viernes, 9 de enero de 2009

Caso Madeleine McCann - Maddie - Cuidado con las imitaciones...

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Câmara de Comuns

Maddie: Cuidado con las imitaciones…

La generalidad de la prensa británica publicó, hoy, día 9/1/09, una noticia, forzosamente, bombástica: un joven Tory (Conservador), miembro del Partido Conservador y Unionista Británico, habría sido expulsado de dicho partido por, supuesto, “comportamiento, no solo ofensivo, sino, también, intolerable y completamente inaceptable”. A estas palabras, de la Presidenta del Partido, Caroline Spelman, Clarence Mitchell aun añade que el comportamiento del joven activista Conservador va más allá de cualquier límite de lo creíble y aceptable y, como sería de esperar, exige disculpas privadas y públicas al matrimonio McCann por el hecho de considerar como “una total desgracia que el nombre y la imagen de Madeleine sirvan para juegos de este tipo”.

¡Ahora bien! ¿Al final qué es lo que ha hecho el joven Matthew Lewis?

Habría publicado en su Facebook una nota donde presume de que, el pasado año, se “disfrazó” de Madeleine McCann, usando una peluca rubia “un pijama de color rosa, un osito de peluche y un frasco con sangre falsa”. ¡¡¡Ese es el comportamiento inaceptable que llevó a la expulsión del referido joven!!! En un extracto de la página puede leerse el comentario de un amigo que dice que va a disfrazarse de Natasha Kampush (la niña alemana que vivió en cautiverio durante 7 años en un Bunker subterráneo, después de ser raptada), a lo que, reitero, el joven Matthew habría respondido: “Esa, por lo menos, tuvo un final feliz”. Déjenme acentuar esta respuesta: “Esa, por lo menos, tuvo un final feliz”. Pero, déjenme, también, llamar la atención al hecho de que en esa misma fiesta había, supuestamente, “disfraces” de Baby P (el bebé víctima de severos abusos, en virtud de los cuales, acabó por morir) que, tuvo un final, reconocidamente, doloroso y, muy, muy, infeliz, añado yo!

¡Bien! En una interpretación benigna de los acontecimientos diríamos: juegos de mal gusto de jóvenes una noche donde los excesos “ayudan la fiesta”. Pero, el joven Matthew acaba por confesar, en un comentario en ese mismo Facebook, que, en determinado momento, sintió que algunas partes de su “disfraz” serían abusivos o, por lo menos, sintió que había ido algo “lejos de mas en algunos pormenores”.

La otra interpretación, no tan benigna, ya la conocemos, por las declaraciones de la Presidenta del Partido, con la total anuencia de Clarence Mitchell. Sin querer, el joven casi consigue un hecho histórico en la política inglesa: el acuerdo entre Laboristas y Conservadores. Perdónenme el no haberme resistido a este, también, juego. El buen o mal gusto, lo juzgaré luego.

Pero estoy de acuerdo en una cosa. Un joven, ex miembro Unionista, fue demasiado lejos en algunos pormenores. Así, y antes de seguir, debo decir que afirmar que el pijama de Maddie era de color rosa es un plagio con respecto al testimonio de la Sra. Jane Tanner. Vamos a ver si no asistimos, en breve, a un proceso de esta contra él. Esto, porque la Sra. Jane Tanner tiene la certeza absoluta, al igual que yo y todos nosotros, que Madeleine tenía un pijama de color rosa. ¿Por qué digo esto? Porque, en su testimonio, que originó el segundo retrato-robot, ya había visto publicada en la prensa la fotografía de un pijama de Maddie. La Sra. Jane Tanner y todo nosotros. Además, el Joven Matthew debe de estar confuso, porque, en realidad el pijama tiene ositos de color rosa (el de dicha foto) y tiene puños, tipo puntilla, en blanco. Eso nos lleva a otra cuestión: la del oso de color rosa, que nunca conseguí saber si pertenecía a Maddie o a su madre, Kate. Tenemos que ser más precisos, querido Matthew. Pero, finalmente, y lo peor, un frasco de sangre falso. Negativo, mí querido Matthew. No era un frasco, sino apenas algunas gotas y, por lo que le parece a muchos investigadores, no eran falsas, habiendo fortísimas probabilidades de que constituyan una muestra de de la auténtica sangre, de la auténtica Maddie.

Lamentablemente, mi querido Matthew, donde parece que habría ultrapasado los límites no fue en el comentario que hizo en relación al, supuesto, final feliz de Natasha Kampush. ¿Sabe por qué? Porque eso quiere decir que Maddie tuvo un final… infeliz.

¿Sabe Matthew? Si se hubiese disfrazado de Maddie y, con una sonrisa afirmase –“¿mamá? ¿papá? Estoy de vuelta”- tal vez no lo hubiesen tomado tan mal. Fíjese en lo que hizo la Sra. Dra. Jovey Mae Hayes. ¡Aprenda de ella! Esa señora presentó, oportunamente, durante la Navidad, a los partidarios de la tesis del rapto, una simulación (no presentando ningún criterio metodológico para la referida progresión de la edad, refugiándose, una vez más, en una falsa afiliación al FBI) de un retrato de Maddie en 2009. El Retrato muestra una Maddie que parece sonreír, transmitiendo la esperanza de que está viva, bien de salud, a pesar de estar sometida a un síndrome de Estocolmo (Prof. Nils Berjerot, perdónele la inconmensurable ignorancia). Esta Señora, directora de una empresa que trabaja con la manipulación fotográfica, encontró un medio interesante y oportuno de servirse, de forma execrable, de la imagen de la niña, para concretizar lo que ha venido denunciando como Marketing Relacional.

¿Ve Matthew? Ay, ay, la juventud…

O, entonces, simplemente, venda, unas camisetas o unas pulseras con el nombre de Madeleine. Parece que eso no constituye ningún abuso. Hasta lo hacen sus padres. Claro que lo hacen en el intento de conseguir más medios financieros para proseguir con la incesante búsqueda de su… perdida (lost) hija.

Cuidado con las imitaciones…

Discúlpenme, pero, por hoy, no consigo decir nada más. Un día de estos, para intentar demostrar por qué no sucede con el matrimonio McCann aquello que es muy frecuente que suceda a los matrimonios que pierden hijos, escribiré sobre dilemas sacrificiales y os aconsejaré que veas la película: “La decisión de Sophie”.

Publicado por Paulo Sargento

Traducción de Mercedes

English translation: Joana Morais

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