sábado, 3 de octubre de 2009

MANIFESTACIÓN | Marcha por la libertad en el ejercicio de su profesión - La prensa italiana, contra la mordaza

El Mundo.es

* 450.000 personas han suscrito el manifiesto para la libertad de prensa

* Berlusconi: 'Son mentiras de embusteros'

Federica Priori | Madrid
Actualizado sábado 03/10/2009 14:36 horas

Italia alza su voz, en plena democracia, por la libertad de prensa. No es habitual que los periodistas se reúnan junto a otras organizaciones y ciudadanos para protestar. Hoy lo harán por los riesgos y limitaciones que se han visto obligados a afrontar en los últimos meses. La convocatoria en la Piazza del Popolo de Roma, encabezada por la FNSI (Asociación Nacional de Prensa Italiana), es un clamor contra la complicada situación que atraviesa este colectivo. Lo explica el Secretario General de FNSI, Franco Siddi: "Defendemos el derecho de los ciudadanos a una información leal y completa sin mandos por parte de quien tiene el poder político". Y el presidente de la asociación, Roberto Natale, añade: "Será un momento para debatir sobre los problemas que afectan al mundo del periodismo entero, de manera autónoma, sin tomar parte de tal partido político o de tal otro". El eslogan del evento es "Información, no a la cadena", en aras del "deber de informar de los periodistas y el derecho de saber por los ciudadanos".

Freedomhouse, la organización independiente que vela por la democracia, coloca a Italia como "parcialmente libre" en su informe de este año. Es la única, junto a Turquía, en la Europa occidental. En junio, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley sobre las escuchas telefónicas. Se prohíbe su publicación, incluso la que no estén bajo el amparo del secreto de investigación policial. Si algún periodista violara esta norma, se arriesgaría a 30 días de cárcel y 10.000 euros de multa. Para llegar a ser ley, deberá ser aprobada también por el Senado. Pero los periodistas se levantan ya porque limitará la crónica judicial. Aunque el código deontológico de los periodistas y la ley italiana ratifiquen su derecho. La protesta se queda latente.

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