martes, 10 de mayo de 2011

Caso Madeleine McCann – Rompí una cama por la furia hacia los policías

La traducción de este artículo tiene como ÚNICA finalidad promocionar el libro de la Sra. McCann en España, algo que estamos seguras ella agradecerá. Somos plenamente conscientes que necesitan ese dinero para continuar con la “búsqueda”. Por lo que parece no se pueden utilizar las imágenes originales publicadas en The Sun así que  hemos utilizado otras que han sido publicadas con anterioridad. Artículo sin incidir para no "influenciar" en la opinión pública.





Por ANTONELLA LAZZERI y OLIVER HARVEY

09 Mayo 2011

Kate McCann cuenta hoy cómo destrozó una cama al patearla furiosa después del primer día de caótica búsqueda policial por su hija secuestrada Madeleine.

La mamá, 43 años, se vino abajo con la frustración por la falta de acción durante las primeras horas tras la desaparición de Madeleine, tres años, en Portugal.

En su desgarrador nuevo libro – publicado por capítulos durante toda esta semana en The Sun – Kate también habla de su conmoción e indignación cuando más tarde la policía portuguesa la constituyó a ella y su marido Gerry, 42 años, sospechosos:

“Tan pronto como se hizo de día Gerry y yo reanudamos nuestra búsqueda. Saltamos sobre muros y hurgamos entre la maleza. Buscamos en cunetas y agujeros.

Lo más sorprendente es que estábamos completamente solos. Nadie más, al parecer, estaba buscando a Madeleine.

No parecía haber mucho sentimiento de urgencia.

Según el expediente de la Policía Judiciaria, se trajeron dos perros patrulla a Praia da Luz a las 2h00 del 4 de mayo y cuatro perros búsqueda-rescate a las 8h00. Los perros rastreadores no salieron hasta las 23h00.



No hubo investigaciones casa por casa.

Eran sobre las 10h00 cuando apareció una pareja de oficiales de la PJ para llevarnos a nosotros y nuestros amigos a la comisaría de Portimão.

Estaba horrorizada por el trato que recibimos. Los oficiales pasaron junto a nosotros como si nos estuviésemos ahí. Nadie preguntó si estábamos bien. Nuestra hija había sido robada y me sentí como si no existiera.

Eran más de las 14h00 en la comisaría de Portimão cuando fui entrevistada.

Mientras João Carlos, un detective portugués, me conducía escaleras arriba, yo pregunté si tenía hijos. Me dijo que no. “Pero no se preocupe. Encontraremos a su hija.” Eso es exactamente lo que yo anhelaba oír.

Ya eran las 19h30 cuando uno de los oficiales de policía nos sacaba de la comisaría. A los diez o quince minutos de viaje, el oficial recibió una llamada de la comisaría. De repente giró el coche y nos condujo a 120 mph (Inciso: 193 Km/h) de regreso a Portimão.

¿Habían encontrado a Madeleine? ¿Estaba viva? ¿Estaba muerta? Yo lloraba histérica y rezaba por todo lo que valía.

De vuelta en la comisaria alguien nos mostró una fotografía de una cámara de vigilancia de una niña rubia con una mujer en la tienda de una gasolinera. Nos preguntaron si la niña era Madeleine. No era. Nos mandaron de vuelta, devastados.”

Cuatro meses después, los doctores Kate, 43 años y Gerry, 42, aun estaban en Portugal. Ella recuerda con horror cómo supo que la policía los había convertido en sospechosos principales.

El 2 de agosto dejaba a Sean y Amelie en el toddler club y recibí una llamada de Gerry. La policía quería venir a las 10h00. Algo que ver con los forenses.

Insertan artículo anterior desde el párrafo anterior al párrafo siguiente

Un testigo afirmó haber visto a Gerry a mí transportando una bolsa negra grande y actuando sospechosamente. Esto era una tontería absoluta.

Viernes, 7 de septiembre. Después de dos míseras horas de sueño nos levantamos y preparamos para afrontar el día.

En la calle que conducía a la comisaría había nuevamente una multitud de prensa y curiosos.

Carlos me había aconsejado que no respondiera ninguna de las preguntas que me plantearan. Me explicó que era mi derecho como arguida y la opción más segura. Cualquier respuesta que diera podría implicarme sin querer de algún modo.

Comenzaron. ¿Qué vio y oyó después de entrar en el apartamento 5A a las 22h00 del 3 de mayo de 2007? ¿Quién llamó a la policía? ¿Quién contactó con los medios de comunicación?

En esta ocasión Ricardo Paiva jugó un papel más prominente en el interrogatorio, dándome su perorata sobre los perros. “Estos perros tienen una tasa de éxito del 100 por cien”, me dijo.

“Doscientos casos y nunca han fallado.” Yo simplemente le miraba, incapaz de ocultar mi desprecio. Estos perros nunca antes habían sido utilizados en Portugal y él sabía poco más que yo sobre ellos.

Ricardo puso en marcha un reproductor de vídeo. Vi a los perros entrando en el apartamento 5A, por separado, con el adiestrador.

Cada perro corrió por el apartamento, saltando sobre las camas, en el armario, en general oliéndolo todo bien.

En un punto, el adiestrador dirigió a los perros detrás del sofá de la sala de estar, cerca de las cortinas. Llamó a los perros para que investigaran este lugar.

Esto no es exactamente lo que yo llamaría ciencia.

La película continuó. Ahora estábamos en un garaje donde se encontraban estacionados unos ochos coches, incluido nuestro Renault Scenic.

Era difícil de pasar por alto. Las ventanas estaban empapeladas con fotografías de Madeleine. Uno de los perros pasó de largo nuestro coche, nariz al aire, dirigiéndose hacia el vehículo siguiente.

El adiestrador se detuvo junto al Renault y llamó al perro. Obedeció, volviendo junto a él, pero volvió a marcharse. El adiestrador ordenó al perro volver varias veces y lo dirigió a ciertas partes del vehículo antes de finalmente diera la alerta ladrando.

Cada vez que el perro daba una señal, Ricardo pausaba el vídeo y me informaba que se había encontrado sangre en este lugar y que el ADN de la muestra coincidía con el Madeleine.

Me miraba fijamente y me pedía que se lo explicara. Estas fueron las únicas veces que no respondí con un “Sin comentarios.”

En lugar de eso dije que no podía explicarlo, pero tampoco podía él.

Más adelante cuando investigaba sobre las pruebas de los perros pisteros, Gerry descubrió que pueden atribuirse falsas alertas a señales conscientes o no del adiestrador. Supimos después que en su informe escrito, el adiestrador enfatizó que tales alertas no son fiables sin pruebas que las corroboren.

Cuando salía de la sala de interrogatorios a las 15h15, Gerry iba de camino a Portimão para su interrogatorio. Al igual que yo, fue declarado oficialmente arguido al comienzo de la reunión”

© Kate McCann 2011. Extraído de MADELEINE por Kate McCann, que sera publicado por Bantam Press el 12 de mayo al precio de £20

© Traducción de Mercedes

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