martes, 7 de abril de 2009

Caso República Bananera - Un día de Arresto, Mentiras y Acoso

El Blog del Senador Stuart

REPÚBLICA BANANERA

Listo para empezar


Un día de Arresto, Mentiras y Acoso

Es muy temprano el martes por la mañana

Estoy intentando explicar, brevemente, dado lo cansado que estoy, lo que ocurrió este pasado lunes.

Al “Estilo Jersey”

Todo lo que puedo hacer por el momento es ofrecerle una breve narración. Con un poco de información básica.

Yo, y todas las personas con las que he estado trabajando con respecto al Desastre del Abuso Infantil de Jersey, conocen –todos demasiado bien- el entorno totalmente corrupto, retrógrado y Kafkiano al que nos enfrentamos en Jersey.

Nos enfrentamos con una gran variedad de corrupción –arraigada y prácticamente indiscutible- en este pequeño feudo regido por una élite que se ha vuelto loca a fuerza de cero cuestionamientos a sus abusos de poder a lo largo de los siglos.

Un estado de las cosas con el que Jack Straw parece estar totalmente conforme.

La inevitable desintegración de la credibilidad de la oligarquía de Jersey ha sido provocada por el desastre del abuso infantil de Jersey.

Y es ese tema –entre otros- por el que he estado luchando por hacer público; luchando en nombre del conjunto de mis electores destrozados y abusados y que han sido repetidamente traicionados durante décadas por la “autoridad” de Jersey.

Y por si fuese necesaria alguna prueba más de cuán retrogrado y corrupto es el “sistema” en Jersey – llegamos a lo que Bill Bailhace representó contra mi hoy.

Estoy contento de poder decir, bajo juramento cuando fuese necesario, que todo lo que he hecho como político – especialmente en el contexto del Desastre del Abuso Infantil de Jersey ha sido en interés del público.

E –indicador de cómo es el poder corrupto y retrógrado en Jersey- soy yo quien sufre el peso del descontento de la oligarquía.

Hoy, a las 9h00, salí de mi casa para ir a mi coche para coger mi iPod.

Había dado quizás tres pasos cuando cuatro coches sin rotular de la policía cayeron sobre mí, con un total de unos ochos oficiales depolicía.

En una escena algo así como sacada de un programa de televisión de policías y ladrones en Nueva York, fue rodeado, un policía me agarró del brazo y me dijo que estaba bajo arresto.

No había planeado marcharme de casa ese día, así que ni siquiera me había duchado, afeitado o puesto ropa bonita aun. Solo iba a coger mi iPod.

Obviamente, los policías habían estado planeando esto durante algunas semanas y en esta ocasión concreta, habían –por razones que explicaré después- estado esperando en la puerta de mi casa hasta que yo saliera a la calle.

Tan pronto salí por la puerta y la multitud de policías cayeron sobre mí como si yo fuese un terrorista o un traficante.

Supe, inmediatamente, lo que estaba ocurriendo.

El policía al mando me cogió por el brazo y me dijo que estaba bajo arresto; yo pregunté por qué y él me dijo que por un delito contra la protección de datos.

Le pregunté quién había autorizado esta acción.

No me respondió.

Él y sus colegas afirmaron que me llevaban detenido a la comisaría de policía.

Mal vestido, pregunté si podía, por lo menos, coger una camiseta limpia.

Cuatro de los policía me metieron rápidamente dentro de casa para que pudiera coger una camiseta limpia.

En ese momento pedí al policía al mando una copia de la orden de registro.

Al principio dijo, “sí” –pero pasado medio segundo- después de medio haber ido hacia el bolsillo de su chaqueta, dijo “no, en realidad, se la daremos cuando lleguemos a comisaría”.

De hecho, no fue emitida ninguna orden de registro y consecuentemente no me fue entregada nunca tal orden de registro.

Fui llevado rápidamente de casa y metido en un coche de policía sin rotular. Yo quería hacer una llamada de teléfono con mi móvil, pero me lo retiraron y no me permitieron usarlo.

Mientras era conducido a la comisaría de policía, empezó el registro de mi casa realizado por un ejército de oficiales de policía, como si fuera un terrorista o traficante.

Deben destacarse dos puntos.

El hecho de arrestarme de un modo pseudo-urgente simplemente fue un abuso de poder, un abuso del procedimiento y una inequívoca violación de mis derechos humanos garantizados en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Tal como se dejó claro a la policía –a priori- algunos meses antes, yo hubiese estado contento de acudir a la comisaría de policía de forma voluntaria, si la policía hubiese considerado que tenía necesidad de interrogarme.

El ofrecimiento fue ignorado.

Y en segundo lugar, el registro de mi casa del modo descrito simplemente fue ilegal y un acto delictivo.

Así que me llevaron a la comisaría de policía y fui sometido a los procedimientos comunes de admisión de delincuentes sospechosos.

Pregunté si podía hacer mi llamada.

Fui –y esto fue grabado- informado que no podía hacer una llamada de teléfono. En su lugar, si le daba al oficial de admisión un nombre, ellos “llamarían a la persona por mi”.

En esas circunstancias, el nombre que les pedía que telefonearan fue un periodista del Jersey Evening Post.

Pensé que lo mejor que podía hacer desde el punto de vista del interés público, era asegurarme de que se sabía que la oligarquía había empezado deteniendo a políticos anti-clase dirigente y estaban registrando sus casas.

Me retiraron mis pertenencias –teléfono móvil, billetera, etc.- y me dejaron solamente con la ropa que llevaba puesta, aunque en ese momento, me quitaron el cinturón, así que tuvo que andar por allí sujetándome los pantalones.

Fui retenido bajo arresto en la comisaría de policía durante aproximadamente siete horas –de las aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos fueron de interrogatorio, el tiempo restante estuve encerrado en una pequeña celda de detención en el sótano.

Debo dar las gracias a Hiren Mistry y al abogado Philip Sinel, quienes plantaron sus trabajos para ayudarme.

Durante el interrogatorio, respondía “sin comentarios” a todas las preguntas que me hicieron.

Diablos –pensé que si era bueno suficiente para un ex poli violador de niños como Danny Wherry- entones debería estar OK para mí.

A pesar de las reiteradas peticiones, no me facilitaron el “libro de registro” en el que se supone detallan todo lo que es confiscado de mi casa durante un día de intensa búsqueda

De hecho, mientras pasaba el tiempo en mi solitaria celda – las excusas para no darme el libro de registro se ampliaron.

Llegó el momento en que me dijeron que me dejarían una copia en mi casa, para poder verla si, y cuando, me pusieran en libertad.

Fui puesto en libertad – pero no se ha dejado en mi casa ningún detalles sobre los objetos confiscados en mi casa.

Le solicité a los oficiales de policía que si iba a ser retenido toda la noche, si podía ser en La Moye, la prisión de Jersey, mejor que en el calabozo – ya que tengo a muchos de mis electores supervivientes de los abusos allí, y necesitaba volver a verlos.

Bien, con esto quiero decir que, ya que es dinero de los contribuyentes – uno debería maximizar la eficacia.

Cuando fui puesto en libertad, no se me permitió salir por la puerta principal, porque había algunos medios de Jersey allí y los polis querían intentar minimizar el daño de RP, así que me echaron, aun sujetándome los pantalones y portando mis pertenencias embolsadas, por la entrada de los furgones.

Pero afortunadamente, los medios sabían este truco y me grabaron saliendo por la puerta y caminando hacia el aparcamiento.

Saludé a los periodistas y les di mi versión de los hechos.

Durante todas las horas que estuve encerrado en una celda sin ventana, ni ventilación, había una mariquita atrapada conmigo. Fue capaz de cogerla en un vaso de papel para sacarla conmigo y soltarla en la hierba.

Sin duda, los demás y yo, tendremos mucho sobre lo que escribir durante los próximos días, así que no entraré en detalles ahora.

Solo reflexionar sobre estos puntos.

He sido objeto de una redada de la policía, arrestado y sometido a un registro domiciliario.

He sido encerrado en una celda durante 7 horas.

La policía me mintió en varias ocasiones.

Se me negaron mis Derechos.

En un principio me dijeron que tenían una orden de registro –después dijeron que no me la enseñarían en el momento de la detención, sino al llegar a la comisaría de policía.

Por el momento dicha orden de registro no me ha sido enseñada – mucho menos dejado una copia en mi casa.

También pregunté en varias ocasiones la identidad y jerarquía de aquellos que habían autorizado esta acción contra mí.

Me dijeron que me proporcionarían esos datos – pero durante los hechos, no se me entregaron.

Cuando fui detenido, dije que quería hacer una llamada de teléfono.

Me dijeron que no tenía derecho a una llamada.

En la admisión de los calabozos, repetí mi solicitud de hacer una llamada.

Los polis dijeron que no podía – y que si les daba el número de teléfono de la persona con la que quería contactar, ellos harían la llamada en mi nombre.

Solo después de unas cuatro horas más tarde, se dio cuenta un policía que tenía derecho de hacer una llamada personal, así que llamé a Ben Queree, un periodista del Evenging Post.

Mientras le explicaba lo que había ocurrido, el policía de servicio se iba agitando cada vez más y empezó a presionarme de forma bastante inapropiada para que terminase la llamada.

La llamada fue cortada mientras le explicaba a Ben Queree que si me mantenían detenido toda la noche, quería que fuese en la cárcel.

El poli perdió la paciencia en este punto y dijo “esto es absurdo”, y me requirió que finalizase la llamada.

Sobre una hora más tarde después de otro encierro, simplemente me dijeron que me podía marchar.

En este punto tuvieron lugar varios sucesos extraños.

Nuevamente, me dijeron que me darían una copia de los objetos confiscados pero no se me entregó dicho documento.

Pregunté cuándo iba a ser acusado – o declarado libre de sospecha.

Me dijeron que “permanecería bajo investigación” – efectivamente e indefinidamente.

Curiosamente –dadas todas las advertencias e interrogatorios a los que me sometieron- les llevó menos de 60 segundos o así decirme que estaba bajo investigación y bajo caución, por “acoso” – gente malvada como Bill Bailhache, Michael Birt, asesinos psicópatas, violadores de niños –ex policías entre ellos- y una variedad de personajes que han pervertido el curso de la justicia mediante el encubrimiento de tales crímenes.

Así que permíteme resumir los hechos del día en el feliz y soleado Jersey.

Soy el único político intentando hacer públicas décadas de abuso infantil

A mi pesar, salí de mi casa esta mañana y fui arrestado inmediatamente por un grupo de ocho polis en cuatro coches de la policía sin rotular.

Los citados polis me mintieron al afirmar que tenían una orden de registro. Citando solo horas más tarde algún artículo del procedimiento de arresto policial que está diseñado para permitir registros de emergencia en una propiedad.

A pesar de todo os policías de Jersey llevan a cabo un registro de mi casa manifiestamente más allá de su poder y criminal – llevándose ilegalmente mis pertenencias.

Al hacerlo, ignoraron totalmente los Artículos de la Ley de Protección de Datos que dice –bastante ambiguamente- que en caso de supuesta necesidad de registrar locales relacionados con un presunto delito contra la protección de datos – debe obtenerse una orden de registro.

Una orden firmada bien por el Fiscal General –Bill Bailhace- o un Jurat.

Pero no queriendo hacer eso –Bill Bailhache en su lugar aconsejó a la policía para eludir la ley solicitando una orden y en vez de abusar y mal aplicar el PACE para que ellos pudieran registrar mi casa después de esperar que pusiera un pie en la calle.

Así que aquí estoy – intentando recuperarme de los hechos del día que me fueron infligidos por mis intentos de cumplir mi deber político para con mis electores – y para oponerme y hacer público el abuso infantil – y el encubrimiento delictivo de tal abuso.

Y todo esto mientras que una variedad de maltratadores y violadores de niños y aquellos que han encubierto y dejado de perseguir tal crímenes – permanezcan impunes y sin perseguir.

Fascinantemente – el policía que dirigía esta persecución contra mí es el oficial Minty; un hombre que esta, a todas luces, profundamente entusiasmado con su acción contra mí.

Interesantemente – también es el mismo oficial de policía a quien han sido entregadas las pruebas – y testigos muy bien informados- a los efectos el Ministro de los Estados de Jersey ha abusado delictivamente de su posición.

Sin embargo, el Sr. Minty –y su buen amigo, a quien le filtra la información- Bill Bailhache - contemplan la descarada corrupción de políticos mafiosos como “no delictiva”.

Pero, de algún modo, estos dos titanes de las fuerzas de seguridad y ética sienten una acuciante necesidad de montar una redada en mi casa, la ponen patas arriba, dejan las alfombras sucias, dejan trozos de comida de los cubos de basura dados vuelta en el suelo de la cocina, me detienen, me retienen durante 7 horas en una celda, confiscan mis pertenencias, aterrorizan a mis electores y abusan y obvian el procedimiento legal.

Realmente no es difícil ¿no? Ver por qué esta pandilla de sinvergüenzas quería suspender ilegalmente al Jefe de Policía, Graham Power.

Los policía honrados son lo último que estos seguidores del “Estilo Jersey” necesitan.

Quizás ahora han intentado intimidarme, ¿creen (ellos) que serán capaces de empezar a cobrar sobornos de operarios de grúas otra vez?

Stuart.


Traducción de Mercedes

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