miércoles, 28 de enero de 2009

Caso Marta del Castillo - La desaparición de Marta da un giro al escuchar esa noche un vecino un grito en el portal

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abcdesevilla.es

FERNANDO CARRASCO. SEVILLA

Publicado Miércoles, 28-01-09 a las 07:53

Antonio del Castillo, padre de Marta, rompió a llorar en numerosas ocasiones en su comparecencia, ayer por la tarde, ante los medios de comunicación. No pudo contener más la presión a la que está sometida la familia desde la noche del sábado, cuando su hija mayor desapareció.

Desgraciadamente, a la incertidumbre vivida desde entonces, ayer se unió un nuevo dato que, desde luego, no hace más que ensombrecer las esperanzas de encontrar sana y salva a Marta. Su padre señaló, entre sollozos, que un vecino, la noche del sábado, escuchó «gritos» en el portal, si bien no le dio importancia.

«Es lo único que os puedo decir», precisó Antonio, quien volvió a repetir que «un vecino oyó un grito. Sé que ya se ha hablado con él», dijo refiriéndose a la Policía.

Antonio compareció ante más de quince cámaras de televisión, otras tantas de fotos y más de una veintena de periodistas. Lo hizo, en principio, para agradecer los apoyos que desde la desaparición de su hija ha recibido, tanto del «barrio, el colegio de Marta... la Policía ha estado ahí en todo momento, no ha parado de trabajar; también nos han llamado autoridades. Desgraciadamente, a ciencia cierta no se sabe nada».

Confiada y bondadosa

Antonio rompió a llorar en varias ocasiones. Recordó que su esposa «está en cama, sedada, desde la misma noche del sábado», para señalar después que aunque Marta tenía de hora de llegada las once de la noche los fines de semana, «muchas veces llegaba antes porque los amigos se iban al fútbol o a otro sitio».

Dejó claro que es una chica «que nunca ha dado problemas; la conocía todo el barrio —se refirió a su hija en varias ocasiones en pasado— y le gustaba tener amistades».

En este sentido, señaló que «se chateaba» con mucha gente por internet. «Yo nunca me he metido en eso. Ella se conectaba con amigos y muchos primos, por ejemplo de Santander... con muchos amigos. Era una niña muy confiada con todos. Incluso sé que una vez le dio la clave a un amigo: una niña muy querida y confiada... a lo peor eso es lo que le ha perdido», dijo al tiempo que, de nuevo, echaba a llorar, teniendo que ser consolado por los familiares que le acompañaban.

Descartó que se hubiese podido marchar. «No hemos echado nada en falta de objetos personales; además, ella cuando sale lleva, como mucho, diez euros. Y no tiene tarjeta de crédito».

El día de ayer fue largo no sólo para la familia, sino también para los vecinos tanto del bloque como del barrio. Javier Casanueva, tío de Marta, precisó que siguen a la espera de cualquier información que pueda dar con el paradero de la joven, señalando que muchas personas «vienen a casa para pedirnos carteles y pegarlos. Ya no sólo por Sevilla, que está plagada de ellos, sino por los pueblos. Incluso han venido camioneros para llevárselos».

Varios compañeros de trabajo del padre acudieron al domicilio para mostrar su solidaridad, así como algunos compañeros del colegio San Juan Bosco, todos con el rostro desencajado.

La obsesión por hallar pruebas de la desaparición de Marta provocó ayer que un patrullero de la Policía acudiera a la denuncia de una vecina que aseguraba haber encontrado sangre en un árbol cercano a la vivienda de la joven. Hechas las comprobaciones resultó ser resina del propio árbol.

Por su parte, Encarna, una vecina, relataba cómo aquella noche vio a Marta en el portal, «normal, como si estuviese esperando a alguien. Ella nos abrió la puerta; nos saludamos y ya no la volví a ver más».