lunes, 17 de noviembre de 2008

Caso Madeleine McCann - Gran Bretaña preparada para conocer una nueva perspectiva del misterio de Madeleine McCann

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i On Global Trends

El Independent on Sunday informa, se espera que Maddie: La Verdad de la Mentira sea publicado en el Reino Unido. La publicación sigue con el gran éxito en Europa, donde a pesar de las amenazas legales de costumbre por parte de los McCann, el libro ha sido publicado sin dificultad, sin deficiencias y libre de interferencias de los demás implicados.

El libro está escrito por Gonçalo Amaral, el detective portugués que dirigió la investigación sobre la desaparición de Madeleine McCann.

Amaral –al igual que Jenny Harper, el detective previamente a cargo de la investigación del Hospicio de Jersey – ha sido objeto de un intenso ataque por parte de los medios y dirigentes británicos, ávidos de destruir su credibilidad. El libro contiene hechos sobre la investigación que han sido omitidos por la prensa británica.

Desde el momento en que Madeleine (que fue puesta bajo protección judicial por sus padres poco después del supuesto secuestro) fue tardíamente denunciada como desaparecida, se implementó una estrategia global. El componente clave de esa estrategia era, y todavía es, la prevención de la disponibilidad al público británico de cualquier información que pudiera mostrar a los McCann bajo un halo negativo.

Es difícil imaginar a dos personas que tomaron una decisión consciente de dejar repetidamente a tres bebés sin atención noche tras noche siendo mostrados bajo cualquier otra cosa que sea un halo negativo, pero gracias a la interferencia de varias partes, los McCann se convirtieron inadecuadamente como ejemplo de responsabilidad parental.

Otro componente clave de la estrategia global del Equipo McCann es desacreditar a cualquier persona o medio que intente publicar un punto de vista que no encaje en la agenda de los McCann o en la de sus principales patrocinadores. “Monos de feria” que surgieron para atacar a personas y medios nuevos y tradicionales que osaran hablar. Robert Murat fue denigrado y humillado, mientras el Sr. Amaral, un experimentado y altamente considerado detective es retratado como un matón vicioso y borracho. Incluso dos perros altamente considerados y asegurados se convirtieron en víctimas de una campaña de difamación/descrédito.

Los compañeros del Sr. Amaral también fueron atacados. La policía portuguesa fue pintada como vaga, incompetente e indiferente a la difícil situación de los McCann. Fueron objeto de abuso racial por gente como Tony Parsons, un hombre que a pesar de su falta de credenciales periodísticas genuinas, de algún modo consiguió convencer a alguien con un ojo en las cifras de tirada, que él podría poner juntas dos palabras que podrían tener sentido para alguien con la misma perspectiva disfuncional y anticuada como la suya.

Por lo menos la policía portuguesa y las autoridades no ha sido responsables de la bien conocida y trágica situación de varios niños abandonados por la policía y abandonados por los municipios y los servicios sociales – esa mancha negra se la lleva el Reino Unido, como lo hace tan frecuentemente a pesar de décadas de promesas de que “esto nunca volverá a ocurrir”.

En breve –todo el mundo será de dudosa reputación, corrupto, negligente o un bicho raro- excepto por supuesto aquellos que salieron a beber y cenar mientras tres vulnerables bebés fueron dejados a su propia suerte. En lugar de esto ellos se convirtieron en héroes mediáticos –celebrados en los premios policiales, les dio una palmada en la espalda el ex Fiscal General de los Estados Unidos caído en desgracia, y bien recibidos por euro diputados ansiosos de escuchar su experto punto de vista sobre la protección infantil- un problema que los McCann admitieron no conocer con anterioridad –a pesar de su tan cacareada ocupación como médicos. La repentina aparición de una conveniente conciencia cívica puede ser una gran ayuda en cualquier campaña de protección de la imagen.

Informes que forman parte del sumario de dos amigos de Kate McCann alegando conversaciones inapropiadas entre Gerry McCann el padre de la niña concebida por IVF Madeleine y David Payne, un miembro clave de los Tapas Nueve, se quedó sin ver la luz en los medios británicos. Así como las afirmaciones relativas a una conducta poco ética e ilegal de Método 3, la tan nombrada agencia de detectives privados, contratada por los McCann, que juntamente con las otras dos agencias que contrataron, no han conseguido encontrarla.

De hecho, todo lo que han conseguido es dejar una sucesión de familias hostigadas y angustiadas a su paso. Incluso fueron desacreditados por los medios británicos. Una familia inocente con sus hijos fueron presentados como pobres, desaliñados y viviendo en chabolas –todo por la irresponsabilidad y acciones potencialmente ilegales de dos típicos turistas en el extranjero con su actitud, “No importan los críos – ¿dónde está el bar?”

Medios europeos de toda credibilidad informando sobre interferencias externas dinamitando la investigación y afirmaciones de “topos” cerca del caso, son convenientemente ignorados por las publicaciones británicas que normalmente estarían dándose empujones para ser los primeros en publicar semejantes datos. Muchas otras noticias que bien valían una investigación mediática más profunda tampoco han sido dadas por los medios británicos y los gustos de The Guardian’s Roy Greenslade, un apologista McCann con pretensiones de superioridad moral, piadoso, que no tiene una sola palabra contra dos personas cuyos actos serían altamente criticados en cualquier otro lugar.

El Sr. Amaral está contento porque su libro va a ser publicado en el Reino Unido. Dice certeramente “la gente puede formarse su propia opinión sin la manipulación que hemos visto antes”.

Esa frase es la clave de esta tragedia. La suerte de Madeleine McCann dejó pronto de ser el centro de atención. Las reputaciones y otros factores se convirtieron en la preocupación más importante. Se hicieron llamadas, se pidieron favores (tal como ha admitido uno de los miembros de la familia McCann).

El Sr. Amaral puede estar contento pero por supuesto los McCann no lo están.

Lo último que Kate y Gerry (el hombre cuya cara pública es muy diferente a la realidad), quieren es que este libro sea publicado en suelo británico. Una tierra donde siglos de viejas tradiciones reconocen a aquellos con un estatus social apropiado, un grado de protección no extendido a los menos favorecidos pero igualmente irresponsables e indeseables miembros de la sociedad.

Sin duda los McCann están furiosos porque la gente pueda leer el libro y empezar a hacer preguntas incontestables y previamente prohibidas. Entonces nuevamente, los McCann están constantemente furiosos e indignados sobre esto, lo otro y lo de más allá si sus reputaciones están en peligro de ser empañadas. Irónicamente, raramente podrás oír que están furiosos, enfadados o indignados por lo que podría haberle ocurrido a Madeleine. Personalmente, creo que palabras dañinas de los demás serían el menor de los problemas de cualquier padre de un niño desaparecido. Normalmente puedes encontrarlos buscando activamente hasta el punto de la extenuación y ruptura familiar.

Por otra parte los McCann, no dejan una sola piedra sin mover en su búsqueda de más dinero para ingresar en un controvertido y cuestionable fondo que hasta el momento solo ha beneficiado a los McCann –y un montón de agencias de detectives cuyas credenciales empresariales e idoneidad no fueron comprobadas en absoluto por supuestos patrocinadores inteligentes y de éxito.

Por lo menos los McCann han conseguido evitar cualquier turbio inconveniente rehusando implicarse directamente en la búsqueda de esa hija a la que fallaron. Su estrategia global para la búsqueda, ha implicado el contratar a agencias sin experiencia demostrada en la localización de personas desaparecidas; imprimir carteles de la criatura más reconocida en el mundo; rehusar tomar parte en la reconstrucción de la noche en que Madeleine desapareció; correr diariamente por la playa o precipicios; recoger a los amiguetes en el aeropuerto de Portugal y mantener unas felices vacaciones (por lo menos hasta que despegaron de ese país del que habían jurado no abandonar sin Madeleine, tan pronto como la policía los soltó del interrogatorio).

Clarence Mitchell por supuesto fue rápido respondiendo a las noticias de que un público británico bien entrenado puede tener acceso a una perspectiva no establecida del misterio de Madeleine McCann.

“Los abogados de Kate y Gerry han estado atentos a lo que ha estado afirmando el Sr. Amaral durante algún tiempo. Lo que ha dicho y escrito antes de este momento es altamente difamante. Si elige publicar lo dicho en el Reino Unido esa palabras serán estudiadas con intenso cuidado y no dudarán en actuar si lo consideran difamante.”

Los McCann ha estado mucho más locuaces sobre el potencial pérdida de sus supuestas reputaciones de lo que lo han sido sobre la pérdida de esa hija que ellos afirman han querido tanto, pero no lo suficiente como para asegurar su seguridad y bienestar.

Te hace pensar en lo que los McCann y sus otros compañeros de mesa estarán preparados para hacer para proteger sus reputaciones.

Publicado por Mike Hitchen

Traducción de Mercedes

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