domingo, 19 de octubre de 2008

Caso Antoine Brugerolle - Antoine, el niño olvidado

El Blog de Georges Moréas

El antiguo dueño de RG redactó un cuaderno negro sobre Sarkozy él mismo había enviado a los investigadores para investigar sobre los investigadores que investigaban sobre Besancenot. La Bolsa juega al yoyó, los comerciantes se enredan con sus pies, se silba la Marsellesa… ¡Ah sí! Aun no tenemos noticias del pequeño Antoine.

Doble rasero:

a) Una noche de mayo de 2007, el director de la PJ recibe una llamada en su teléfono móvil: “Ha desaparecido una niña…” Al día siguiente, personalidades políticas y judiciales, se encuentran in situ, seguidos por una jauría de periodistas de todos los países. El asunto es anunciado en la prensa de Europa y los Estados Unidos… Ante las cámaras, la madre dirige una petición “a los que hicieron esto”. Especialistas de Scotland Yard vienen a ayudar a los investigadores locales. En total, se movilizan 150 policías. Dos días más tarde, el director de la PJ anuncia oficialmente a los medios de comunicación: “Se trata de un secuestro.” Se establece un fondo de apoyo en Internet y ricos hombres de negocios corren en ayuda de la familia.




Era en Portugal. Madeleine McCann, la pequeña Maddie, desapareció el jueves 3 de mayo de 2007, hacia las 22 horas, mientras que sus padres cenaban con unos amigos.

b) Prácticamente a la misma hora, el jueves 11 de septiembre de 2008, Alexandrine Brugerolle de Freysinette llamó a la puerta de la policía. “Mi hijo ha desaparecido” dijo. ¡Pero esta vez! Alexandrine tiene 23 años, no tiene mucha educación, es madre soltera y trabaja como camarera en un restaurante de Issoire, una ciudad de 13.000 habitantes en el Puy-de-Dôme. Me temo que el teléfono del director de la PJ se mantuvo en silencio esa noche. El día siguiente al final de la jornada, en ausencia de un representante electo de ningún gobierno, 80 militares de la gendarmería (véase La Montagne) llegaron para ayudar a sus colegas en sus investigaciones.

Los hechos: Alexandrine y Sébastien, su novio, decidieron ir a cenar a un restaurante. No se sabe bien si a petición de Antoine (que sólo tiene 6 años y medio, pero ya muestra un cierto carácter) o si se trata de un castigo, pero el niño se queda en casa, con los dos perros. El apartamento donde vive con su madre está situado en el centro de Issoire, en el n°1 de la calle de los Hornos. El restaurante el Saigon, donde cenan Alexandrine y Sébastien, se encuentra en el 45 rue du Palais, a 3 minutos a pie.

Cuando su madre regresa, hacia las 21h30, Antoine ya no está allí. Ningún desorden, ningún signo de una entrada con fuerza.

Los investigadores piensan en la fuga. Se dice mientras que el niño habría dejado el domicilio llevándose una mochila y un paquete de galletas. Y el fiscal de Clermont-Ferrand, Juan-Yves Coquillat, no poner en marcha la Alerta-Secuestro.

Hay una constante en las desapariciones de niños o adultos, es que al principio, uno se niega siempre a pensar en lo peor. Es una realidad para la familia y es una realidad para los investigadores. Por lo tanto as investigaciones empiezan lentamente y no es hasta tiempo después que las pequeñas cosas comienzan a ser tomadas en serio. Los gendarmes coordinan sus esfuerzos. Surcan la ciudad, otros excavan los alrededores de Issoire… Se recurre a perros que “señalan” una zona de estanques. Se hace venir a un equipo de submarinistas. Hasta se hace venir un helicóptero equipado de una cámara térmica, pero debido al tiempo, sólo estaría operativo el domingo por la tarde. Durante este tiempo, los hombres descienden a las alcantarillas de Issoire. En paralelo, otro equipo realiza una investigación criminal clásica: búsqueda de huellas en el domicilio, audición de testigos, registros…

Se puede decir que se aplicó todo para encontrar a a Antoine, al menos a nivel local. Pero que es a otra parte…

La investigación: Finalmente, tres días después de la desaparición del niño, el fiscal decide abrir una investigación judicial por el secuestro de un menor de 15 años. Declara: “Cuanto más tiempo pasa, más fuerza pierde la hipótesis de la fuga y no soy muy optimista.” Pronto, la prensa se hace eco de las sospechas que pesan sobre la madre de Antoine, y añaden: “la mujer con el pelo rojo…, el provocador…, la madre soltera…, que ha estado en la cárcel…” Los calificativos están de la misma calaña para Sébastien: “las drogas…, la violencia…, pega a Antoine…” Muchos cotilleos ampliados por los sobrentendidos del fiscal.

El miércoles 24 de septiembre, Alexandrine, su compañero y seis personas de su entorno son puestos en detención preventiva. Los técnicos forenses registran el apartamento de nuevo. Se registran las paredes, el parquet es levantado, la escena es revisada bajo la luz fluorescente. La única cosa que se descubre, don pequeñas gotas de sangre, minúsculas, de un milímetro de diámetro, cerca del interruptor, en la habitación de Antoine.

Finalmente, todo el mundo es liberado excepto Sébastien que es encarcelado por otra cosa. Uno de los responsables de la investigación reconoce: “Es necesario empezar desde cero…”

La reconstrucción (bajo todas las reservas): Un mes antes del drama, Alexandrine trabajaba como camarera en el restaurante Au bon croûton, cuyo responsable era Stéphane Bourcelin. Ambos habían tenido una aventura, cuando fue contratada, en 2006. Fue ella quien rompió y contrariamente a los rumores, no se le conocían otras relaciones, hasta su relación con Sébastien, en julio de 2008, momento en que Antoine está de vacaciones con su bisabuela. En la restauración, no se conoce la jornada de 35 horas. Ella trabajaba mucho. Largas jornadas, a veces sin descanso semanal. Hacia mediados de agosto, ella enferma y su médico le prescribe una baja laboral. A Stéphane no le agrada. Ya que no puede ver más a Antoine. Y parece que le había cogido cariño al pequeño. A menudo, jugaba con él, o veían vídeos juntos. Incluso le había regalado una Playstation. Y de un golpe, se ve privado de Antoine y de su… camarera. Alexandrine y Sébastien tienen otros proyectos. Quieren casarse, fundar a una verdadera familia. Sébastien hasta prevé “reconocer” a Antoine.

Las cosas parecen arreglarse para Alexandrine y su hijo. Quizás es el final de sus problemas… Hasta esta famosa noche…

En la actualidad, se pueden reconstruir los acontecimientos con mucho menos riesgo de error que al principio. En primer lugar, los rumores según los cuales nadie habría visto al niño desde una decena de días no tienen fundamento. De hecho, dos días después de la desaparición de Antoine, los gendarmes registraron la declaración de un testigo que declaró haberle visto cuando salía del cuarto de baño.

El 13 de septiembre, un vecino oyó al niño jugando en el apartamento, sobre las 19h15. La luz de su habitación estaba encendida. Más tarde, aquella noche, le llamó la atención un coche que se detenía delante del edificio. Luego oyó pasos en la escalera. Un poco más tarde, el coche volvió a marcharse haciendo un crujido la de caja de cambios.

Antoine no salió con una pequeña mochila y un paquete de galletas, como se dijo, sino con una gran bolsa que pertenece a Sébastien. Una bolsa negra (o azul oscuro) casi tan grande como él, en la cual debió ser amontonada la ropa, ropa que después no fue encontrada en su armario. Su peluche, un pequeño gato, que siempre llevaba con él, desapareció también.

¿Entonces, qué pasó la noche del jueves 13 de septiembre? ¿La madre de Antoine despedazó a su hijo en pequeños trozos que metió después en bolsas de basura, como dijo un periódico que no nombraré?

¿O aprovechando que el niño estaba solo, alguien vino a buscarlo? ¿Con qué intenciones?

La Presidenta de Esperanzassociation, la Sra. Lydie Fontenil, quiere creer en esta posibilidad. “No hay nada realmente nuevo, me dice por teléfono, pero pequeños indicios nos permiten guardar la esperanza…” Es necesario escuchar lo que dice, ya que es una mujer de experiencia. Desde hace años está consagrada a búsqueda de niños desaparecidos. Y sabe que a veces, eso termina bien. Desde la desaparición de Antoine, con el consentimiento de la madre, abrió un blog enteramente consagrado a él. Responde a las numerosas llamadas telefónicas, presiona a “sus” voluntarios (busca nuevos), mueve su red de información, apoya a Alexandrine (véase el vídeo), etc. “perdí 6 kilos” reconoce sonriendo.



Hace algunos días, en la pequeña estación en las afueras de Paris donde tomo el RER, había un aviso de búsqueda. Este se refería a una adolescente de quince años que residía en Nantes. Yo no sé ustedes, pero yo, en la región parisiense, nunca he visto un cartel relativo a Antoine.

Es por esto que quise escribir estas líneas. Sé, que esto es sólo un blog…

Se dice que las mujeres son más sensibles que los hombres, sobre todo en lo que se refiere a un niño… Los dos Ministros directamente responsables de esta investigación son mujeres. ¿Solamente están al corriente? En cualquier caso, no han sido oídas.

Cuando una pareja de turistas fue secuestrada por piratas, cerca de Djibouti, el Presidente de la República cogió las cosas de su mano. Este mismo Presidente, cuando era Ministro de Interior había removido cielo y tierra para encontrar a la pequeña a Estelle Mouzin*.

Hace 38 días que un pequeño niño de 6 años y medio ha desaparecido - y el silencio de las personas, los que detentan el poder, es ensordecedor.

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* La joven Estelle Mouzin, de 9 años, desapareció el 2 de enero de 2003. El día siguiente, el fiscal de Meaux abría una investigación judicial y registró el SRPJ de Versalles. El pueblo fue cercado por 700 policías. Se efectuaron simultáneamente 400 registros. “Se revisaron” todas las comunicaciones telefónicas (15.000) en el momento de los hechos. Vía Interpol, se solicitaron a todos los países que utilizaran los satélites. El plan de Alerta para Secuestros no existía en aquella época, sin embargo el cartel rojo con la fotografía de la pequeña niña podía encontrarse en toda Francia, y más allá. Desgraciadamente en vano. Estelle nunca fue encontrada, pero al menos, se utilizaron todos los medios.

Traducción de Mercedes