sábado, 23 de enero de 2010

Caso Madeleine McCann - La Hipótesis de la Calumnia


Fernanda Câncio, en DN Opinión,

La Hipótesis de la Calumnia, de 15 de enero de 2010

No he leído la Verdad de la Mentira, el libro del ex inspector de la PJ Gonçalo Amaral sobre el caso Maddie, ni estoy siguiendo el juicio en el que se decide la prohibición, a petición del matrimonio McCann, de su venta. Solo conozco lo que dicen las noticias. Por ejemplo, que Moita Flores (también ex-PJ y actual edil de Santarém), en calidad de testimonio de la defensa de Amaral, afirmó que la prohibición del libro era “un intento de restringir la libertad de expresión” y que “los derechos constitucionales no pueden ser atacados”.

Lo que dice Moita Flores es una tautología, porque es obvio que prohibir un libro es una restricción a la libertad de expresión. Cualquier ley que criminalice la difamación y la calumnia lo es. También, podría decirse que el Código Penal entero es un atentado a la libertad individual: ¿no enumera una serie de cosas que no podemos hacer, bajo pena de ser detenidos o pagar multas? Afirmar que los derechos constitucionales “no pueden ser atacados” es olvidar que entre ellos, además de la libertad de expresión, está el buen nombre y el honor. Y que es en el equilibrio entre una y otra donde reside el quid de este caso.



Según las noticias, el libro “lanza la sospecha de que los padres de la niña habrían participado en la ocultación del cadáver”. Moita Flores tiene razón cuando dice que el hecho de que esa tesis no haya sido aceptada judicialmente lo que impide su abordaje: gran parte del periodismo de investigación aborda tesis que la justicia no logra probar. Si el libro es o no calumnioso depende de la seriedad y de la fidelidad del abordaje. Por lo que sé, mientras Amaral era el principal investigador del caso las noticias publicadas basándose en “fuentes” policiales acusaban a los McCann de haber ocultado el cadáver de su hija e incluso de su muerte. El hecho de que después de salir de la PJ, Amaral publique un libro en ese sentido hace sospechar que sería una de las fuentes de esas acusaciones. De confirmarse esta sospecha, lo convertiría en el rostro de otro de los delitos cometidos y no investigados, el de la violación del secreto de justicia, caracterizándolo como un policía más preocupado por el linchamiento de los que consideraba sospechosos que con el cumplimiento de la ley y averiguar la verdad – por lo tanto, una vergüenza de policía. (Inciso: Resulta curioso que esta Sra. parafrasee a Kate McCann - Entrevista Expresso).

Aunque, claro, eso solo es una hipótesis. Afirmarlo sin pruebas sería una calumnia. Y si para Moita Flores (y Amaral y su Editor) abordar en un libro la hipótesis de que una madre y un padre son autores de algo hediondo es tan aceptable, no se entiende porqué se rebelan contra un juicio que, según él, “deslustra” a Amaral al plantear la hipótesis de que este haya decidido hacer dinero y fama a cuenta de desacreditar a los McCann. A no ser que tengamos para la libertad y el honor balanzas diferentes según estén en causa “las nuestras” y no “las de otros”. Una cuestión de simpatía, por lo tanto – aunque, de momento, la simpatía no es un derecho constitucional.



21 de enero de 2010 - PDF - página 2

Caso “McCoin”

Respuesta a Fernanda Câncio, en DN Opinión, La Hipótesis de la Calumnia, de 15 de enero, no me apetece, porque, según ella misma, no leyó el libro de Gonçalo Amaral “La Verdad de la Mentira”, ni ha seguido in situ su oposición a la vergonzosa Providencia Cautelar que resultó en la aprehensión del libro.

Yo estuve allí… Aunque tampoco me apetece pronunciarme sobre la acción interpuesta por quien fue abogada de la defensa en el caso de los terroristas de los FP 25, acusados de matar a sangre fría a 18 personas (entre ellas un niño en su propia cuna) y que, al final, escaparon con condenas leves… (los que fueron condenados, hubo terroristas que escaparon porque los plazos habían prescrito, o porque no se probaron los crímenes, o porque el Ministerio Público no recurrió, o porque fueron indultados).

Es la misma abogada que acusa aquí a varias entidades, entre ellas a la editora del libro “La Verdad de la Mentira” – Guerra & Paz, de quien también es abogada (aunque con el debido permiso del Colegio de Abogados que, excepcionalmente, extrañamente, autoriza a sus miembros a hacerlo).

No comento, porque me repugna la trasformación del tristemente célebre Caso McCann, en el ¡Caso Gonçalo Amaral!

Si no recuerdo mal, los McCann llegaron a Portugal en abril o mayo de 2007, con tres niños, para aprovechar la semana más económica del Ocean Club, en Praia da Luz, y partieron pocos meses después, con solo dos hijos, una exposición mediática a escala mundial, y con la cuenta bancaria llena con los fondos millonarios recaudados para encontrar a la pequeña Maddie.

La semana pasada los McCann estuvieron alojados en el Hotel Don Pedro, las Amoreiras, donde el coste de la estancia es obsceno (aquí, hay alojamientos bastante más económicos), y hay rumores de que estos gastos son facturados a través de la agencia de relaciones públicas, que cobra honorarios de 400 euros/hora. ¡No es extraño! A fin de cuentas, desde el caso McCann, esta agencia casi quintuplicó sus ventas. Se trata de Lift, y su facturación, entre 2006 y 2008, fue obtenido en un informe de Dun & Bradstreet.

No tenemos idea de los honorarios del equipo de abogados, aunque a juzgar por los perdularios gastos de los McCann no serán modestos. Según Barra da Costa, los abogados de las FP 25 cobraban a sus clientes terroristas 9 mil Contos* (el proceso FP tuvo lugar en la década de los 80 y 90 del siglo pasado).

El gasto dispendiado para silenciar a Gonçalo Amaral es faraónico, modestos son los esfuerzos y la inversión para encontrar a la pequeña Maddie – 15% del total de las donaciones según el último informe conocido sobre el destino del dinero del fondo McCann.

La Policía Judiciaria recogió indicios que descartan perentoriamente la hipótesis del rapto, y apuntan hacia la muerte de la niña en el apartamento 5A del Ocean Club, el día 3 de mayo de 2007, y la implicación de los padres en la ocultación del cadáver de su hija.

Este es el contenido del libro de Gonçalo Amaral, y también el de la investigación de la Policía Judiciaria.

Si los McCann tienen pruebas de que Maddie está viva, o fue raptada, ¡que las presenten a la PJ y pidan la reapertura de la investigación! No haciéndolo, y transformando el caso de la desaparición de su hija en el caso Gonçalo Amaral, aumentan las sospechas que recaen sobre ellos, sobre todo porque la acción judicial que podría llegar a reportarles 1,2 millones de euros, dinero que los “McCoin” seguramente codician.

Teresa Baptista

* 1 Conto: mil escudos.

Traducción de Mercedes