miércoles, 23 de diciembre de 2009

Caso Madeleine McCann – Matrimonio McCann se defiende de los ataques del ex inspector de la PJ

24 Horas - Edición Impresa

Padres de Maddie escriben una carta abierta a Gonçalo Amaral

 Fotografía tomada 9 días después de la desaparición Madeleine. Día de su cuarto cumpleaños.

Al considerar que las noticias que han sido publicadas durante los últimos días sobre los procesos civiles que nos enfrentan a Gonçalo Amaral contienen tergiversaciones de la verdad o interpretaciones de la ley vigente en Portugal contrarios a los derechos fundamentales previstos en la Constitución, entendemos que debemos clarificar las siguientes cuestiones:

1. Libertad de expresión y el derecho al respeto y buen nombre

La libertad de expresión es un derecho fundamental previsto en la Constitución de la República Portuguesa. Aunque también lo son, independientemente de la nacionalidad, el derecho al trato justo y al acceso al derecho y los tribunales, a la integridad moral, al buen nombre y reputación, la prohibición del carácter perpetuo de las penas y la presunción de inocencia hasta dictada sentencia penal en un juzgado. También lo es el derecho de resistencia a agresiones ilegítimas. Como lo es el, sobretodo, el derecho a la vida. (Inciso: Madeleine Beth McCann tenía derecho a: La protección y salvaguarda de sus padres. A que sus padres y amigos no mintieran en las declaraciones dadas oficialmente a la policía. A que sus padres solicitaran la reapertura de la investigación. A que sus padres y amigos volvieran a Portugal para participar en la reconstitución de los hechos. A que sus padres pusieran todos los medios a su alcance para contratar “a los mejores detectives” para buscarla).

Las restricciones a todos estos derechos, dice la Constitución, solo podrán existir, para salvaguardar derechos fundamentales. (Inciso: Como lo es la Libertad de Expresión, Información y Opinión)

Preguntamos, entonces, a cualquier ciudadano que nos lea, si entiende que nosotros, que no estamos acusados de ningún delito, y que fuimos exculpados por un despacho que concluye que, de la investigación coordinada en su momento crucial por Gonçalo Amaral, “no se consiguió ningún elemento probatorio que permita a un hombre medio, a la luz de los criterios de la lógica, de la normalidad y de las reglas generales de experiencia, formular ninguna conclusión lúcida, sensata, seria y honesta sobre las circunstancias en que se produjo la retirada de la niña del apartamento, (si viva, si muerta, si muerta por homicido negligente o por homicidio doloso, si objeto de rapto dirigido o de oportunidad), ni enunciar, siquiera un pronóstico consistente sobre su destino e incluso -lo más dramático- saber si aun está viva o si está muerta, como parece más probable”, ¿tenemos o no el derecho a ser dejados en paz, a ver preservada nuestra vida, nuestro nombre y, sobre todo, la búsqueda para encontrar a nuestra hija, cuyo derecho a la vida, al amparo de la Constitución portuguesa, es inviolable? (Inciso: Los párrafos en rojo no constan en el artículo original pero sí en el sumario: Volumen XVII - Página 4.647. Quizás deberíamos preguntarles a los perros Gerry…)

A tenor de este despacho, responsabilidad de dos magistrados, donde el libro del Dr. Amaral es objetivamente condenado, incluso antes de ser publicado, ¿podemos decir que las conclusiones de este libro son lógicas, normales, lúcidas, sensatas, serias u honestas? ¿Deben ser protegidas por la ley y por los tribunales? (Inciso: ¿objetivamente condenado? Sra. Duarte, estoy segura que lo puede hacer mejor).

¿Aportó el libro, alguna ventaja o impulso a la investigación sobre la desaparición de nuestra hija? ¿O solo enriqueció al autor, editores, asesores, comentaristas y a quien le dio voz? (Inciso: ¿Aportaron algo a la investigación Método 3, Oakley International y más recientemente Dave Edgar & Company? ¿Aportó algo a la investigación las 100.000 libras presuntamente pagadas por traducir el sumario?)

Estamos seguros de que no será difícil comprender la dimensión de nuestra herida abierta. Pedimos que cada uno se ponga en nuestro caso. (Inciso: Eso es imposible. Seguramente ninguno de nosotros hubiese dejado solos a sus hijos para irnos de cena con los amigos, ninguno de nosotros hubiese mentido a la policía, todos nosotros hubiésemos vuelto a Portugal para colaborar en una reconstitución oficial de los hechos)

Por eso tenemos el derecho de oponernos a las agresiones a las que ininterrumpidamente hemos sido sujetos, ante los tribunales, cuyas decisiones son tomadas soberana y libremente.

Lo que venga después, sea a nuestro favor o en nuestra contra, no es censura o beneficio indebido, será apenas el resultado de la ponderación libre de las normas democráticas y de derechos fundamentales a las que tanto nosotros como el autor del libro estamos sujetos.

2. La decisión cautelar

La decisión cautelar de aprehensión del libro tiene ya dos sellos judiciales y puede y debe ser divulgada, ya que interesa a todos los ciudadanos que, en nombre de la libertad de expresión, corren el riesgo de llegar a ser públicamente acusados de por vida, después de haber sido exonerados por los tribunales. (Inciso: Hace unos párrafos fuisteis “exonerados” por un despacho. Repito, no habéis sido exonerados de nada. Sois sospechosos oficiales de la desaparición de vuestra hija. La policía, a quienes pusisteis personalmente todas las trabas posibles para llevar a cabo la investigación, hecho demostrado a través de vuestras propias mentiras e incoherencias, no consiguió reunir, de momento, pruebas suficientes para avanzar con una acusación formal). No vendemos esa decisión en ninguna parte, al contrario del autor del libro, por lo menos hasta la suspensión del mismo, al igual que nuestras conversaciones con los periodistas, sean formales o informales, no suceden a cambio de compensaciones económicas, contrariamente también a Gonçalo Amaral que, en cuanto puede, lo hace o intenta hacerlo. (Inciso: Tergiversación, los McCann no cobran, el dinero es ingresado en “el fondo”. Por otra parte ¿pueden demostrar que el Sr. Amaral ha cobrado por las entrevistas concedidas?).

3. Asfixia económica

Gonçalo Amaral, a finales de septiembre de 2009, cuando solicitó al Estado que asumiera, a través de los impuestos de los portugueses, el pago de sus costas procesales en todas las iniciativas llevadas a cabo por nosotros contra él, declaró que no poseía bienes inmuebles ni sociedades y que solo su esposa poseía un automóvil.

Aunque la verdad es que, en ese momento, al igual que ahora, era propietario de una vivienda desde hace siete años y había constituido una sociedad unipersonal hace casi un año, además de haber comprado, según dice por 40.000 euros, el ya célebre Jaguar, que registró a nombre de esta sociedad, creada con el capital social de 5.000 euros.

Esa vivienda estaba embargada, desde 2005, por António de Sousa Amaral, se cree que es un familiar suyo, estando además embargada dos veces, tanto por Hacienda, en 2006, por deudas de impuestos diversos, como por el Banco Espírito Santo, que instauró contra él la ejecución diligenciada con el nº 969/07 por la Sala 3ª del Tribunal Judicial de Olhão, por falta de pago del préstamo.

El último registro de los gravámenes sobre su vivienda data de 19 de mayo de 2008, precisamente un año antes de la compra del Jaguar. Todos estos registros son públicos y pueden ser consultados en los Registros de la Propiedad, Comercial y de Tráfico. (Inciso: ¿Podrían presentarnos ustedes unas cuentas “detalladas” del fondo creado para la búsqueda? ¿No pagó ese fondo dos plazos de vuestra hipoteca? ¿No está pagando ese fondo a bufetes de abogados, empresas de imagen y portavoces? ¿Han presentado ustedes una demanda contra el detective que, presuntamente, estafó al fondo 500.000 libras, ya que este hecho bien podría haber “entorpecido la búsqueda”? ¿Podrían explicarme, por favor, en qué benefició todo este gasto, que representa más del 80% del total donado, a la búsqueda privada? Gracias.)

La falta de pago a los acreedores no resulta, pues, de nuestra actividad judicial, que, hasta ahora, no vio embargado, en su beneficio, ningún bien que, antes, no estuviera ya comprometido, ni ninguna cuantía de la que Gonçalo Amaral fuese beneficiario. El fisco, su familia y la banca se encargaron de eso antes. (Inciso: Todo esto tendrán la oportunidad de demostrarlo en el tribunal. No solo eso, también tendrán que demostrar que Gonçalo Amaral solo escribió el libro “planteando una teoría imposible” para lucrarse como pretenden hacer ver aquí. El respeto al honor y buen nombre, también protege al Sr. Amaral).

4. Costas judiciales

Gonçalo Amaral dice que las costas a pagar por la acción civil, donde se pide su condenación al pago de una indemnización, ascienden a casi 30.000 euros y que antes tiene que pagarlos y solo después puede contestar la acción.

Desde luego, al considerar este montante, está asumiendo que perderá la acción, ya que solo en ese caso es cuando tendría que pagar la tasa judicial exigible. Por otra parte, no solo ha contestado ya, sino que no ha pagado nada, por haber solicitado apoyo al Estado, como ya se dijo. Si tuviera que pagar, pagaría, para poder contestar ese proceso, apenas un importe máximo de 2.040 euros o, mínimo, de 1.530 euros, dependiendo solo de cómo su abogado lo comunique al tribunal. Para confirmar estos importes por favor consulten, por ejemplo, (Costas Procesales Portuguesas - Páginas 13 y 14 PDF).

5. ¿Por qué es de máxima relevancia responder a las sucesivas provocaciones que Gonçalo Amaral profiere públicamente?

Independientemente de todas las cuestiones que puedan ser levantadas en cuanto a la mala conducción de la investigación, cuando Gonçalo Amaral era responsable de ella, hay una niña inocente desaparecida. (Inciso: Estoy segura que podrán demostrar en el tribunal que existió una “mala conducción” de la investigación “imputable” al Sr. Amaral y no a las mentiras de los McCann y sus amigos).

Es por ella que estamos empeñados en reponer el frágil equilibrio que nos permita tener condiciones para encontrarla, abriendo, con gran esfuerzo y mucho coste, el camino al descubrimiento de nuevos indicios para reencontrarnos con nuestra hija. (Inciso: ¿nuevos indicios? Y ¿cuáles son los indicios existentes?).

Nuestra hija sigue desaparecida y necesita la ayuda de todos.

Nosotros y sus hermanos, Sean y Amelie, sentimos mucho su falta, mucho más de lo que la palabras pueden describir.

Se aproxima el tiempo de la Familia y nosotros vamos a pasar otra Navidad sin nuestra Madeleine. Por eso, os pedimos una vez más ayuda: cualquier persona en Portugal que tenga alguna información sobre la desaparición de Madeleine McCann puede contactar a través del teléfono 800814028, o en el Apartado 14196/EC 5 de Octubre, 1064-003 Lisboa, Portugal, o a través del e-mail investigation@findmadeleine.com o incluso a través de la Web www.findmadeleine.com (inglés) o la Web www.procuremadeleine.com.pt (portugués).

Gerry McCann y Kate McCann

Traducción de Mercedes