnias a raíz de las diligencias practicadas y que siguen bajo secreto de sumario. (Inciso: El secreto sumarial fue levantado ayer)

Este diario decidió el mismo sábado la suspensión de empleo y sueldo del periodista imputado a la espera de conocer más datos acerca de la instrucción del procedimiento y la evolución de las pesquisas.

La misma noticia dada por:

El Pais

Prisión para un periodista por presuntos vínculos con 'narcos'

Nueve imputados en una trama de corrupción

EL PAÍS - Barcelona - 15/02/2009

Una juez de Martorell (Barcelona) decretó ayer el ingreso en prisión provisional -eludible bajo una fianza de 18.000 euros- para el periodista del diario El Mundo Nando García, por su presunta vinculación a una organización de narcotraficantes. García declaró la madrugada del viernes al sábado en calidad de imputado por los presuntos delitos de estafa, asociación ilícita y calumnias. Durante el interrogatorio, la juez le mostró el contenido de diversos correos electrónicos y conversaciones telefónicas que, según diversas fuentes, le implican en esos delitos.

La orden de prisión se dictó casi a las cuatro de la mañana. El periodista, que ha sido suspendido de empleo y sueldo hasta que se aclaren los hechos, deberá abonar en las próximas horas 18.000 euros para seguir en libertad. Se trata de la medida cautelar más dura impuesta entre los nueve implicados por sus supuestas vinculaciones con una banda de delincuentes, que a lo largo del viernes declararon en calidad de imputados.

La sesión fue maratoniana. A primera hora de la tarde de anteayer llegó al juzgado, situado en los bajos de un bloque de pisos, el teniente coronel de la Guardia Civil Alfonso López Rubio. La juez también decretó su ingreso en prisión, pero pagó la fianza (12.000 euros) y está en libertad. López Rubio trató de zafarse de las cámaras, sin éxito, con su chaqueta de piel marrón. Los vigilantes de seguridad impidieron la entrada al edificio a López Rubio porque la juez aún no había llegado. Para su desgracia, tuvo que esperar un buen rato en la calle.

La juez dictó prisión con fianza, además, para un ex inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía y un guardia civil, y prisión incondicional para otro de los implicados. Los cuatro restantes quedaron en libertad, pero con cargos. Todos ellos están siendo investigados por vínculos con una banda delictiva a la que se atribuye el robo de 400 kilos de cocaína en enero de 2005. La droga estaba en un contenedor del puerto de Barcelona y bajo la vigilancia de la Guardia Civil.


"Cruzando Caminos"


..."Esta agencia no es el origen de la operación. La red en cuestión ya estaba bajo la vigilancia de nuestros servicios desde hace algún tiempo, pero esperábamos el momento adecuado para atrapar a un máximo de individuos y así poner fin a sus actividades", afirmo un portavoz de la Policía Nacional española, contactado por SMM, subrayando que "la intervención de esta agencia sólo hizo precipitar las cosas, era un riesgo esperar sabiendo que privados (detectives) y estos en particular , poseían la información y arriesgaban poner en peligro el trabajo de nuestros investigadores "...

...Según el diario (El Mundo), conocido por sus relaciones con la agencia de Barcelona, las informaciones recogidas por los detectives de Método 3 durante su investigación sobre la desaparición de Maddie, habrían permitido...

SOS Madeleine - Detective de Método 3 detenido por robo de cocaina

...El detective Antonio Jiménez de 53 años - que trabaja para Método 3 en el expediente de investigación de la desaparición de Madeleine McCann - ocupaba el cargo de Inspector Jefe de la Unidad de Drogas y del Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Barcelona, en el momento de los hechos. Él había abandonado la policía para entrar directamente al servicio de la agencia Método 3, en el preciso momento en que los servicios internos habían comenzado la investigación acerca de la desaparición de 400 kilos de cocaína, sobre un total de una tonelada y media, incautada en un barco procedente de Venezuela...

SOS Madeleine - Detective de Método 3 ha pagado testigos en Marruecos

...En el informe de audiencia, uno de los testigos interrogados por la seguridad marroquí admitió el haber recibido varios miles de euros del detective español que le había pedido guardar el acuerdo secreto "para no afectar a las investigaciones"...

...Antonio Jiménez, antiguo inspector- jefe de la Unidad de Drogas y Delincuencia Organizada (Udyco) de la policía en Barcelona, era el hombre de confianza de Francisco Marco, el director de M3, en Marruecos. Es él el que había encontrado a varios testigos que afirmaron haber visto a Madeleine en el norte del país. El mismo llevo a cabo los encuentros entre varios periodistas británicos y los testigos...

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15 de febrero de 2009

Ni vivos ni muertos

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El País

JESÚS RODRIGUEZ 15/02/2009

Cada año desaparecen en España 25.000 personas. El 99% aparece. ¿Y el resto? Cristina, Ana Eva, Yeremi o Marta, que desapareció de su casa hace dos semanas. Son los retos más complicados a los que se enfrenta un policía. Las llamadas desapariciones 'inquietantes'. Así se investigan estos casos y así lo viven sus familiares, muertos en vida.

Esto no es una película. Pero la inspectora Isabel V. J., dura, ácida, muy delgada; 20 años en la Brigada de Homicidios surcándole el rostro ("he visto todos los cadáveres, toda la sangre, todas las puñaladas"), prefiere olvidar aquella madrugada en un hotel sin nombre de una ciudad anónima; sola; insomne; un cigarrillo tras otro; esparcidas por la habitación las fotografías y los recuerdos de una mujer que hoy tendría 34 años. Y gritar con rabia entre esas cuatro paredes: ¡Dónde estás! ¡Qué han hecho contigo!
No es una película. La inspectora forma parte del Grupo de Desaparecidos de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). La élite policial en la búsqueda de los ciudadanos que un día se esfumaron o alguien hizo desaparecer. Su trabajo es dar con ellos. Vivos o muertos. Saber qué pasó. Tejiendo una larga y sutil tela de araña a base de hipótesis, indicios, pruebas y corazonadas. Reconstruyendo la vida de alguien que nunca conoció.
"Es más duro investigar una desaparición que un asesinato. No te lo quitas de la cabeza. Una desaparición es todo o nada. Pueden estar bajo un palmo de tierra o en el Caribe. Es el vacío absoluto. No te acostumbras. Vas en el metro y no paras de darle vueltas. '¿Dónde estará?; ¿Por dónde tiro? ¿Se me habrá pasado algo?' Te comes la cabeza. No desconectas. Llegas a saber todo de ellos. Les conoces mejor que su familia. Su intimidad. Vas juntando piezas. ¡Claro que tengo mis sospechosos! Unos sospechosos a los que es difícil probar nada. Pero no me olvido de ellos aunque estén en la calle. Aunque pasen años. Sigo. Chequeo qué hacen; sus viajes, si tienen denuncias. La investigación de una desaparición no se abandona nunca. El caso continúa abierto. Un día puede que aparezcan los restos. Y entonces tienes un cadáver. Y un cadáver habla. Con la inspección ocular y el examen del forense sabes cuándo y cómo murió. Si fue un accidente o un asesinato; si le quitaron la ropa; si le agredieron sexualmente; quizá hasta el ADN del autor. Ahí empieza otra parte de la investigación. Ya no tienes un desaparecido, sino un muerto. Y... hasta cierto punto, cómo diría yo,¡descansas!"
José Suárez arranca cada mañana su quad y se pierde por las montañas que rodean Vecindario, el pueblo de 10.000 habitantes donde vive hace 25 años en Gran Canaria. Rastrea los centenares de pozos y barrancos de la zona; registra casas abandonadas; pregunta a los aldeanos; husmea fincas desiertas. No ceja. Un día y otro y otro más. Intentando abarcar todo. Hay algo febril en sus incursiones. Ha cumplido 60. Es un tipo fuerte, hecho a sí mismo. De albañil a tener una constructora con una plantilla de 150 trabajadores. Repite que no tiene enemigos. Es abuelo de Yeremi Vargas, el niño que desapareció el 10 de marzo de 2007 con siete años. Pepe se expresa con una frialdad que no es descortesía; es como si su cuerpo fuera una carcasa vacía. Tiene la mirada perdida. Su reloj se ha detenido. No supera la ausencia de Yeremi. Ha recibido tratamiento psicológico. Como todos en su casa. Besa una vieja foto de su nieto que reblandece con las lágrimas que le quedan. "Nos han robado la vida, pero voy a encontrar a Yeremi. Tiene que estar cerca. Eso es que lo ha cogido alguien de por aquí y no sabe cómo devolverlo. Lo voy a encontrar. Se lo juro a mi pizquito lindo".
Juan Bergua pasa todos los días por el lugar en que su hija Cristina se evaporó el 9 de marzo de 1997, en la descarnada carretera que va de Esplugues a Cornellà (Barcelona). Es su particular ascenso al calvario. Lanza una mirada furtiva al semáforo donde el novio de Cristina dijo que la dejó aquel domingo a las nueve. A diez minutos de casa. Nadie ha vuelto a saber de ella. Y esa noche regresa a la memoria de Juan una y otra vez. Y el complejo de culpa que le acompañará mientras viva. Piensa que su hija ya habría cumplido 28 años. Y cómo han cambiado las cosas.
Pocos meses después de la desaparición de Cristina la policía recibió un soplo: su cuerpo había sido enterrado en el vertedero del Garraf. Una montaña de 25 millones de toneladas de basura rozando Barcelona. Buscaron durante 60 días. Juan en primera fila. Hasta las rodillas de porquería. Apretando los puños. Esperando que surgiera el cadáver. Era una información falsa. Como casi todas las llamadas anónimas que tiñen las desapariciones. Una marea de mentiras. A cualquier hora del día o de la noche. Desde videntes hasta detectives; desde chantajistas hasta falsos secuestradores; desde timadores hasta sádicos. Todos intentando sacar tajada. O hacer daño. O ayudar con supuestos avistamientos del desaparecido. A la niña Madeleine McCann la vieron una docena de personas por toda España. Hubo que comprobar la veracidad de cada testimonio. Todos eran falsos. Pero las familias se agarran a ese clavo ardiendo. Incluso la policía. "No podemos descartar nada", explica un inspector, "puede aparecer un chalado en comisaría diciendo que sabe algo y al final resulta que es el asesino. No puedes descartar nada por la sencilla razón de que no tienes nada".
Juan Bergua se acaba de prejubilar. Tiene el rostro pé­treo, el andar cansado y unas profundas ojeras. No sonríe. Habla de Cristina en pasado y en presente. No está ni viva ni muerta. Durante los primeros meses a punto estuvo de volverse loco. Inundó de fotografías España. Habló con policías, periodistas, jueces y políticos. Llegó al límite de sus fuerzas. Un año más tarde, en 1998, creó Inter-SOS, una agrupación de familiares de desaparecidos pionera en España. No recibe un euro de la Administración. Apenas un despachito compartido en el Centro Cívico del Ayuntamiento de Cornellà. Desde aquí lucha para encontrar a su hija y ayudar a otros en su situación. Juan no se rinde. "Cada día me pregunto qué pasó. Sigo buscando con el mismo tesón que si la hubiera perdido hace seis meses. Tengo derecho. Si me demuestran que no quiere volver... lo aceptaré. Si no, que me den sus restos, los enterraré y tendremos un sitio donde llevar flores".
Flor Bellver es una psicóloga especialista en situaciones de emergencia. Ha tratado a víctimas de atentados terroristas, de accidentes aéreos, violencia doméstica, abusos sexuales. No se asusta fácilmente. "Lo he visto todo. Pero la situación que pasan los familiares de desaparecidos es la más compleja que conozco. Los desaparecidos no pertenecen al mundo de los vivos ni de los muertos. Y sus familiares están condenados a moverse entre la esperanza de que algún día aparezcan y la desesperanza más negra. Yo lo llamo pérdida ambigua; un trauma que no se cierra". Flor Bellver es la única psicóloga que trabaja específicamente con familiares de desaparecidos en nuestro país. "No cobro un duro. Pero lo que aprendo de ellos: cómo siguen adelante con dignidad, cómo apuestan por la vida, es para mí más que un sueldo".
-¿Es posible que esas familias superen la desaparición?
-A veces el tiempo da serenidad; se habitúan; manejan mejor esa pérdida, pero todo eso no reduce ni el dolor ni la ausencia.
No son policías normales. No son familias normales. No son profesionales normales. Son una raza aparte. El vínculo que se crea entre ellos es indestructible. Detrás de cada desaparición está la tristeza más profunda y un desasosiego que nunca cesa. Una desaparición es algo antinatural. Incomprensible. Que no se asimila. Una niebla espesa que instala una incertidumbre permanente en la vida de los que las padecen. De cualquier edad, profesión y condición social. Físicamente provoca desde dolores crónicos a un insomnio permanente; depresión, ansiedad, irritabilidad y una absoluta imposibilidad para concentrarse. Una desaparición es una herida que no cicatriza. Peor que la muerte. Y un reto para cualquier investigador. "Aunque sólo sea por sacarles de ese infierno", explica un policía. "Se llega a establecer una relación muy intensa entre los familiares y nosotros; no puedes ser su amigo, eres el policía; pero eres el primer frente para ellos. Te llaman cuando lo demás falla. Nuestro trabajo policial es muy ingrato: explorar registros y archivos; buscar un coche; confrontar llamadas; visionar vídeos de cámaras de seguridad; avanzas despacio y a veces tienes la moral por el suelo. Y de repente, pasa algo, hay una nueva pista, y si solucionas el caso, ha valido la pena".
Sin embargo, no hay tantas desapariciones en nuestro país. Aunque la alarma que provocan sea inmensa. Rentabilizada por algunos medios de comunicación. Algo similar a lo ocurrido en Estados Unidos a mediados de los ochenta con el tsunami mediático de los asesinos en serie que provocó una paranoia colectiva en todo el país. El miedo provoca más miedo. Amplificado por Internet. Una desaparición da morbo. Vende. Produce una combinación de fascinación y aversión. Sólo hay que recordar a Madeleine McCann, que se desvaneció en mayo de 2007, cuando tenía tres años, provocando un espectáculo televisado protagonizado por sus padres y transmitido en directo en el que participaron desde Benedicto XVI hasta David Beckham. O el último dispositivo informativo, con unidades móviles y decenas de periodistas acampados y misas oficiadas por el cardenal y manifestaciones, organizado junto al domicilio de Marta del Castillo, de 17 años, que desapareció el pasado 24 de enero en Sevilla.
En torno a esa crónica negra-rosa-amarilla, varios policías que investigan desapariciones critican agriamente la emisión de Días sin luz, la miniserie que se ha apresurado a realizar Antena 3 en torno a la desaparición y muerte de Mari Luz Cortés en enero de 2008 y que siguieron en su estreno 3.200.000 espectadores. "No se puede poner eso en televisión cuando la investigación está abierta y quedan tantos cabos sueltos y no sobran pruebas y hay pendiente un juicio que puede ser con jurado. Es para vomitar", critica una inspectora que investigó la desaparición de la niña de Huelva. Siguió por toda España al presunto asesino de la niña, Santiago del Valle. Y cuando le vio en Cuenca arrastrando un mugriento carrito de la compra, lo tuvo claro. Pensé: "Ahí sacó ese tío el cuerpo de Mari Luz del barrio de El Torrejón de Huelva".
Para los dos grandes cuerpos de seguridad del Estado no se puede hablar en España de redes organizadas de tráfico de órganos, pederastas, secuestradores o asesinos en serie. "La pederastia está más extendida en Bélgica y el Reino Unido, donde hay unidades policiales especializadas. En España desaparecen más mujeres que niños. Y en cuanto al tráfico de mujeres para la prostitución, existe, pero no somos un país de origen, sino de destino. Hay tráfico de mujeres, pero son captadas fuera", explica un oficial destinado en la Unidad Central Operativa (UCO), el grupo de la Guardia Civil contra la delincuencia organizada, uno de cuyos cometidos es investigar los homicidios y desapariciones que provocan especial alarma social.
En 2008 se presentaron en nuestro país 15.000 denuncias por desaparición en las comisarías del Cuerpo Nacional de Policía y 8.000 en los puestos de la Guardia Civil. A las que hay que añadir unos cientos más en la demarcación de las policías autónomas (los Mossos d'Esquadra han creado una unidad especializada en desapariciones). Más de la mitad eran menores. Muchos huidos de centros de custodia. Un tercio del total, extranjeros. El 99% fue localizado. La mayoría en las primeras 24 horas. Eran desapariciones voluntarias. Algunos de los adultos localizados se negaron a que la policía diera a sus familias información sobre su paradero. Esfumarse no es delito. Es un derecho.
Pero estamos hablando de los que desaparecen sin dejar rastro; los catalogados por la policía como inquietantes. Y por la Guardia Civil como forzados. Su vida corre peligro. Quizá ya son cadáveres. Casos que huelen mal desde el principio. Hay más de 200 sin resolver que provocan que policías y guardias civiles se rompan la cabeza. Aumente la alarma social. Y las familias agonicen.
José Manuel A. es el jefe. El inspector jefe del Grupo de Desaparecidos. Le quedan tres años para jubilarse. Se hizo policía en 1975. Procede de Homicidios, "que entre nosotros siempre ha sido lo máximo en investigación". Es hermético y metódico. Hay que leer entre sus palabras. Personifica al viejo sabueso. Bigote de otra época, pelo a navaja y nudo Windsor. Comenzó a investigar desapariciones a mediados de los ochenta. Cuando aún se trabajaba con máquina de escribir. Y los policías despachaban a las familias que llegaban a la comisaría a denunciar con un rutinario "vuelva usted mañana". Estaba solo. Ha ido creando una impresionante base de datos sobre desaparecidos que alimenta a diario. Y a la que no tiene nadie acceso fuera de su unidad. En 1995 se hizo cargo del embrión del actual Grupo de Desaparecidos. Cuenta con dos mujeres policía para el trabajo diario y una veintena de detectives de homicidios para trabajar sobre el terreno si las cosas vienen mal dadas. El pasado lunes 26 de enero, dos de ellos viajaron hasta Sevilla para investigar la desaparición de Marta del Castillo, a la que su novio dice que dejó cerca de casa la noche del sábado 24. Fue la última persona en estar con ella. El primer sospechoso. "Es lo único que tienes. Desde ahí partes. Buscas a alguien con alguna relación social, laboral o familiar con la víctima. Y vas rebobinando. Hacia delante ya no puedes ir".
Al 'jefe' le podrían llamar también el catedrático. Tiene en su cabeza cada caso con nombre y apellido, rostro, circunstancias. La evolución del caso. Y lo que es más importante, de los sospechosos. ¿Siguen en España? ¿Por qué lo han hecho? ¿Por venganza, extorsión, celebridad, desahogo sexual; para crearse una identidad? ¿Volverán a matar? "Alguno lo intentará", musita. Tiene una tesis para cada caso. Y su propia clasificación de las desapariciones: voluntarias, accidentales e inquietantes.
-¿En qué se basa para catalogar un caso como de alto riesgo?
-No es fácil. Puede ser gato por liebre. No tienes la bolita mágica. Pero hay algo en la angustia de la familia que te hace pensar. Vas sumando. Si esa persona no había desaparecido nunca y era metódica; si aparece su coche abandonado; su ropa; signos de violencia; si no hay movimiento en sus cuentas bancarias ni llamadas en su móvil... algo pasa. Te guías por tu olfato. Puede fallar. Y por eso te tienes que meter dentro del desaparecido. Nunca le has visto; pero vas reuniendo fichas, fijándote en su entorno, escuchando. La gente habla. 'Se llevaba mal con su pareja; había temas de drogas; tenía problemas psiquiátricos; jugaba; frecuentaba ciertos bares'. Vas dibujando una personalidad... que puede fallar, pero no tienes otra cosa. Fantasmas.
-Hasta que va cercando al sospechoso...
-Muchas veces no tenemos ni sospechoso. Con Mari Luz lo hubo desde el primer momento. Habíamos escenificado el recorrido de la niña; rastreado la zona; el portal; comprobado que no había accidentados en los hospitales y depósitos. No había pruebas, pero había un sospechoso que vivía al lado y había sido acusado antes de pederastia. La niña había pasado por delante de su casa. Y teníamos claro que tenía que ser alguien del barrio, porque era imposible que alguien de fuera, un extraño, hubiera entrado en ese ambiente cerrado sin llamar la atención. Era alguien de dentro. Algo por donde empezar. Y si te falla, vuelves a la casilla de salida. En las películas no se equivocan. Pero en la realidad formulas hipótesis que no tienen por qué ser válidas. Y por eso no dejas de trabajar en otras líneas. Es lo mismo que investigar un homicidio. Pero en una desaparición es más complicado conseguir pruebas; juegas con indicios. Hablas con su pareja y su familia y sus amigos. Y si alguno se niega, sospechas. Aquí entra la experiencia; utilizas la psicología; ves si está nervioso; le haces pensar que sabes más de lo que sabes. Tienes que tomar ventaja. Interrogar es un arte. El problema en una desaparición es conseguir pruebas que aportar al juzgado. Para intervenir un teléfono, registrar un domicilio o un coche, rastrear cuentas, le debes dar algo al juez. Y si no tienes nada, el juez no te da nada. Y hay que seguir buscando.
¿Es difícil desaparecer? Un inspector teclea mi nombre y apellidos en la base policial Argos (bautizada en honor de un gigante de la mitología con 100 ojos, de los que 50 siempre estaban abiertos), y brotan en segundos mis movimientos de los últimos meses: registros de hoteles; renovación del carné de identidad y el pasaporte; acceso a edificios públicos; petición de visado; cruce de fronteras no comunitarias. Incluso un viaje a Ceuta. No está mal. Si a eso le sumamos los datos del Sistema de Información Schengen (SIS), que conecta a las policías de 28 Estados europeos que comparten información sobre extranjería, búsquedas judiciales, requerimientos y desapariciones; y a eso le añadimos la base de datos de la Seguridad Social; de Hacienda; la matriculación de vehículos; las multas de tráfico; los padrones municipales; la Base de Señalamientos Nacionales de la Policía; la de huellas dactilares; la de renovación de documentos; y a eso le agregamos las infinitas bases oficiales autonómicas y locales; las cámaras de seguridad instaladas en miles de edificios. Y llegado el caso, la posibilidad de que intervengan judicialmente nuestro teléfono; y rastreen nuestras cuentas corrientes y pinchen el teléfono de familiares y amigos y vecinos, la respuesta es no. No es fácil evaporarse.
Otra cosa es que toda esa información se comparta lealmente entre los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y haya suficientes funcionarios que la valoren y analicen. Y medios económicos. Y a la vista del destartalado despachito de nueve metros cuadrados repleto de centenares de archivadores de cartón, con cuatro ordenadores y tres policías que componen el Grupo Central de Desaparecidos, eso no se cumple ni de lejos. La Policía, la Guardia Civil y las policías autónomas son opacas sobre las investigaciones sobre desaparecidos que llevan a cabo. Sus bases de datos son dispares. Tampoco existe una base eficaz de muestras de ADN. Según Juan Bergua, "hay en España 4.500 cadáveres sin identificar. Y en 10 años sólo se ha hecho el cotejo de ADN de 180 restos óseos. Los familiares queremos entregar nuestro ADN y que lo guarden, y si aparecen restos humanos que coincidan con nuestros desaparecidos, que se cotejen sin perder tiempo. Es lento y caro, pero eficaz. Hace falta dinero; a este paso, se tardará un siglo en identificar esos 4.500 cadáveres".
Durante semanas, la puerta no se cerró un instante en el número 11 de la calle de Honduras. En el hogar de Yeremi Vargas. Ni de día ni de noche. Familiares, vecinos, niños, periodistas, cámaras de televisión, policías, políticos y curiosos entrando y saliendo. Sus abuelos, Herminia y Pepe, y su madre, Ithaisa, recuerdan con angustia aquellos borrosos días de marzo de 2007. Los primeros compases de la ausencia de Yeremi. Abarrotados de pastillas. Perdidos. "Cómo íbamos a cerrar la puerta; cómo íbamos a cerrar la puerta a mi niño; ¿y si volvía?", explica Ithaisa Suárez, de 25 años, su madre. Ya no puede ni llorar. Sólo esperar. "Es una actitud que se repite entre los familiares", explica la psicóloga Flor Bellver, "hay madres de desaparecidos hace 20 años que no han cambiado su domicilio por miedo a que si vuelven no las encuentren. Y otras que no van nunca de vacaciones. El tiempo en esas casas se ha quedado detenido".
Dos años después de su desaparición, nada ha cambiado a primera vista en casa de Yeremi. Su cuarto está tal como lo dejó. Con las mismas sábanas. "Aunque ya no huelen a él", suspira su abuela. Sus peluches. Spiderman y Winnie the Pooh. Su ropa perfectamente ordenada en el armario. "Ya no le valdrá; estará más delgado", dice Herminia mientras la acaricia. "La temporada antes de desaparecer tenía miedo por la noche y se despertaba. Pobrecito mío. ¿Qué habrá sido de él?". Detrás, la madre del niño, Ithaisa, se mueve como un espectro entre sombras. En el garaje, la moto en miniatura que le compró el abuelo y que sus primos no quieren usar. A una docena de metros, el solar ceniciento en el que se le vio por última vez. Le perdieron de vista cinco minutos. Era la hora de comer. No regresó. Todo está igual en el número 11 de la calle de Honduras. Nada es igual.
A 2.000 kilómetros del hogar de Yeremi Vargas, en Madrid, el teniente Vicente forma parte del equipo de la Guardia Civil que rastrea su desaparición. No es fácil sonsacarle en qué punto se encuentra la investigación; su idea de una entrevista es sacarle al periodista mayor información de la que él facilita. Recibe en un claustrofóbico despacho destinado a interrogatorios. Es un tipo corriente, cuarentón y psicólogo de formación. No lleva uniforme. Forma parte de la Unidad Técnica de Policía Judicial, uno de los tres departamentos de la Guardia Civil que se encargan del caso: "Nosotros hacemos un análisis estratégico de la desaparición y analizamos la información; luego está Criminalística, que trabaja científicamente para que los vestigios del lugar del crimen se puedan aportar a un tribunal, y la Unidad Central Operativa, que es la gente que actúa". En marzo de 2007, tras la desaparición de Yeremi, llegaron a desplazarse a Gran Canaria 30 agentes de la Guardia Civil. En estos largos meses han interrogado y pinchado teléfonos; comprobado coartadas; buscado coches; confeccionado listas de pederastas; visionado cámaras de seguridad; reconstruido los últimos momentos. Nada. Varios agentes siguen trabajando en el caso. Entre ellos, el teniente Vicente. Son la última esperanza de la familia de Yeremi Vargas.
-¿Son optimistas?
-Nosotros no podemos ser optimistas; somos objetivos.
-¿Pero qué cree usted?
-No es cuestión de creer o no creer. Somos objetivos. Vamos creando hipótesis y trabajamos en ellas. Pero no somos magos. Puedes pensar que hay detrás un motivo sexual o un ajuste de cuentas e investigas por ese lado. Y un día encuentras el cadáver y había sido un accidente y nadie lo había visto. Eso pasó con los niños Jonathan Vega y Donovan Párraga. Uno apareció en un descampado y otro ahogado en un pozo. Tenemos que ser objetivos. No le puedo decir si sabremos algún día qué pasó.
En el solar del número 79 de la Avenida de Aragón, en Palma de Mallorca, se alza una moderna promoción de viviendas de semilujo. En septiembre de 2007 fue derribado el decrépito edificio donde vivía Ana Eva Guasch, una profesora de 27 años que desapareció en la madrugada del 21 de octubre de 2001. No faltaba nada en su apartamento, las joyas estaban en su sitio y su coche intacto. No había movimientos en sus cuentas bancarias ni reservas de avión. La inspectora Isabel V. J. de la Unidad Central se hizo cargo del caso. Ha sido su obsesión durante estos siete años. A partir de sus pesquisas y las del Grupo de Homicidios de Baleares fue detenido dos veces un mismo sospechoso. Alguien del entorno de Ana Eva. Fue puesto en libertad por ausencia de pruebas y, al parecer, por cierta precipitación en su detención. El caso fue archivado. "Las prisas en estos casos siempre son malas; muchas veces se detiene a un sospechoso por la presión social que ejercen los medios y te cargas la investigación; con prisas no llegamos a ningún lado", dice un inspector.
Toda la información sobre el caso de Ana Eva desborda un grueso archivador de cartón sobre la mesa de la inspectora en la UDEV, en Madrid. Hay interrogatorios, fotografías, registros. Siete años de trabajo. En los que Isabel se ha ido metiendo en lo más profundo de la piel de Ana Eva Guasch. Lo ha intentado todo. Por eso, antes de que demolieran el edificio donde vivió y fue vista por última vez, la inspectora pidió derribar ella misma junto a la Policía Científica el apartamento de Ana Eva.
"No podíamos perder esa última oportunidad. Fotografiamos durante días todo el piso, cada habitación, cada rincón; lo que se veía desde sus ventanas y cómo se veía ese apartamento desde las ventanas de los edificios de enfrente. No es ninguna tontería, puede llegar a ser una prueba en un juicio de cómo era el escenario del crimen. Tiramos el falso techo; derribamos cada tabique; toda la cocina; vaciamos un pozo que había bajo la finca; las arquetas, los aljibes; excavamos en un patio; registramos con la Unidad de Subsuelo con equipos de oxígeno toda la pocería del edificio y varios antiguos locales comerciales. Cada bolsa; cada grieta; cada montón de basura. No encontramos nada. Pero yo no me olvido de Ana Eva. El caso no está cerrado. Sigo trabajando. Y la voy a encontrar".